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Obligatorio

Se recita una vez cada veinticuatro horas, al mediodía

Soy testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y ado­rarte. Soy testigo, en este momento, de mi impo­tencia y de Tu poder, de mi po­breza y de Tu riqueza.

No hay otro Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

#853
- Bahá'u'lláh

 

Se recita diariamente, por la mañana, al mediodía y al atardecer

Quien desee orar, que se lave las manos y, mientras se las lava, diga:Fortalece mi mano, oh mi Dios, para que tome Tu Libro con tal firmeza que las huestes del mundo no tengan po­der sobre ella. Cuídala, entonces, de in­miscuirse en lo que no le pertenece. Tú eres, verdade­ramente, el Todopoderoso, el Omnipo­tente.

Y mientras se lava la cara, que diga:

He vuelto mi rostro hacia Ti, oh mi Señor. Ilumínalo con la luz de Tu sem­blante. Protégelo, entonces, para que no se vuelva hacia otro que no seas Tú.

Que luego se levante, se vuelva hacia la Alquibla (Punto de Adoración, es decir: Bahjí, ’Akká) y diga:

Dios atestigua que no hay otro Dios sino Él. Suyos son los reinos de la Re­velación y de la creación. Él, en verdad, ha manifestado a Quien es la Aurora de la Revelación, Quien conversó en el Si­naí, por medio de Quien ha resplandeci­do el Horizonte Supremo y ha hablado el Árbol del Loto, más allá del cual no hay paso, y mediante Quien se ha proclama­do a todos los que están en el cielo y en la tierra el llamamiento: “He aquí, ha llegado Quien todo lo posee. ¡La tierra y el cielo, la gloria y el dominio son de Dios, el Señor de todos los hombres, y el Poseedor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra!”

Que luego se incline, con las manos apoyadas en las rodillas, y diga:

¡Exaltado eres por encima de mi ala­banza y la alabanza de cualquier otro además de mí, y por encima de mi des­cripción y la descripción de todos los que están en el cielo y todos los que es­tán en la tierra!

Que luego, de pie y con las manos abiertas, las palmas alzadas frente al rostro, diga:

¡No desilusiones, oh mi Dios, a aquel que, con dedos suplicantes, se ha aferra­do a la orla de Tu misericordia y Tu gra­cia, Tú que eres el Más Misericordioso de quienes muestran misericordia!

Que luego se siente y diga:

Doy testimonio de Tu unidad y Tu uni­cidad, y de que Tú eres Dios y no hay otro Dios más que Tú. Verdaderamente, has revelado Tu Causa, has cumplido Tu Alianza y has abierto de par en par la puerta de Tu gracia a todos los que habitan en el cielo y en la tierra. Bendiciones y paz, salutación y gloria sean con Tus ama­dos, a quienes ni los cambios ni los azares del mundo han podido disuadir de volver­se hacia Ti, quienes todo lo han dado con la esperanza de obtener lo que está junto a Ti. Tú eres, en verdad, Quien siempre per­dona, el Todogeneroso.

(Si alguien recitara, en lugar del versículo largo, estas palabras: “Dios atestigua que no hay otro Dios sino Él, Quien ayuda en el peli­gro, Quien subsiste por Sí mismo”, sería sufi­ciente. Asimismo, bastaría si, estando sentado, recitara las siguientes palabras: “Doy testimo­nio de Tu unidad y Tu unicidad, y de que Tú eres Dios y no hay otro Dios sino Tú”).

#854
- Bahá'u'lláh

 

Se recita una vez cada veinticuatro horas

Quien desee recitar esta oración, que se ponga de pie, se vuelva hacia Dios y, permaneciendo de pie en su sitio, mire a derecha e izquierda, como quien aguarda la misericordia de su Se­ñor, el Más Misericordioso, el Compasivo. Luego, que diga:¡Oh Tú, que eres el Señor de todos los nombres y el Hacedor de los cielos! Te suplico por Quienes son las Auroras de Tu Esencia invisible, el Más Exaltado, el Todoglorioso, que hagas de mi oración un fuego que consuma los velos que me han apartado de Tu belleza y una luz que me conduzca al océano de Tu presencia.

Que luego levante las manos en señal de súplica a Dios -bendito y exaltado sea Él- y diga:

¡Oh Tú, Deseo del mundo y Bienama­do de las naciones! Tú me ves volvién­dome hacia Ti, libre de todo apego a na­die que no seas Tú, y aferrado a Tu cuerda, por Cuyo movimiento ha sido conmovida la creación entera. Soy Tu siervo, oh mi Señor, y el hijo de Tu siervo. Heme aquí dispuesto a hacer Tu voluntad y Tu deseo, sin anhelar otra cosa que Tu complacencia. Te imploro por el Océano de Tu misericordia y el Sol de Tu gracia que procedas con Tu siervo como quieras y Te sea grato. ¡Por Tu poder que está muy por encima de toda mención y alabanza! Todo lo que sea revelado por Ti es el deseo de mi co­razón y lo amado por mi alma. ¡Oh Dios, mi Dios! No consideres mis actos ni mis esperanzas; antes bien, considera Tu voluntad, que abarca los cielos y la tie­rra. ¡Por Tu Más Grande Nombre, oh Tú, Señor de todas las naciones! He deseado solamente lo que Tú deseaste, y amo so­lamente lo que Tú amas.

Que luego se arrodille, incline la frente hasta el suelo y diga:

Exaltado eres por encima de la des­cripción de quienquiera que no seas Tú, y la comprensión de nadie fuera de Ti.

Que luego se ponga de pie y diga:

Haz de mi oración, oh mi Señor, una fuente de aguas de vida para que yo viva tanto como perdure Tu soberanía y haga mención de Ti en cada mundo de Tus mundos.

Que luego vuelva a levantar las manos en gesto de súplica y diga:

¡Oh Tú, en separación de Quien se han fundido los corazones y las almas, y por el fuego de Cuyo amor se ha infla­mado el mundo entero! Te imploro por Tu nombre, mediante el cual has someti­do a la creación entera, que no me prives de lo que hay en Ti, oh Tú que reinas so­bre todos los hombres. Tú ves, oh mi Se­ñor, a este extraño que se dirige presuro­so a su exaltadísimo hogar que se halla bajo el dosel de Tu majestad, en los re­cintos de Tu misericordia; y a este trans­gresor que busca el océano de Tu per­dón; y a este ser humilde que procura la corte de Tu gloria; y a esta pobre criatura tras el oriente de Tu riqueza. Tuya es la autoridad para ordenar lo que deseas. Atestiguo que Tú has de ser alabado en Tus hechos, y obedecido en Tus manda­tos, y permanecer libre en Tus órdenes.

Que luego levante las manos y repita tres veces el Más Grande Nombre. Que entonces se incli­ne, con las manos apoyadas en las rodillas, ante Dios -bendito y exaltado sea Él- y diga:

Tú ves, oh mi Dios, cómo mi espíritu ha sido conmovido dentro de mis extre­midades y miembros en su ansia de ado­rarte y en su anhelo por recordarte y en­salzarte; cómo da testimonio de lo que la Lengua de Tu Mandamiento ha atesti­guado en el reino de Tu expresión y el cielo de Tu conocimiento. Quiero en este estado, oh mi Señor, pedirte todo lo que hay en Ti, para demostrar mi pobreza y magnificar Tu generosidad y Tu riqueza, y declarar mi impotencia y manifestar Tu fuerza y Tu poder.

Luego, que se ponga de pie y levante dos veces las manos en señal de súplica, diciendo:

No hay Dios sino Tú, el Todopodero­so, el Generosísimo. No hay Dios sino Tú, Quien ordena, tanto en el principio como en el fin. ¡Oh Dios, mi Dios! Tu perdón me ha infundido valor, y Tu mi­sericordia me ha fortalecido, y Tu llama­da me ha despertado, y Tu gracia me ha levantado y conducido hacia Ti. ¿Quién, si no, soy yo para atreverme a permane­cer ante el portal de la ciudad de Tu cer­canía, o dirigir el rostro hacia las luces que relumbran desde el cielo de Tu vo­luntad? Tú ves, oh mi Señor, a esta des­dichada criatura que llama a la puerta de Tu gracia, y a esta alma evanescente que busca el río de la vida eterna de manos de Tu generosidad. ¡Tuyo es el mando en todo momento, oh Tú que eres el Señor de todos los nombres, y mía es la resig­nación y espontánea sumisión a Tu vo­luntad, oh Creador de los cielos!

Que luego levante las manos tres veces, diciendo:

¡Dios es más grande que todos los grandes!

Que luego se arrodille e incline la frente hasta el suelo y diga:

Demasiado alto estás para que ascien­da al cielo de Tu proximidad la alabanza de quienes están cerca de Ti, o para que las aves de los corazones de quienes es­tán dedicados a Ti alcancen la entrada de Tu puerta. Atestiguo que Tú has sido santificado por encima de todos los atri­butos y consagrado por encima de todos los nombres. No hay Dios sino Tú, el Más Exaltado, el Todoglorioso.

Que luego se siente y diga:

Atestiguo lo que han atestiguado todas las cosas creadas, y el Concurso de lo Alto, y los moradores del altísimo Paraí­so, y, más allá de ellos, la Lengua de Grandeza misma desde el Horizonte to­doglorioso: que Tú eres Dios, que no hay Dios sino Tú, y que Quien ha sido mani­festado es el Misterio Oculto, el Símbolo Atesorado, mediante Quien se han unido y enlazado las letras S y E (Sé). Atesti­guo que es Aquel Cuyo nombre ha sido inscrito por la Pluma del Altísimo, y Quien ha sido mencionado en los Libros de Dios, el Señor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra.

Que luego se ponga de pie y, erguido, diga:

¡Oh Señor de toda la existencia y Po­seedor de todo lo visible e invisible! Tú percibes las lágrimas y los suspiros que profiero, y oyes mis gemidos y mis que­jidos y el lamento de mi corazón. ¡Por Tu poder! Mis transgresiones me han impedido acercarme a Ti; y mis pecados me han mantenido lejos de la corte de Tu santidad. Tu amor, oh mi Señor, me ha enriquecido, y la separación de Ti me ha destruido, y el alejamiento de Ti me ha consumido. Te suplico por Tus pasos en este desierto y por las palabras “Aquí estoy, aquí estoy” que Tus Elegidos han pronunciado en esta inmensidad, y por los hálitos de Tu Revelación y las suaves brisas del Ama­necer de Tu Manifesta­ción, que ordenes que pueda yo contem­plar Tu belleza y observar todo lo que hay en Tu Libro.

Que luego repita tres veces el Más Grande Nombre (Alláh’u’Abhá), se incline con las manos apoyadas en las rodillas y diga:

Alabado seas, oh mi Dios, por cuanto me has ayudado a recordarte y alabarte, y me has hecho conocer a Quien es la Aurora de Tus signos, y doblegarme ante Tu Señorío, humillarme ante Tu Deidad y reconocer lo que ha sido pronunciado por la Lengua de Tu grandeza.

Que luego se levante y diga:

¡Oh Dios, mi Dios! Mi espalda está encorvada por la carga de mis pecados, y mi negligencia me ha destruido. Siempre que pienso en mis malas obras y en Tu benevolencia, se me derrite el corazón y me hierve la sangre en las venas. ¡Por Tu Belleza, oh Tú, Deseo del mundo! Me ruborizo al alzar el rostro hacia Ti, y mis manos anhelantes se avergüenzan de extenderse hacia el cielo de Tu generosi­dad. ¡Tú ves, oh mi Dios, cómo las lá­grimas me impiden recordarte y ensalzar Tus virtudes, oh Tú, Señor del Trono en las alturas y de aquí en la tierra! ¡Te im­ploro, por los signos de Tu Reino y los misterios de Tu Dominio, que procedas con Tus amados como corresponde a Tu generosidad, oh Señor de toda la exis­tencia, y es digno de Tu gracia, oh Rey de lo visible y lo invisible!

Que luego repita el Más Grande Nombre tres veces, y se arrodille, incline la frente hasta el suelo y diga:

Alabado seas, oh nuestro Dios, por cuanto has hecho descender sobre noso­tros aquello que nos acerca a Ti y nos provee de todo lo bueno que has enviado en Tus Libros y Tus Escrituras. Te supli­camos, oh mi Señor, que nos protejas de las huestes de ociosas fantasías y vanas imaginaciones. Tú, en verdad, eres el Fuerte, el Omnisciente.

Luego, debe levantar la cabeza, sentarse y decir:

Atestiguo, oh mi Dios, aquello que tus Elegidos han atestiguado, y reconozco lo que los moradores del más alto Paraíso y aquellos que han circulado alrededor de tu poderoso trono han reconocido: ¡Los reinos de la tierra y del cielo son tuyos, oh Señor de los mundos!

#855
- Bahá'u'lláh

 

General

Agradecimiento

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Cada vez que intento hacer men­ción de Ti, me lo impide la sublimidad de Tu posición y la irresistible grandeza de Tu poder. Pues si Te alabara a través de toda la extensión de Tu dominio y la per­durabilidad de Tu soberanía, descubriría que mi alabanza a Ti tan solo puede ser propia de los que son semejantes a mí, quienes son ellos mismos Tus criaturas, y que han sido generados por el poder de Tu decreto y conformados por la potencia de Tu voluntad. Y cuandoquiera que mi pluma atribuye gloria a alguno de Tus nombres, paréceme que puedo oír la voz de su lamentación por su lejanía de Ti, y reconocer su llanto debido a su separación de Tu Ser. Atestiguo que todo fuera de Ti no es sino Tu creación y está sostenido en la palma de Tu mano. La aceptación de al­guna acción o alabanza de Tus criaturas no es sino una prueba de las maravillas de Tu gracia y Tus muníficos favores, y una ma­nifestación de Tu generosidad y provi­dencia.

Te suplico, oh mi Señor, por Tu Más Grande Nombre por el cual separaste la luz del fuego, y la verdad de la negación, que hagas descender sobre mí y sobre aquellos de mis amados que están en mi compañía, el bien de este mundo y del venidero. Provéenos, entonces, con Tus maravillosos dones que se encuentran ocultos a los ojos de los hombres. Tú eres, verdaderamente, el Modelador de toda la creación. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Altí­simo.

#756
- Bahá'u'lláh

 

¡En el Nombre de Dios, el Altísimo! ¡Alabado y glorificado eres Tú, Se­ñor Dios Omnipotente! Tú, ante Cuya sa­biduría el sabio se queda corto y fracasa; ante Cuyo conocimiento el erudito confie­sa su ignorancia; ante Cuyo poder el fuerte se debilita; ante Cuya riqueza el rico ates­tigua su pobreza; ante Cuya luz el ilumi­nado está perdido en la oscuridad, hacia el altar de Cuyo conocimiento se vuelve la esencia de todo entendimiento y alrededor del santuario de Cuya presencia circulan las almas de toda la humanidad.

¿Cómo puedo entonces cantar y hablar de Tu Esencia, que la sabiduría del sabio y el conocimiento de los eru­ditos no han podido comprender, puesto que ningún hombre puede cantar aquello que no comprende, ni hablar de lo que no puede alcanzar, mientras que Tú has sido desde siempre el Inaccesible, el Inescrutable? Siendo impotente para as­cender a los cielos de Tu gloria y ele­varme a los reinos de Tu conocimiento, no puedo sino referir Tus señales, que hablan de Tu gloriosa obra.

¡Por Tu gloria, oh Amado de todos los corazones! Tú, el único que puede cal­mar el dolor del anhelo por Ti. Aunque todos los habitantes del cielo y de la tie­rra se unieran para glorificar el menor de Tus signos, en los cuales y por los cuales Te has revelado a Ti mismo, ellos no po­drían hacerlo, cuánto menos aún alabar Tu Sagrada Palabra, creadora de todos Tus signos.

Toda alabanza y gloria sean para Ti, acerca de Quien todas las cosas han atestiguado que Tú eres uno y no hay más Dios que Tú, que desde siempre has sido exaltado sobre todo igual o seme­jante y eternamente lo seguirás siendo. Todos los reyes no son sino Tus siervos y nada son ante Ti todos los seres, visi­bles e invisibles. No hay Dios sino Tú, el Benevolente, el Poderoso, el Altísimo.

#757
- Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado seas Tú, oh Señor mi Dios! Te doy gracias por haberme permiti­do reco­nocer Tu Manifestación; por haberme separado de Tus enemigos y por haber expuesto ante mis ojos sus maldades y perversas acciones en Tus días; por haberme librado de todo apego a ellos y por haberme hecho volver com­pleta­mente hacia Tu gracia y Tus gene­rosos favores. También Te doy gracias por haberme enviado, desde las nubes de Tu voluntad, aquello que me ha santifi­cado de tal modo de las insinuaciones de los infieles y de las sugerencias de los incré­dulos, que he fijado mi corazón firme­mente en Ti y he huido de aquellos que han negado la luz de Tu semblante. Te agradezco, además, que me hayas ca­pa­citado para ser firme en Tu amor, para expresar Tu alabanza y ensalzar Tus virtudes, y por haberme dado a beber del cáliz de Tu misericordia, que sobrepasa lo visible y lo invisible.

Tú eres el Todopoderoso, el Más Exaltado, el Todoglorioso, el que todo lo ama.

#758
- Bahá'u'lláh

 

Toda majestad y gloria, oh mi Dios, y todo dominio y luz y grandeza y esplendor sean contigo. Tú otorgas sobe­ranía a quien quieres y se la niegas a quien de­seas. No hay Dios salvo Tú, el Todo Po­seedor, el Excelso. Tú eres Quien de la nada crea el universo y a to­dos los que en él habitan. No existe nada digno de Ti salvo Tú mismo, mientras que ante Tu sagrada presencia todos los demás son como proscritos y son como la nada al ser comparados con la gloria de Tu pro­pio Ser.

Lejos de mí esté ensalzar Tus virtudes de otra forma que no sea aquella con que Te has ensalzado a Ti mismo en Tu po­deroso Libro, donde dices: “Ningún ojo Le ve, más Él abarca toda visión. Él es el Sutil, Quien todo lo percibe.” Gloria sea a Ti, oh mi Dios; en verdad ninguna mente ni visión alguna, por aguda o perspicaz que sean, pueden jamás com­prender la naturaleza del más insignifi­cante de Tus signos. Verdaderamente, Tú eres Dios, no hay más Dios que Tú Atestiguo que Tú, por Ti mismo, eres la única expresión de Tus atributos, que ninguna alabanza salvo la Tuya puede jamás alcanzar Tu sagrada corte, ni pue­den Tus atributos ser desentrañados por nadie salvo por Ti mismo.

Gloria sea a Ti; Tú estás por encima de la descripción de cualquiera que no seas Tú mismo, pues trasciende la con­cepción humana el ensalzar adecuada­mente Tus virtudes o comprender la ín­tima realidad de Tu Esencia. Lejos esté de Tu gloria que Tus criaturas Te descri­ban o que Te conozca jamás alguien que no seas Tú mismo. Yo Te he conocido, oh mi Dios, en razón de que Tú Te has dado a conocer, pues si Tú no Te hubie­ras revelado a mí, no Te habría conoci­do. Te venero porque Tú me convocaste hacia Tí, pues de no haber sido por Tu llamada, yo no Te habría adorado.

#827
- El Báb

 

Alabanza

¡Magnificado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Tú eres Aquel a Quien todo adora y no adora a nadie; Quien es el Señor de todo y no es vasallo de nadie; Quien todo lo conoce y no es conocido de nadie. Tú quisiste darte a conocer a los hombres; por eso, me­diante una palabra de Tu boca diste la existencia a la creación y modelaste el universo. No hay más Dios que Tú, el Modelador, el Creador, el Omnipotente, el Más Poderoso.

Te imploro, por esta misma palabra que ha brillado sobre el horizonte de Tu voluntad, que me permitas beber abun­dantemente de las aguas vivas con las que Tú has vivificado los corazones de Tus elegidos y has hecho revivir las al­mas de aquellos que Te aman, para que pueda, en todo momento y en toda con­dición, volver mi rostro completamente hacia Ti.

Tú eres el Dios de poder, de gloria y de munificencia. No hay Dios sino Tú, el Gobernante Supremo, el Todoglorioso, el Omnisciente.

#759
- Bahá'u'lláh

 

Asamblea Espiritual

Cuando entréis en la sala de reunión, recitad esta oración con el corazón palpitante de amor a Dios y la lengua purificada de todo lo que no sea su recuerdo, para que el Todopoderoso os ayude bondadosamente a lograr la victoria su­prema:¡Oh Dios, mi Dios! Somos siervos Tuyos que nos hemos vuelto con devoción hacia Tu Sagrado Rostro, habiéndonos apartado de todo menos de Ti en este glorioso Día. Nos hemos reu­nido en esta Asamblea Espiritual, unidos en nuestros juicios y pensamientos, con nuestros propósitos armonizados para exaltar Tu Palabra entre la humanidad. ¡Oh Señor, nuestro Dios! Haz de noso­tros los signos de Tu Guía Divina, estan­dartes de Tu exaltada Fe entre los hom­bres, siervos de Tu poderosa Alianza, oh Tú, nuestro Altísimo Señor, manifesta­ciones de Tu Divina Unidad en Tu Reino de Abhá y estrellas resplandecientes que brillan sobre todas las regiones. ¡Señor! Ayúdanos a convertirnos en mares que se agitan por el oleaje de Tu maravillosa Gracia; en corrientes que fluyen desde Tus Alturas todogloriosas; en frutos ex­celentes del Árbol de Tu Causa empírea; como árboles que se mecen en Tu Viña celestial por las brisas de Tu Munificen­cia. ¡Oh Dios! Haz que nuestras almas dependan de los Versos de Tu Divina Unidad, que nuestros corazones se rego­cijen por las efusiones de Tu Gracia, para que nos unamos como las olas de un solo mar y lleguemos a fundirnos como los rayos de Tu Luz refulgente; para que nuestros pensamientos, nuestros juicios y nuestros sentimientos se conviertan en una sola realidad que manifieste el espí­ritu de unión por todo el mundo. Tú eres el Benévolo, el Munífico, el Conferidor, el Todopoderoso, el Misericordioso, el Compasivo.

#680
- `Abdu'l-Bahá

 

Oración para ser recitada al terminar la reu­nión de la Asamblea Espiritual.¡Oh Dios! ¡Oh Dios! Desde el reino invisible de Tu unidad Tú nos ves reunidos en esta reunión espiritual, cre­yendo en Ti, confiando en Tus signos, firmes en Tu Alianza y Testamento, atraídos hacia Ti, encendidos con el fuego de Tu amor y sinceros en Tu Causa. Somos siervos en Tu viña, dise­minadores de Tu religión, adoradores de Tu semblante, humildes ante Tus biena­mados, sumisos ante Tu puerta e implo­rándote que nos confirmes en el servicio de Tus elegidos, nos sostengas con Tus huestes invisibles, nos fortalezcas en Tu servidumbre y nos hagas siervos sumisos y adoradores en comunión contigo.

¡Oh Señor nuestro! Somos débiles y Tú eres el Fuerte, el Poderoso. Estamos sin vida, y Tú eres el gran Espíritu vivi­ficador. Estamos necesitados, y Tú eres el Sustentador, el Poderoso.

¡Oh Señor nuestro! Vuelve nuestros rostros hacia Tu semblante misericordio­so; por Tu divina gracia, aliméntanos de Tu mesa celestial; ayúdanos con las huestes de Tus ángeles supremos y con­fírmanos mediante los seres santos del Reino de Abhá.

Verdaderamente Tú eres el Generoso, el Misericordioso. Tú eres el Poseedor de gran munificencia y en verdad Tú eres el Clemente y el Bondadoso.

#681
- `Abdu'l-Bahá

 

Reuníos con alegría sin mancha, y recitad esta oración al principio de la reunión:¡Oh Tú, Señor del Reino! Aunque nuestros cuerpos estén aquí reuni­dos, sin embargo, nuestros embelesados corazones son arrobados por Tu amor y somos transportados por los rayos de Tu faz resplandeciente. Aunque seamos dé­biles, esperamos las revelaciones de Tu fuerza y Tu poder. Aunque seamos po­bres, sin bienes ni medios, obtenemos la riqueza de los tesoros de Tu Reino. Aun­que somos como gotas, tomamos de las profundidades de Tu océano. Aunque seamos motas de polvo, fulguramos en la gloria de Tu espléndido Sol.

¡Oh Tú, nuestro Proveedor! Haz des­cender Tu ayuda, para que cada uno de los aquí reunidos se transforme en un ci­rio encendido; cada uno se convierta en un centro de atracción; cada uno llegue a ser un emplazador ante Tus reinos celes­tiales, hasta que finalmente hagamos de este mundo inferior la imagen reflejada de Tu Paraíso.

#682
- `Abdu'l-Bahá

 

Ayuda

¡Oh Tú, Cuyo rostro es el objeto de mi ado­ración, Cuya belleza es mi santuario, Cuya morada es mi objetivo, Cuya ala­banza es mi esperanza, Cuya providencia es mi compañera, Cuyo amor es la causa de mi existencia, Cuya men­ción es mi consuelo, Cuya proximidad es mi deseo, Cuya presencia es mi más caro anhelo y elevadísima aspiración!, Te su­plico que no me niegues aquello que Tú ordenaste para los elegidos entre Tus siervos. Pro­véeme, entonces, con el bien de este mundo y el venidero.

Tú verdaderamente eres el Rey de to­dos los hombres. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Gene­roso.

#760
- Bahá'u'lláh

 

¡Mi Dios, mi Adorado, mi Rey, mi deseo! ¿Qué lengua puede expre­sar mis gracias a Ti? Yo era negligente, Tú me desper­taste. Yo Te había dado la espalda, Tú me ayudaste bondadosa­mente a volver­me hacia Ti. Yo era como un muerto, Tú me vivificaste con el agua de vida. Yo estaba marchito, Tú me re­animaste con la corriente celestial de Tu palabra que ha fluido de la Pluma del Todomiseri­cordioso.

¡Oh Divina Providencia! Toda la existencia es engendrada por Tu munifi­cencia; no la prives de las aguas de Tu generosidad ni del océano de Tu miseri­cordia. Te imploro que me ayudes y me asistas en todo momento y en todas con­diciones, y anhelo Tu antiguo favor del cielo de Tu gracia.

Tú eres, en verdad, el Señor de muni­ficencia y el Soberano del reino de la eternidad.

#761
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado sea Tu Nombre, oh Señor nuestro Dios! Tú eres, en verdad, el Conocedor de lo invisible. Ordena para noso­tros todo lo bueno que Tu co­no­cimiento que todo lo abarca pueda medir. Tú eres el Señor soberano, el To­dopoderoso, el Más Amado.

Toda alabanza sea para Ti, oh Señor. Buscaremos Tu gracia en el Día señalado y pondremos toda nuestra confianza en Ti, que eres nuestro Señor. ¡Glorificado eres Tú, oh Dios! Concédenos lo que sea bueno y decoroso para que podamos prescindir de todo salvo de Ti. Verdade­ramente Tú eres el Señor de todos los mundos.

¡Oh Dios! Recompensa a Quienes re­sistan pacientemente en Tus días y for­talece sus corazones para caminar sin desviarse por el sendero de la Verdad. Otórgales, oh Señor, dones tan excelsos que les permitan ser admitidos a Tu ben­dito Paraíso. Exaltado eres Tú, oh Señor Dios. Haz descender Tus bendiciones celestiales sobre los hogares cuyos mo­radores han creído en Ti. En verdad, in­superable eres Tú en la concesión de bendiciones divinas. Envía, oh Dios, huestes tales que hagan victoriosos a Tus siervos leales. Tú das forma a las cosas creadas según Tu voluntad mediante el poder de Tu decreto. Tú eres en verdad el Soberano, el Creador, el Sapientísimo.

Di: Dios es en verdad el Hacedor de todas las cosas. Él da sustento en abun­dancia a quienquiera Él desee. Él es el Creador, el Origen de todos los seres, el Modelador, el Todopoderoso, el Hace­dor, el Sapientísimo. Él es el Poseedor de los más excelentes títulos de todos los cielos y la tierra y de todo lo que existe entre ambos. Todos acatan su mandato y todos los moradores de la tierra y del cielo celebran su alabanza, y a Él todos regresaremos.

#828
- El Báb

 

¡Oh mi Dios, mi Señor y mi Maes­tro! Me he desprendido de mi fa­milia y a través de Ti he buscado ser in­dependiente de todos los que habitan en la tierra y estar siempre dispuesto a reci­bir lo que es digno a Tus ojos. Concé­deme todo el bien que me haga indepen­diente de todo lo que no seas Tú y otór­game una por­ción más amplia de Tus ilimitados favo­res. En verdad, Tú eres el Señor de gra­cia abundante.

#829
- El Báb

 

¡Oh Tú, bondadoso Señor! Somos siervos de Tu Umbral, que nos hemos puesto al amparo de Tu sagrada Puerta. No bus­camos otro refugio que no sea este firme pilar; no recurrimos a nin­gún abrigo salvo Tu resguardo. Protége­nos, bendí­cenos, sostennos; haznos de un modo tal que no amemos sino Tu com­placencia, que no manifestemos sino Tu alabanza, que sólo transitemos el sendero de la verdad, que podamos llegar a ser lo sufi­cientemente ricos como para pres­cindir de todo salvo de Ti, recibir nues­tros do­nes del mar de Tu beneficencia, que siempre nos esforcemos por exaltar Tu Causa y por difundir Tus dulces fra­gan­cias por doquier, para que lleguemos a olvidarnos del yo y nos ocupemos tan sólo de Ti, que rechacemos todo lo de­más y quedemos aprisionados en Ti.

¡Oh Tú, Proveedor! ¡Oh Tú, Perdona­dor! Concédenos Tu gracia y Tu bondad, Tus dones y Tus dádivas, y sostennos para que alcancemos nuestra meta. Tú eres el Poderoso, el Capaz, el Conoce­dor, el que ve; verdaderamente Tú eres el Generoso; verdaderamente Tú eres el Todomisericordioso; verdaderamente Tú eres Quien siempre perdona, Aquel a quien Se Le debe arrepentimiento, Aquel que perdona hasta el más grave de los pecados.

#685
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Señor! Dignos de lástima somos, con­céde­nos Tu favor; somos pobres, confiérenos una parte del océano de Tu ri­queza; esta­mos necesitados, satisfácenos; estamos humillados, danos Tu gloria. Las aves del aire y las bestias del campo reci­ben dia­riamente su alimento de Ti y todos los se­res participan de Tu cuidado y amo­rosa bondad.

No prives a este débil ser de Tu mara­villosa gracia, y otorga Tu generosidad a este alma desamparada por medio de Tu poder.

Danos nuestro pan de cada día y con­cédenos Tu aumento para las necesida­des de la vida a fin de que no dependa­mos de otro más que de Ti, tengamos comunión plena contigo, transitemos por Tus caminos y declaremos Tus misterios. Tú eres el Omnipotente, el que ama y el que surte a toda la humanidad.

#686
- `Abdu'l-Bahá

 

No retires, oh Señor, la mesa festiva que ha sido puesta en Tu Nombre, ni apagues la llama ardiente que ha sido encendida por Tu fuego inextingui­ble. No impidas que fluya aquel agua viva Tuya que su­surra la melodía de Tu gloria y Tu re­cuerdo, y no prives a Tus siervos de la fragancia de Tus dulces aromas, exhala­da por el perfume de Tu amor.

¡Señor! Convierte las penosas inquietu­des de Tus seres santos en tranquilidad; sus fatigas en sosiego; su humillación en gloria; su tristeza en dichosa alegría. ¡Oh Tú que sostienes en Tu mano las riendas de toda la humanidad!

Tú eres verdaderamente el Uno, el Único, el Fuerte, el Omnisciente, el Sa­pientísimo.

#687
- `Abdu'l-Bahá

 

Constancia

¡Oh amado de mi alma y mi cora­zón! No tengo amparo sino Tú. Al amanecer no hablo más que en Tu con­memoración y alabanza. Tu amor me envuelve y Tu gracia es perfecta. En Ti está mi esperanza.

Oh Dios, en todo instante dame nueva vida y confiéreme los hálitos del Espíritu Santo en todo momento, a fin de que permanezca constante en Tu amor, al­cance gran felicidad, perciba la mani­fiesta luz y me halle en el estado de máxima tranquilidad y sumisión.

Verdaderamente, Tú eres el Dador, el Perdonador, el Compasivo.

#688
- `Abdu'l-Bahá

 

Cualidades Espirituales

¡Alabado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Soy Tu siervo que se ha asido a la cuerda de Tu tierna misericor­dia y se ha aferrado al borde de Tu bene­volencia. Te suplico por Tu Nombre, mediante el cual Tú has sometido a todas las cosas crea­das, visibles e invisibles, y por el cual se ha difundido por toda la creación el hálito que ciertamente es vida, que me fortalezcas con Tu poder, que envuelve los cielos y la tierra, y me protejas de toda enfermedad y tribula­ción. Atestiguo que Tú eres el Señor de todos los nom­bres y Quien ordena todo lo que Te place. No hay otro Dios sino Tú, el To­dopoderoso, el Omnisciente, el Sapientí­simo.

Ordena para mí, oh mi Señor, lo que me beneficie en cada mundo de Tus mundos. Provéeme, pues, con lo que Tú has destinado para los elegidos entre Tus criaturas, a quienes ni la denuncia del acusador, ni el clamor del infiel, ni el distanciamiento de aquellos que se han apartado de Ti les ha impedido volverse hacia Ti.

Tú verdaderamente eres Quien ayuda en el peligro mediante el poder de Tu soberanía. No hay Dios sino Tú, el To­dopoderoso, el Más Potente.

#762
- Bahá'u'lláh

 

¡Él es el Dios que escucha y contesta las oraciones!

¡Por Tu gloria, oh Bienamado! ¡Tú que das luz al mundo! Las llamas de la sepa­ración me han consumido y mi perversi­dad ha fundido mi corazón dentro de mí. Yo Te pido, por Tu Nombre Más Grande, oh Tú, Deseo del mundo y Bienamado de la humanidad, que conce­das que la brisa de Tu inspiración man­tenga mi alma; que Tu voz maravillosa llegue a mi oído; que mis ojos contem­plen Tus signos y Tu luz, revelados en las manifestaciones de Tus nombres y atributos, oh Tú, en Cuyo poder están todas las cosas.

Tú ves, oh Señor mi Dios, las lágri­mas de Tus favorecidos, derramadas a causa de su separación de Ti, y los temo­res de aquellos que están dedicados a Ti en su lejanía de Tu Santa Corte. ¡Por Tu poder que rige todas las cosas visibles e invisibles! Incumbe a Tus amados de­rramar lágrimas de sangre por lo que ha acontecido en la tierra a los fieles a ma­nos de los malvados y opresores. Tú ves, oh mi Dios, cómo los impíos han cerca­do Tus ciudades y Tus dominios. Te pido, por Tus Mensajeros y por Tus ele­gidos y por Aquel por Cuyo medio el estandarte de Tu divina unidad ha sido implantado entre Tus siervos, que los protejas con Tu munificencia. Tú eres verdaderamente el Bondadoso, el Todo­generoso.

Te pido además, por las dulces lluvias de Tu gracia y las olas del océano de Tu favor, que ordenes para Tus santos aquello que dé solaz a sus ojos y con­suelo a sus corazones. ¡Señor! Tú ves al que se arrodilla anhelando levantarse para servirte; al muerto pidiendo vida eterna del océano de Tu favor y ansiando remontarse hacia los cielos de Tu rique­za; al forastero anhelando su hogar de gloria bajo el dosel de Tu gracia; al bus­cador apresurándose por Tu merced hacia la puerta de Tu munificencia; al pecador volviéndose hacia el océano de clemencia y perdón.

¡Por Tu soberanía, oh Tú que eres glo­rificado en los corazones de los hom­bres! Me he vuelto hacia Ti abandonan­do mi propia voluntad y deseo, para que Tu santa voluntad y agrado puedan rei­nar dentro de mí y dirigirme de acuerdo con lo que la pluma de Tu eterno decreto ha destinado para mí. Este siervo, oh Se­ñor, aunque impotente, se vuelve hacia el Sol de Tu Poder; aunque humillado, se apresura hacia la Aurora de Tu Gloria; aunque indigente, anhela el Océano de Tu Gracia. Yo Te imploro por Tu favor y munificencia que no lo abandones.

Tú eres verdaderamente el Todopode­roso, el Perdonador, el Compasivo.

#763
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Dios, Dios de munificencia y mise­ricordia! Tú eres aquel Rey Cuya palabra imperativa ha dado la existencia a toda la creación; Tú eres aquel Ser Todogenero­so a Quien las ac­ciones de Sus siervos nunca Le han im­pedido mostrar Su gra­cia ni han frustra­do las revelaciones de Su munificencia.

Te suplico que permitas a este siervo alcanzar lo que es la causa de su salva­ción en cada mundo de Tus mundos. Tú eres verdaderamente el Todopoderoso, el Omnipotente, el Sapientísimo.

#764
- Bahá'u'lláh

 

Crea en mí un corazón puro, oh mi Dios, y renueva una conciencia tran­quila dentro de mí, oh mi Esperanza. Por medio del espíritu del poder confírmame en Tu Causa, oh mi Bienamado, y por la luz de Tu gloria revélame Tu sendero, oh Tú, el Objeto de mi deseo. Mediante la fuerza de Tu trascendente poder elévame hasta el cielo de Tu santidad, oh Fuente de mi ser, y por las brisas de Tu eternidad alégrame, oh tú que eres mi Dios. Haz que Tus eternas melodías me inspiren tranqui­lidad, oh mi Compañero, y que las rique­zas de Tu antiguo semblante me libren de todo excepto de Ti, oh mi Maestro, y que las nuevas de la revelación de Tu inco­rruptible Esencia me traigan alegría, oh Tú que eres el más manifiesto de lo mani­fiesto y el más oculto de lo oculto.

#765
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Señor! Haz de Tu belleza mi ali­mento y de Tu presencia mi bebida; de Tu agrado mi esperanza y de Tu ala­banza mi acción; de Tu recuerdo mi compañero y del poder de Tu sobera­nía mi socorro; de Tu morada mi hogar y de mi vivienda la sede que Tú has santi­fica­do de las limitaciones impuestas a quie­nes están separados de Ti como por un velo.

Tú eres verdaderamente el Todopode­roso, el Todoglorioso, el Omnipotente.

#766
- Bahá'u'lláh

 

De las perfumadas corrientes de Tu eterni­dad dame de beber, oh mi Dios, y de los frutos del árbol de Tu Ser permíteme gustar, oh mi Esperanza. De los manan­tiales cristalinos de Tu amor déjame be­ber, oh mi Gloria, y bajo la sombra de Tu eterna providencia permí­teme habi­tar, oh mi Luz. En las praderas de Tu proximidad, ante Tu presencia, haz que pueda vagar, oh mi Bienamado, y a la diestra del trono de Tu merced hazme sentar, oh mi Deseo. De las fra­gantes brisas de Tu alegría deja que un soplo llegue hasta mí, oh mi Objetivo, y en las alturas del paraíso de Tu realidad per­míteme entrar, oh mi Adorado. Las me­lodías de la paloma de Tu unidad per­míteme escuchar, oh Tú el Resplan­de­ciente, y mediante el espíritu de Tu fuerza y Tu poder vivifícame, oh mi Proveedor. En el espíritu de Tu amor mantenme firme, oh mi Auxiliador, y en el sendero de Tu complacencia afirma mis pasos, oh mi Hacedor. En el jardín de Tu inmortalidad, ante Tu semblante, permíteme habitar eternamente, oh Tú que eres misericordioso conmigo, y so­bre la sede de Tu gloria establéceme, oh Tú que eres mi Poseedor. Hacia el cielo de Tu cariñosa bondad elévame, oh mi Vivificador, y hacia el Sol de Tu guía condúceme, oh Tú mi Atraedor. Ante las revelaciones de Tu invisible espíritu llá­mame a estar presente, Tú que eres mi Origen y mi Elevadísimo Deseo, y hacia la esencia de la fragancia de Tu belleza, que Tú has de manifestar, hazme volver, oh Tú que eres mi Dios.

Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú eres en verdad el Más Exalta­do, el Todoglorioso, el Altísimo.

#767
- Bahá'u'lláh

 

¡Él es el Bondadoso, el Todogene­roso!

¡Oh Dios, mi Dios! Tu llamada me ha atraído y la voz de Tu Pluma de Gloria me ha despertado. El torrente de Tu santa Palabra me ha arrobado y el vino de Tu inspiración me ha extasiado. Tú me ves, oh Señor, desprendido de todo menos de Ti, aferrándome a la cuerda de Tu munificencia y anhelando las mara­villas de Tu gracia. Te pido, por las olas eternas de Tu amorosa bondad y por las luces brillantes de Tu tierno cuidado y favor, que me confieras aquello que me acerque a Ti y me enriquezca con Tu ri­queza. Mi lengua, mi pluma, todo mi ser atestiguan Tu fuerza, Tu poder, Tu gra­cia y Tu munificencia, que Tú eres Dios y no hay más Dios que Tú, el Fuerte, el Poderoso.

Soy testigo en este momento, oh mi Dios, de mi impotencia y de Tu sobera­nía, de mi debilidad y de Tu poder. Yo no sé lo que me beneficia o lo que me daña; Tú verdaderamente eres el Omnis­ciente, el Sapientísimo. Decreta para mí, oh Señor mi Dios y mi Maestro, aquello que haga que me sienta conforme con Tu eterno decreto y que prospere en cada uno de Tus mundos. Tú eres en verdad el Bondadoso, el Generoso.

¡Señor! No me apartes del océano de Tu riqueza y del cielo de Tu misericor­dia. Y ordena para mí el bien de este mundo y del venidero. Verdaderamente Tú eres el Señor de la sede de misericor­dia entronizado en las alturas. No hay más Dios que Tú, el Único, el Omnis­ciente, el Sapientísimo.

#768
- Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado seas Tú, oh Señor, mi Dios!

Te doy gracias porque me has dado la existencia en Tus días y me has infundi­do Tu amor y Tu conocimiento. Te im­ploro por Tu Nombre, mediante el cual las bellas perlas de Tu sabiduría y Tus palabras fueron sacadas del tesoro de los corazones de aquellos siervos Tuyos que se encuentran próximos a Ti, y por me­dio del cual el Sol de Tu Nombre, el Compasivo, ha derramado su refulgencia sobre todos los que están en Tu cielo y en Tu tierra, que me proveas, por Tu gracia y Tu generosidad, con Tus mara­villosas y ocultas dádivas.

Estos son los primeros días de mi vida, oh mi Dios, que Tú has vinculado a Tus propios días. Ya que me has conferido tan gran honor, no me prives de las cosas que has ordenado para Tus elegidos.

¡Oh mi Dios! No soy más que una pe­queña semilla que Tú has sembrado en el suelo de Tu amor y has hecho brotar por la mano de Tu bondad. Por tanto, esta semi­lla anhela, en su más íntimo ser, las aguas de Tu merced y de la fuente viva de Tu gracia. Haz descender sobre ella, desde el cielo de Tu amorosa bondad, aquello que le permita florecer bajo Tu sombra y en los confines de Tu corte. Tú eres quien riega los corazones de todos los que Te han reconocido, con Tu caudalosa co­rriente y con la fuente de Tus aguas vivas.

¡Alabado sea Dios, Señor de los mundos!

#769
- Bahá'u'lláh

 

Concédeme, oh mi Dios, con plenitud Tu amor y Tu complacencia, y exta­sía nuestros corazones mediante las atrac­ciones de Tu luz resplandeciente, oh Tú que eres la Evidencia Suprema y el Más Glorificado. Envíame, como signo de Tu gracia, Tus brisas vivificadoras, durante el día y la noche, oh Señor de munificencia.

Nada he hecho, oh mi Dios, que me haga merecedor de contemplar Tu faz, y ciertamente sé que aunque viviera tanto como perdure el mundo no lograría rea­lizar acción alguna como para merecer tal favor, pues la posición de un siervo jamás le permitirá acceder a Tus sagra­dos recintos, a menos que me alcanzara Tu generosidad, penetrara en mí Tu tierna misericordia y me circundara Tu amorosa bondad.

Toda alabanza sea para Ti, oh Tú, fuera de Quien no existe otro Dios. Per­míteme bondadosamente ascender hacia Ti, obtener el honor de habitar en Tu cercanía y tener comunión sólo contigo. No hay Dios salvo Tú.

En verdad, si Tú desearas otorgar Tu bendición a un siervo, eliminarías del reino de su corazón toda mención o in­clinación excepto la mención de Ti mismo; y si ordenaras el mal para un siervo por lo que sus manos injustamente han hecho ante Tu rostro, Tú lo probarías con los bienes de este mundo y del veni­dero de manera tal que fuera absorbido por ellos y olvidara recordarte.

#830
- El Báb

 

¡Oh Tú, Proveedor! Tú has exhalado sobre los amigos de Occidente la dulce fragan­cia del Espíritu Santo, y con la luz de la guía divina has iluminado el cielo occi­dental. Has hecho que quienes otrora se hallaban alejados se acerquen a Ti; Tú has convertido a los extraños en amigos amorosos; Tú has despertado a aquellos que dormían; Tú has hecho conscientes a los desatentos.

¡Oh Tú, Proveedor! Ayuda a estos no­bles amigos a obtener Tu beneplácito, y hazles bienquerientes de extraños y ami­gos por igual. Condúcelos al mundo que perdura por siempre, concédeles una porción de gracia celestial; haz que sean verdaderos bahá’ís, sinceramente de Dios; guárdalos de las apariencias, y es­tablécelos firmemente en la verdad. Hazlos signos y señales del Reino, estre­llas luminosas de los horizontes de este mundo inferior. Haz que sean un con­suelo y un solaz para el mundo de la humanidad y siervos para la paz del mundo. Anímalos con el vino de Tu con­sejo, y concede que todos puedan hollar el sendero de Tus mandamientos.

¡Oh Tú, Proveedor! El más caro deseo de este siervo de Tu Umbral es contem­plar a los amigos de Oriente y Occidente en estrecho abrazo; ver a todos los miembros de la sociedad humana amoro­samente congregados en una única gran asamblea, como si fueran gotas de agua reunidas en un grandioso mar; contem­plar a todos como si fueran pájaros en un mismo jardín de rosas, como perlas de un mismo océano, como hojas de un mismo árbol, como rayos de un mismo sol.

Tú eres el Fuerte, el Poderoso, y Tú eres el Dios de fuerza, el Omnipotente, Quien todo lo ve.

#689
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Él es Dios!

¡Oh Dios, mi Dios! Estos son Tus sier­vos atraídos en Tus días por los aro­mas de Tu santidad, encendidos por la llama que arde en Tu árbol sagrado, que res­ponden a Tu voz, pronuncian Tu ala­banza, son despertados por Tu brisa, conmovidos por Tus dulces fragancias, contemplan Tus signos, comprenden Tus versos, escuchan Tus palabras, creen en Tu Revelación y están seguros de Tu amorosa bondad. Sus ojos, oh Señor, están fijos en Tu reino de gloria reful­gente y sus rostros están vueltos hacia Tu dominio de lo alto, sus corazones la­ten con el amor de Tu radiante y gloriosa belleza, sus almas están consumidas por la llama de Tu amor, oh Señor de este mundo y del mundo venidero; sus vidas están hirviendo con el ardor de su anhelo por Ti, y por Ti han derramado sus lá­grimas.

Ampáralos en la fortaleza de Tu pro­tección y seguridad; presérvalos con Tu vigilante cuidado; míralos con los ojos de Tu providencia y Tu misericordia y haz de ellos signos de Tu divina unidad que estén manifiestos en todas las regio­nes, estandartes de Tu poder que ondeen sobre Tus mansiones de grandeza, can­diles brillantes que ardan con el aceite de Tu sabiduría en las lámparas de Tu guía, pájaros del jardín de Tu conocimiento que gorjeen en las más altas ramas de Tu paraíso protector y gigantes del océano de Tu munificencia que se sumerjan por Tu suprema misericordia en las insonda­bles profundidades.

¡Oh Señor, mi Dios! Estos siervos Tuyos son humildes; enaltécelos en Tu reino de lo alto; son débiles, fortalécelos con Tu poder supremo; están humillados, concédeles Tu gloria en Tu más alto rei­no; son pobres, enriquécelos en Tu gran dominio. Ordena, pues, para ellos todo el bien que Tú has destinado en Tus mun­dos visibles e invisibles, hazlos prosperar en este mundo inferior, alegra sus cora­zones con Tu inspiración, oh Se­ñor de todos los seres. Ilumina sus cora­zones con Tus gozosas nuevas difundi­das desde Tu posición todogloriosa, haz fir­mes sus pasos en Tu Alianza Mayor y fortalece sus espaldas en Tu firme Tes­tamento, por Tu munificencia y por la gracia que nos has prometido, oh Tú el Clemente y el Misericordioso. Tú eres en verdad el Clemente, el Munífico.

#690
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! Estos son Tus débiles siervos; ellos son Tus es­clavos leales y Tus siervas, que se han inclinado ante Tu exaltada Expresión, se han humillado ante Tu Umbral de luz y han dado testi­monio de Tu unicidad, mediante la cual se ha hecho brillar al Sol con esplendor cenital. Ellos han es­cuchado el llama­miento que Tú elevaste desde Tu Reino oculto y han respondido a Tu llamada con sus corazones palpi­tando de amor y arrobamiento.

Oh Señor, derrama sobre ellos todas las efusiones de Tu misericordia, haz llover sobre ellos todas las aguas de Tu gracia. Haz que crezcan como hermosas plantas en el jardín del cielo y, mediante las nubes llenas y rebosantes de Tus dádivas y los profundos remansos de Tu abundante gra­cia, haz que este jardín florezca, y man­tenlo siempre verde y brillante, siempre fresco, reluciente y hermoso.

Tú eres verdaderamente el Poderoso, el Exaltado, el Potente, Aquel que en los cielos y en la tierra es el único que per­manece inmutable. No existe otro Dios sino Tú, el Señor de las señales y los signos manifiestos.

#691
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Gloria a Ti por cuanto me has confirmado para recono­cer Tu unicidad, me has atraído hacia la palabra de Tu singulari­dad, me has en­cendido con el fuego de Tu amor y has hecho que me ocupe de Tu mención y del servicio a Tus amigos y siervas.

Oh Señor, ayúdame a ser sumiso y humilde y fortaléceme para que pueda desligarme de todas las cosas y asirme al borde de la vestidura de Tu gloria, para que mi corazón se llene con Tu amor y no haya lugar para el amor al mundo y el apego a sus cualidades.

¡Oh Dios! Santifícame de todo menos de Ti, purifícame de la escoria de peca­dos y transgresiones y haz que posea un corazón y una conciencia espirituales.

Verdaderamente Tú eres misericor­dioso y verdaderamente Tú eres el Más Generoso, Cuya ayuda buscan todos los hombres.

#692
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Este Tu siervo ha avanzado hacia Ti, vaga apasionado por el desierto de Tu amor, camina por el sendero de Tu servicio, cuenta con Tus favores, espera Tu muni­ficencia, confía en Tu reino y se ha em­briagado con el vino de Tu dádiva. ¡Oh mi Dios! Au­menta el fervor de su cariño hacia Ti, la constancia en su alabanza de Ti y el ar­dor de su amor por Ti.

Verdaderamente Tú eres el más Gene­roso, el Señor de gracia abundante. No hay otro Dios más que Tú, el Perdona­dor, el Misericordioso.

#693
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Señor! ¡Oh mi Señor! Esta es una lámpara encendida con el fuego de Tu amor, que arde con la llama prendida en el árbol de Tu misericordia. ¡Oh mi Se­ñor! Aviva su luz, su calor y su llama con el fuego que arde en el Si­naí de Tu Manifestación. Verdadera­mente Tú eres el Confirmador, el Auxi­liador, el Pode­roso, el Generoso, el Amoroso.

#694
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Señor, mi Dios y mi Refugio en la aflicción! ¡Mi Escudo y mi Amparo en mis desgracias! ¡Mi Asilo y Protección en tiempo de necesidad, y en la soledad mi Compañero! ¡En mi an­gustia mi Con­suelo y en mi desamparo un Amigo cari­ñoso! ¡El que elimina el dolor de mis tristezas y el que perdona mis pecados!

Hacia Ti me vuelvo por completo, implorándote fervientemente con todo mi corazón, mi mente y mi lengua, que me protejas de todo aquello que es con­trario a Tu voluntad en este ciclo de Tu divina unidad, y que me purifiques de toda corrupción que me impida buscar, limpio e inmaculado, la sombra del árbol de Tu gracia.

Oh Señor, ten piedad del débil, sana al enfermo y apaga la sed que abrasa.

Alegra el pecho donde arde vacilante el fuego de Tu amor y avívalo con la llama de Tu espíritu y amor celestial.

Adorna los tabernáculos de la unidad di­vina con la vestidura de la santidad y pon sobre mi cabeza la corona de Tu favor.

Ilumina mi rostro con el resplandor del astro de Tu generosidad y ayúdame bondadosamente a servir ante Tu sagra­do umbral.

Haz que mi corazón rebose de amor por Tus criaturas y permite que pueda convertirme en el signo de Tu misericor­dia, en el símbolo de Tu gracia, en el promovedor de concordia entre Tus amados, consagrado a Ti, conmemorán­dote y olvidándome de mí mismo pero siempre atento a lo que es Tuyo.

¡Oh Dios, mi Dios! No alejes de mí los suaves vientos de Tu perdón y de Tu gracia y no me prives de los manantiales de Tu ayuda y Tu favor.

A la sombra de Tus alas protectoras permíteme cobijarme y fija en mí la mi­rada de Tu ojo que todo lo protege.

Desata mi lengua para que alabe Tu Nombre en medio de Tu pueblo, para que mi voz pueda elevarse en grandes asambleas y mane de mis labios el to­rrente de Tu alabanza.

Tú eres verdaderamente el Benévolo, el Glorificado, el Poderoso, el Omnipo­tente.

#695
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! Este es Tu siervo ra­diante, Tu cautivo espiritual, que se ha acercado a Ti y se ha aproxi­mado a Tu presencia. Ha vuelto su rostro hacia Ti, reconociendo Tu unicidad y confesando Tu singularidad, y ha hecho llamamien­tos en Tu nombre entre las na­ciones y ha conducido a las gentes hacia las aguas fluyentes de Tu misericordia. ¡Oh Tú, generosísimo Señor! A quienes lo han pedido él les ha dado de beber del cáliz de guía que rebosa con el vino de Tu gracia inmensurable.

Oh Señor, ayúdale en todas las condi­ciones, hazle conocer Tus bien guarda­dos misterios y derrama sobre él Tus perlas ocultas. Haz de él una enseña que ondea en lo más alto de los castillos a los vientos de Tu socorro celestial; haz de él un manantial de aguas cristalinas.

¡Oh mi Señor perdonador! Enciende los corazones con los rayos de una lám­para que los vierte por doquier, revelan­do las realidades de todas las cosas a aquellos de entre Tu pueblo a quienes tú has favorecido generosamente.

¡En verdad Tú eres el Poderoso, el Potente, el Protector, el Fuerte, el Bené­fico! ¡En verdad Tú eres el Señor de to­das las misericordias!

#696
- `Abdu'l-Bahá

 

Curación

¡Alabado seas Tú, oh Señor mi Dios! Te imploro por Tu Nombre Más Grande, por el cual conmoviste a Tus siervos y construiste Tus ciudades, y por Tus muy excelentes títulos y por Tus muy augus­tos atributos, que ayudes a Tu pueblo a volverse hacia Tus múltiples generosida­des y a dirigir sus rostros hacia el Taber­náculo de Tu sabiduría. Cura las enfer­medades que han atacado a las almas por todas partes y les han im­pedido dirigir su mirada hacia el Paraíso que se encuentra al abrigo de Tu Nombre protector, que Tú ordenaste que fuera el Rey de todos los nombres para todos los que están en el cielo y todos los que es­tán en la tierra. Potente eres Tú para hacer como Te plazca. En Tus manos está el imperio de todos los nombres. No hay más Dios que Tú, el Poderoso, el Sabio.

No soy más que una pobre criatura, oh mi Señor; me he asido al borde de Tus riquezas. Estoy muy enfermo; me he afe­rrado a la cuerda de Tu curación. Líbra­me de los males que me han circundado; lávame enteramente con las aguas de Tu gracia y Tu misericordia, y atavíame con la vestidura de lo saludable, mediante Tu perdón y Tu munificencia. Fija, pues, mis ojos en Ti y líbrame de todo apego a cualquier otra cosa que no seas Tú. Ayú­dame a hacer lo que Tú deseas y a reali­zar lo que es de Tu agrado.

Tú eres verdaderamente el Señor de esta vida y de la venidera. Tú eres en verdad Quien siempre perdona, el Más Misericordioso.

#770
- Bahá'u'lláh

 

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Te im­ploro por Tu Nombre, por medio del cual izaste las enseñas de Tu guía, derramaste el resplandor de Tu amorosa bondad y revelaste la soberanía de Tu Señorío; por el cual la lámpara de Tus nombres ha aparecido en la hornaci­na de Tus atribu­tos y Aquel que es el Tabernáculo de Tu unidad y la Manifes­tación del despren­dimiento ha resplande­cido; por el cual se han dado a conocer los caminos de Tu guía y se han señalado los senderos de Tu complacencia; por medio del cual se han estremecido los cimientos del error y los signos de la perversidad han sido abolidos; por el cual brotaron las fuentes de la sabiduría y la mesa celestial fue enviada; por el cual preservaste a Tus siervos y confe­riste Tu curación; por medio del cual Tú manifestaste Tus tier­nas mercedes a Tus siervos y revelaste Tu misericordia entre Tus criaturas; Te imploro que mantengas a salvo a quien ha permanecido firme y ha vuelto a Ti, se ha aferrado a Tu mise­ricordia y se ha asido al borde de Tu amorosa providen­cia. Envíale, pues, Tu curación, sánalo y dótale de una cons­tancia otorgada por Ti y una tranquilidad conferida por Tu ma­jestad.

Tú eres verdaderamente el Sanador, el Preservador, el que ayuda, el Todopode­roso, el Potente, el Todoglorioso, el Om­nisciente.

#771
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Dios, mi Dios! Yo Te pido por el océano de Tu curación, por los esplendo­res del Sol de Tu gracia y por Tu Nom­bre, por medio del cual so­me­tiste a Tus siervos, por el poder pene­trante de Tu muy exaltada Palabra y la potencia de Tu muy augusta Pluma, y por Tu misericor­dia, que ha precedido a la creación de todos los que están en el cielo y en la tie­rra, que me purifiques con las aguas de Tu generosidad de toda aflicción y do­lencia y de toda debilidad y flaqueza.

Tú ves, oh mi Señor, a Tu suplicante esperando a la puerta de Tu munificencia y a aquel que ha puesto sus esperanzas en Ti aferrándose a la cuerda de Tu ge­nerosidad. Te suplico no le niegues aquello que solicita del océano de Tu gracia y del Sol de Tu amorosa bondad.

Poderoso eres Tú para hacer lo que Te place. No hay otro Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

#772
- Bahá'u'lláh

 

Tú eres Aquel, ¡oh mi Dios!, por Cuyo Nombre se curan los enfer­mos, se restablecen los desvalidos y los sedientos reciben bebida; los angustia­dos, tranquilidad; los extraviados, guía; los humillados, exaltación; los pobres, riqueza; los ignorantes, luz; los melan­cólicos, iluminación; los tristes, alegría; los fríos reciben calor y los oprimidos son liberados. Por Tu Nombre, oh Dios, se movieron todas las cosas creadas y se extendieron los cielos, la tierra fue resta­blecida y las nubes fueron hechas para traer lluvia a la tierra. Esto es en verdad una prueba de Tu gracia para con todas Tus criaturas.

Te imploro, pues, por Tu nombre me­diante el cual manifestaste Tu Deidad y exaltaste Tu Causa por encima de toda la creación, y por cada uno de Tus muy ex­celentes títulos y muy augustos atributos, y por todas las virtudes con que se ensal­za a Tu trascendente y exaltadísimo Ser, que hagas descender esta noche de las nubes de Tu misericordia las lluvias de Tu curación sobre este lactante, a quien has relacionado con Tu gloriosísimo Ser en el reino de Tu creación. Atavíale, en­tonces, oh mi Dios, por Tu gracia, con el manto del bienestar y la salud, y proté­gele, oh mi Amado, de toda aflicción y dolencia y de todo lo que te sea detesta­ble. Tu poder, en verdad, es suficiente para todo. Tú, en verdad, eres el Más Potente, Quien subsiste por Sí mismo. Además, haz descender sobre él, oh mi Dios, el bien de este mundo y del veni­dero, y el bien de la generación anterior y reciente. Tu poder y Tu sabiduría son, en verdad, suficientes para ello.

#775
- Bahá'u'lláh

 

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Te ruego por Tu Nombre, me­diante el cual Aquel que es Tu Belleza ha sido establecido en el trono de Tu Causa, y por Tu Nombre (por medio del cual Tú cambias todas las cosas, reúnes todas las cosas, pides cuentas a todas las cosas, premias a todas las cosas, preser­vas todas las cosas y sustentas todas las cosas), Te ruego que guardes a esta sierva que ha huido a refugiarse en Ti, ha buscado la protección de Aquel en Quien Tú mismo estás manifiesto y ha puesto toda su fe y confianza en Ti.

Ella está enferma, oh mi Dios, y se ha puesto a la sombra del Árbol de Tu cura­ción; está afligida y ha huido hacia la Ciudad de Tu protección; está doliente y ha buscado el Manantial de Tus favores; está abatida y se ha apresurado hacia la fuente de Tu tranquilidad; está cargada de pecados y ha dirigido su rostro hacia la corte de Tu misericordia.

Atavíala, por Tu soberanía y Tu amoro­sa bondad, oh mi Dios y mi Amado, con la vestidura de Tu bálsamo y Tu curación, y dale a beber del cáliz de Tu misericordia y Tus favores. Protégela, además, de toda aflicción y dolencia, de todo dolor y enfer­medad y de todo lo que Te sea detestable.

Tú, en verdad, estás inmensamente exaltado por encima de todo lo que no seas Tú mismo. Tú eres verdaderamente el Sanador, el que es suficiente para todo, el Preservador, Quien siempre per­dona, el Más Misericordioso.

#776
- Bahá'u'lláh

 

Tu nombre es mi curación, oh mi Dios, y el recuerdo de Ti es mi re­medio. La proximidad a Ti es mi espe­ranza y el amor por Ti es mi compañero. Tu misericordia hacia mí es mi curación y mi socorro, tanto en este mundo como en el venidero.

Tú verdaderamente eres el Todogene­roso, el Omnisciente, el Sapientísimo.

#773
- Bahá'u'lláh

 

Él es el Sanador, el que basta, el Auxiliador, el que todo lo perdona, el Todomisericordioso.

¡Yo Te invoco a Ti, oh Exaltado, oh Fiel, oh Glorioso! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Soberano, oh Generador, oh Juez! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Incomparable, oh Eterno, oh Único! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh el Más Alabado, oh Santo, oh Auxiliador! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Omnisciente, oh el Más Sabio, oh el Más Grande! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Clemente, oh Majestuoso, oh Ordenador! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Bienamado, Apreciado, oh Extasiado! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, el Más Poderoso oh Poderosísimo, oh Sustentador, oh Potente! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Gobernante, oh Subsistente, oh Omnisciente! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Espíritu, oh Luz, oh Tú el Más Manifiesto! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el Frecuentado por todos, oh Tú, el Conocido de todos, oh Tú, el Escondido de todos! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Oculto, oh Triunfante, oh Donador! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Todopoderoso, oh Auxiliador, oh Encubridor! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Modelador, oh Tú, el que satisface, oh Desarraigador! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el que levanta, oh Tú, el que reúne, oh Tú, el que exalta! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Perfeccionador, oh Tú, que no tienes trabas, oh Munífico! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Benéfico, oh, Tú, el que Retiene, el Creador! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh el Más Sublime, oh Bello, oh Dadivoso! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Justo, oh Bondadoso, oh Generoso! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el que se Impone a Todo, oh Tú, el que siempre permanece, oh Tú, el Más Conocedor! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Magnífico, oh Antiguo de los Días, oh Magnánimo! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el Bien Guardado, oh Señor de Júbilo, oh Deseado! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, Bondadoso con todos, oh Tú, Compasivo con todos, oh Tú, el Más Benevolente! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Refugio para todos, oh Abrigo para todos, oh Preservador de Todo! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Auxiliador de todos, oh Invocado por todos, oh Vivificador! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Desplegador, oh Asolador, oh Clementísimo! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, mi Alma, oh Tú, mi Bienamado, oh Tú, mi Fe! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Saciador de Sed, oh el Señor Trascendente, oh el Más Precioso! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Recuerdo Más Grande, oh Nombre Más Noble, oh Sendero Más Antiguo! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Más Loado, oh Más Santo, oh el Santificado! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú el que Desata, oh Consejero, oh Liberador! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Amigo, oh Médico, oh Cautivador! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Gloria, oh Belleza, oh Munífico! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, el Más Leal, el Mejor Amante, el Señor de la Alborada! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú, el que enciende, oh Tú, el que da brillo, oh Tú, el que provoca delicias! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Señor de Munificencia, oh Tú, el Más Compasivo, oh Tú, el Más Misericordioso! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Constante, oh Tú, que das la vida, oh Fuente de todo ser! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú que penetras todas las cosas, oh Tú, Dios que todo lo ves, oh Tú, Señor de la Expresión! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Manifiesto y sin embargo Oculto, oh Invisible y sin embargo Renombrado, oh Observador buscado por todos! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Yo Te invoco a Ti, oh Tú que das muerte a los amantes, oh Dios de Gracia para los Malvados! ¡Tú eres el suficiente, Tú eres el que cura, Tú eres el que perdura, oh Tú el Perdurable!

¡Oh Tú, que bastas, yo Te invoco a Ti, oh Tú que bastas!

¡Oh Sanador, yo Te invoco a Ti, oh Sanador!

¡Oh Tú que permaneces, yo Te invoco a Ti que permaneces!

¡Tú, el que perduras por siempre, oh Tú el Perdurable!

¡Santificado seas Tú, oh mi Dios! Yo Te imploro por Tu Generosidad -por medio de la cual los portales de Tu Munificencia y Tu Gracia se abrieron de par en par, mediante la cual el Templo de Tu Santidad fue establecido sobre el trono de la eternidad; por Tu Misericordia, por medio de la cual Tú invitaste a todas las cosas creadas a la mesa de Tus dones y Tus dádivas; y por Tu Gracia, por medio de la cual Tú respondiste en Tu propio Ser con Tu palabra "¡Sí!" en nombre de todos los que están en el cielo y en la tierra, en la hora en que Tu soberanía y Tu grandeza quedaron reveladas, en la alborada en que el poder de Tu Dominio se manifestó Y nuevamente yo Te imploro por estos hermosísimos nombres, por estos nobilísimos y muy sublimes atributos, por Tu Más Exaltado Recuerdo, por Tu Belleza pura e inmaculada, por Tu Luz oculta en el pabellón más oculto, por Tu Nombre, ataviado con el manto de la aflicción cada mañana y cada atardecer, que protejas al portador de esta bendita Tabla, y a quien la recite, a quien la encuentre y a quien circule por los alrededores de la casa en que esté. Sana Tú, pues, mediante ella a todos los enfermos, dolientes y pobres de toda tribulación o pesar, de toda aflicción y tristeza aborrecibles y dolor, y guía mediante ella a cualquiera que desee entrar en los senderos de Tu guía y en los caminos de Tu misericordia y de Tu gracia.

Tú eres en verdad el Poderoso, el Todo Suficiente, el Sanador, el Protector, el Donador, el Compasivo, el Todogeneroso, el Todomisericordioso.

#774
- Bahá'u'lláh

 

Desprendimiento

¡Alabado sea Tu Nombre, oh mi Dios! Te imploro por las fragan­cias de la Vestidura de Tu gracia, que por Tu mandato y en conformidad con Tu deseo fueron difundidas por toda la creación, y por el Sol de Tu voluntad, que ha resplandecido mediante la fuerza de Tu poder y soberanía sobre el hori­zonte de Tu misericordia, que borres de mi corazón toda ociosa fantasía y vana imaginación, para que con todo mi afecto me vuelva hacia Ti, oh Tú, Señor de toda la humanidad.

Soy Tu siervo y el hijo de Tu siervo, oh mi Dios. Me he aferrado al asidero de Tu Gracia y me he asido a la cuerda de Tu tierna misericordia. Ordena para mí las cosas buenas que son propias de Ti y aliméntame de la Mesa que Tú enviaste desde las nubes de Tu bondad y desde el cielo de Tu favor.

Tú eres en verdad el Señor de los mun­dos y el Dios de todos los que están en el cielo y de todos los que están en la tierra.

#777
- Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado seas Tú, oh mi Dios! Te doy gracias por haberme hecho conocer a Aquel que es la Aurora de Tu misericordia, el Alba de Tu gracia y el Receptáculo de Tu Causa. Te imploro por Tu Nombre, por el cual los rostros de quienes están cerca de Ti han palidecido y los corazones de aquellos que están consagrados a Ti han emprendido su vuelo hacia Ti, que me permitas asirme a Tu cuerda en todo tiempo y en toda con­dición, estar libre de todo apego a cual­quiera fuera de Ti y pueda mantener mis ojos dirigidos hacia el horizonte de Tu Revelación y cumplir lo que Tú me has prescrito en Tus Tablas.

Atavía, oh mi Señor, mi ser interior y exterior con la vestidura de Tus favores y Tu cariñosa bondad. Protégeme, pues, de todo lo que Te sea detestable y ayú­danos bondadosamente a mí y a mis pa­rientes a obedecerte y a eludir todo lo que pueda hacer surgir en mí un deseo malo y corrupto.

Tú verdaderamente eres el Señor de toda la humanidad y el Poseedor de este mundo y del venidero. No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo.

#778
- Bahá'u'lláh

 

No sé, oh mi Dios, qué fuego es el que Tú encendiste en Tu dominio. La tierra no podrá nunca nublar su res­plandor ni el agua apagar su llama. To­dos los pueblos del mundo son impoten­tes para resistir su fuerza. Grande es la bendición de quien se ha acercado a él y ha oído su fragor.

A algunos, oh mi Dios, les permitiste que se aproximaran a él mediante Tu gracia fortalecedora; en tanto que a otros los retuviste en razón de lo que sus ma­nos han hecho en Tus días. Quienquiera que se haya apresurado y llegado a él, ha entregado su vida en Tu sendero en su afán por contemplar Tu belleza y ha as­cendido a Ti enteramente desprendido de todo excepto de Ti.

Te imploro, oh mi Señor, por este Fuego que ruge llameante en el mundo de la creación, que desgarres los velos que me han impedido presentarme ante el trono de Tu Majestad y permanecer a la entrada de Tu puerta. Ordena para mí, oh mi Señor, todo lo bueno que Tú has envia­do en Tu Libro y no me permitas estar le­jos del amparo de Tu Misericordia.

Potente eres para hacer lo que Te place. Tú eres verdaderamente el Omni­potente, el Más Generoso.

#779
- Bahá'u'lláh

 

Yo Te imploro ¡oh mi Señor! por Tu nom­bre, cuyos resplandores han circundado la tierra y los cielos, que me ayudes de modo tal que renuncie a mi voluntad por aquello que Tú has decreta­do en Tus Tablas y deje de hallar dentro de mí cualquier deseo, excepto aquello que Tú deseas, por medio del poder de Tu soberanía, y otra voluntad salvo aquella que Tú has destinado para mí por Tu voluntad.

#780
- Bahá'u'lláh

 

Permíteme, oh mi Dios, acercarme a Ti y habitar dentro de los recintos de Tu corte, porque el alejamiento de Ti casi me ha consumido. Haz que repose bajo la sombra de las alas de Tu gracia, porque la llama de mi separación de Ti ha fundido mi corazón dentro de mí. Acércame al río que es en verdad la vida, porque mi alma se consume de sed en su incesante búsqueda de Ti. Mis suspiros, oh mi Dios, proclaman la amargura de mi angustia y las lágrimas que derramo atestiguan mi amor a Ti.

Te imploro, por la alabanza con que Te alabas a Ti mismo y la gloria con que glo­rificas Tu propia Esencia, que nos permi­tas ser contados entre aquellos que Te han reconocido y han confesado Tu soberanía en Tus días. Ayúdanos entonces, oh mi Dios, a beber de los dedos de la misericor­dia las aguas vivas de Tu amorosa bondad, para que podamos olvidarnos completa­mente de todo excepto de Ti y estar ocu­pados sólo contigo. Poderoso eres Tú para hacer lo que deseas. No hay Dios sino Tú, el Poderoso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

¡Glorificado sea Tu Nombre, oh Tú que eres el Rey de todos los Reyes!

#781
- Bahá'u'lláh

 

Muchos corazones yertos, oh mi Dios, se han encendido con el fuego de Tu Causa y muchos que estaban dormidos han sido despertados por la dul­zura de Tu voz. ¡Cuántos son los extraños que han buscado abrigo a la sombra del árbol de Tu unicidad y cuán numerosos son los sedientos que han anhelado en Tus días la fuente de Tus aguas vivas!

Bendito es aquel que se ha dirigido hacia Ti y se ha apresurado a alcanzar la Aurora de las luces de Tu semblante. Bendito es aquel que con todo su afecto se ha vuelto hacia el Alba de Tu Revela­ción y el Manantial de Tu inspiración. Bendito es aquel que ha gastado en Tu sendero lo que Tú le conferiste por Tu generosidad y favor. Bendito es aquel que en su gran anhelo por Ti ha desecha­do todo menos a Ti. Bendito es aquel que ha gozado de comunión íntima con­tigo y se ha desligado de todo apego a otro que no seas Tú.

Yo Te imploro, oh mi Señor, por Aquel que es Tu Nombre, que se ha elevado so­bre el horizonte de su prisión mediante la fuerza de Tu soberanía y Tu poder, que ordenes para cada cual aquello que es digno de Ti y corresponde a Tu exaltación.

En verdad Tu poder es igual sobre to­das las cosas.

#782
- Bahá'u'lláh

 

En el Nombre de Tu Señor, el Crea­dor, el Soberano, el Suficiente, el Más Exaltado, Aquel Cuya ayuda todos los hombres imploran.

Di: ¡Oh mi Dios! ¡Oh Tú que eres el Hacedor de los cielos y de la tierra, oh Señor del Reino! Tú bien conoces los se­cretos de mi corazón, mientras que Tu Ser es inescrutable para todos salvo para Ti mismo. Tú ves todo lo que es de mí, mientras nadie más puede hacer esto salvo Tú. Concédeme, mediante Tu gra­cia, aquello que me permita prescindir de todo excepto de Ti y destina para mí aquello que me haga independiente de todos salvo de Ti. Permíteme que pueda cosechar el beneficio de mi vida en este mundo y en el venidero. Abre ante mí las puertas de Tu gracia y confiéreme bon­dadosamente Tu tierna misericordia y Tus dádivas.

¡Oh Tú que eres el Señor de gracia abundante! Deja que Tu ayuda celestial rodee a quienes Te aman y otórganos los dones y mercedes que Tú posees. Sé Tú suficiente para nosotros en todas las co­sas, perdona nuestros pecados y ten pie­dad de nosotros. Tú eres nuestro Señor y el Señor de todas las cosas creadas. A nadie más invocamos salvo a Ti y nada suplicamos salvo Tus favores. Tú eres el Señor de munificencia y gracia, invenci­ble en Tu poder y el más hábil en Tus designios. No hay Dios sino Tú, Quien todo lo posee, el más Exaltado.

Otorga Tus bendiciones, oh mi Señor, a los Mensajeros, los santos y los justos. Tú, en verdad, eres Dios, el Incompara­ble, el Imponente.

#831
- El Báb

 

¡Oh, Señor! A Ti acudo en busca de ampa­ro, y hacia todos Tus signos vuelvo mi corazón.

¡Oh, Señor! Ya esté de viaje o en mi hogar, en mis ocupaciones o en mi tra­bajo, en Ti deposito toda mi confianza.

Concédeme, pues, Tu ayuda suficiente para hacerme independiente de todas las cosas, ¡oh Tú, a Quien nadie supera en Tu misericordia!

Otórgame mi parte, oh Señor, según Tu voluntad, y haz que me sienta satisfe­cho con lo que quiera que Tú hayas or­denado para mí.

Tuya es la autoridad absoluta para or­denar.

#832
- El Báb

 

¡Oh Dios, mi Dios! ¡Tú eres mi Espe­ranza y mi Bienamado, mi más elevado Propósito y mi Deseo! Con gran humildad y entera devoción Te suplico que me hagas un minarete de Tu amor en Tu tierra, una lámpara de Tu conocimiento entre Tus criaturas y un estandarte de divi­na generosidad en Tu dominio.

Cuéntame entre aquellos siervos Tu­yos que se han desprendido de todo me­nos de Ti, se han santificado de todas las cosas pasajeras de este mundo y se han librado de las insinuaciones de los pro­pagadores de ociosas fantasías.

Haz que mi corazón se dilate de gozo con el espíritu de confirmación de Tu reino e ilumina mis ojos al contemplar las huestes del auxilio divino descen­diendo una tras otra sobre mí desde el reino de Tu omnipotente gloria.

Tú eres en verdad el Todopoderoso, el Todoglorioso, el Omnipotente.

#697
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! Lléname la copa del desprendimiento de todas las cosas y re­gocíjame con el vino del amor a Ti en la asamblea de Tus esplen­dores y Tus dádivas. Líbrame de los asaltos de la pasión y del deseo, arranca de mí los grillos de este mundo inferior, atráeme con arrobamiento a Tu reino celestial y vivifícame entre Tus siervas con los hálitos de Tu santidad.

¡Oh Señor! Haz brillar mi rostro con las luces de Tus dádivas, ilumina mis ojos con la contemplación de los signos de Tu poder que todo lo subyuga; deleita mi corazón con la gloria de Tu conoci­miento que abarca todas las cosas, alegra mi alma con Tus vivificantes nuevas de gran felicidad, oh Tú, Rey de este mundo y del Reino de lo alto, oh Tú, Señor del dominio y del poder, para que yo pueda difundir Tus signos y señales, proclamar Tu Causa, promover Tus Enseñanzas, servir a Tu Ley y exaltar Tu Palabra.

Verdaderamente Tú eres el Poderoso, el que siempre otorga, el Capaz, el Om­nipotente.

#698
- `Abdu'l-Bahá

 

Difuntos

¡Oh mi Dios! Éste es Tu siervo y el hijo de Tu siervo, quien ha creído en Ti y en Tus signos, y ha vuelto el ros­tro hacia Ti, completamente desprendido de todo salvo de Ti. Tú eres, verdadera­mente, el más misericordioso de cuantos muestran misericordia.

Procede con él, oh Tú que perdonas los pecados de los hombres y ocultas sus faltas, como corresponde al cielo de Tu munificencia y al océano de Tu gracia. Concédele que sea admitido en los recin­tos de Tu trascendente misericordia, que ya existía antes de la fundación del cielo y de la tierra. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

A continuación:

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, adoramos a Dios [dieci­nueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, nos postramos ante Dios [diecinueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, estamos consagrados a Dios [diecinueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, alabamos a Dios [dieci­nueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, damos gracias a Dios [diecinueve veces].

Alláh-u-Abhá [una vez].

Todos, en verdad, somos pacientes en Dios [diecinueve veces].

(Si el difunto es mujer, dígase: Ésta es Tu sierva y la hija de Tu sierva, etc.)

#783
- Bahá'u'lláh

 

¡Él es Dios! ¡Exaltado sea Él, Señor de amorosa bondad y generosidad!

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios, Señor Om­nipotente! Soy testigo de Tu omnipoten­cia y Tu poder, de Tu soberanía y Tu amorosa bondad, de Tu gracia y Tu fuerza, de la unicidad de Tu Ser y la uni­dad de Tu Esencia, de Tu Santidad y Tu exaltación sobre el mundo de la existen­cia y todo cuanto hay en él.

¡Oh mi Dios! Tú me ves desprendido de todo, salvo de Ti, aferrándome a Ti y volviéndome hacia el océano de Tu ge­nerosidad, el cielo de Tu favor y el Sol de Tu gracia.

¡Señor! Soy testigo de que has confia­do Tu depósito a Tu siervo y éste es el espíritu con el que Tú has dado vida al mundo.

Te pido, por el resplandor del Orbe de Tu Revelación, que aceptes misericor­diosamente aquello que ha logrado en Tus días. Concédele, pues, que sea in­vestido con la gloria de Tu beneplácito y adornado con Tu aceptación.

¡Oh mi Señor! Yo mismo y todo lo creado somos testigos de Tu poder. Te ruego que no alejes de Ti a este espíritu que ha ascendido hacia Ti, hacia Tu mo­rada celestial, hacia Tu exaltado Paraíso y hacia el retiro de Tu cercanía, oh Tú que eres el Señor de todos los hombres.

Permite, pues, oh mi Dios, que Tu siervo se asocie con Tus elegidos, Tus santos y Tus Mensajeros, en esas mora­das celestiales que ninguna pluma puede describir ni lengua alguna relatar.

¡Oh mi Señor! Verdaderamente, el pobre se ha apresurado hacia el Reino de Tu Riqueza, el forastero hacia su hogar dentro de Tus recintos, el que está muerto de sed hacia el río celestial de Tu munificencia. No le prives, oh Señor, de su porción del banquete de Tu gracia ni del favor de Tu generosidad. ¡Tú eres en verdad el Todopoderoso, el Benévolo, el Todogeneroso!

¡Oh mi Dios! Tu depósito Te ha sido devuelto. Corresponde a Tu gracia y a Tu generosidad, que circundan Tus do­minios de la tierra y del cielo, conceder a Tu recién llegado Tus dádivas, Tus do­nes y los frutos del árbol de Tu gracia. Potente eres para hacer Tu voluntad. No hay más Dios que Tú, el Benévolo, el Más Generoso, el Compasivo, el Confe­ridor, el Perdonador, el Apreciado, el Omnisciente.

Atestiguo, oh mi Señor, que Tú has ordenado a los hombres honrar a su huésped; y aquel que ha ascendido hacia Ti, ha llegado verdaderamente hasta Ti y ha alcanzado Tu presencia. Trátalo, pues, según Tu gracia y generosidad. Por Tu gloria, sé con certeza que Tú no dejarás de hacer aquello que Tú ordenaste a Tus siervos, ni excluirás a quien se ha asido a la cuerda de Tu bondad y ha ascendido hacia la aurora de Tu riqueza.

No hay más Dios que Tú, el Uno, el Único, el Poderoso, el Omnisciente, el Generoso.

#784
- Bahá'u'lláh

 

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! No humilles a quien Tú has exalta­do mediante el poder de Tu soberanía eterna y no alejes de Ti a quien Tú has hecho entrar en el tabernáculo de Tu eter­nidad. ¿Rechazarás, oh mi Dios, a quien Tú has protegido con Tu soberanía y apartarás de Ti, oh mi deseo, a aquel para quien Tú has sido un refugio? ¿Podrás de­gradar a quien Tú has elevado u olvidar a quien Tú permitiste que Te recordara?

¡Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú! Tú eres Aquel que desde siempre ha sido el Rey de toda la creación y su Primer Motor; y eternamente permanece­rás como el Señor y el Ordenador de todas las cosas creadas. ¡Glorificado eres Tú, oh mi Dios! Si Tú dejas de ser misericordioso con Tus siervos, ¿quién entonces será mi­sericordioso con ellos? Y si rehusaras so­correr a Tus amados, ¿quién hay que pueda socorrerles?

¡Tú eres glorificado, inmensamente glorificado! Glorificado, inmensamente glorificado eres Tú. Tú eres adorado en Tu verdad y a Ti ciertamente Te vene­ramos todos. Tú estás manifiesto en Tu justicia y de Ti, verdaderamente, todos somos testigos. Tú eres en verdad amado en Tu gracia. No hay Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien sub­siste por Sí mismo.

#785
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Verda­deramente, Tu siervo, humilde ante la majestad de Tu divina preemi­nencia, sumiso ante la puerta de Tu uni­cidad, ha creído en Ti y en Tus versos, ha atestiguado Tu palabra, ha sido en­cendido con el fuego de Tu amor, ha sido sumergido en las profundidades del océano de Tu conocimiento, ha sido atraído por Tus brisas, ha confiado en Ti, ha vuelto su rostro hacia Ti, Te ha ofre­cido sus súplicas y le han sido asegura­dos Tu perdón y Tu clemencia. Ha aban­donado esta vida mortal y ha volado hacia el reino de la inmortalidad, anhe­lando el favor de encontrarse contigo.

¡Oh Señor! Glorifica su posición, co­bíjale en el pabellón de Tu suprema mi­sericordia, hazle entrar en Tu glorioso paraíso y perpetúa su existencia en Tu exaltada rosaleda, para que pueda su­mergirse en el mar de luz del mundo de los misterios.

Verdaderamente Tú eres el Generoso, el Poderoso, el Perdonador y el Donador.

#699
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Dios! ¡Oh Tú perdonador de los pe­cados, el que confiere los dones, el que disipa las aflicciones!

Verdaderamente, Te suplico que per­dones los pecados de quienes han aban­donado su vestidura física y han ascen­dido al mundo espiritual.

¡Oh mi Señor! Purifícalos de sus transgresiones, disipa sus tristezas y cambia su oscuridad en luz. Haz que en­tren en el jardín de la felicidad, límpialos con el agua más pura y concédeles que puedan contemplar Tus resplandores so­bre el monte más sublime.

#700
- `Abdu'l-Bahá

 

Enseñanza

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Te imploro por Tu Nombre, que na­die ha reconocido dignamente y cuyo significado ningún alma ha podido son­dear; Te suplico por Aquel que es la Fuente de Tu Revelación y la Aurora de Tus signos, que hagas de mi corazón un receptáculo de Tu amor y de Tu recuer­do. Únelo, pues, a Tu gran océano, para que de él emanen las aguas vivas de Tu sabiduría y las corrientes cristalinas de Tu glorificación y alabanza.

Los miembros de mi cuerpo atesti­guan Tu unidad y el cabello de mi cabe­za declara la fuerza de Tu soberanía y Tu poder. He permanecido ante la puerta de Tu gracia con absoluta humildad y com­pleta abnegación, me he asido al borde de Tu munificencia y he fijado mis ojos en el horizonte de Tus dádivas.

Destina para mí, oh mi Dios, aquello que sea digno de la grandeza de Tu ma­jestad, y ayúdame con Tu gracia fortale­cedora a enseñar Tu Causa de modo tal que los muertos salgan de sus sepulcros y se apresuren hacia Ti, confiando ple­namente en Ti y fijando su mirada en el oriente de Tu Causa y el punto del ama­necer de Tu Revelación.

Tú eres verdaderamente el Más Pode­roso, el Altísimo, el Omnisciente, el Todo Sabio.

#786
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Dios, que eres el Autor de todas las Manifestaciones, el Origen de todos los Orígenes, la Fuente de todas las Revelaciones y el Manantial de todas las Luces! Atestiguo que por Tu Nombre el cielo de la comprensión ha sido adorna­do y el océano de la expresión se ha agitado y se han promulgado las dispen­saciones de Tu providencia a los segui­dores de todas las religiones.

Yo Te imploro que me enriquezcas de tal modo que pueda prescindir de todo salvo de Ti y ser independiente de cual­quiera excepto de Ti. Haz descender, pues, sobre mí, de las nubes de Tu muni­ficencia, aquello que me beneficie en cada mundo de Tus mundos. Ayúdame, entonces, mediante Tu gracia fortalece­dora, a servir de tal modo a Tu Causa entre Tus siervos, que pueda yo mostrar aquello que me haga ser recordado tanto como perdure Tu propio reino y persista Tu dominio.

Oh mi Señor, éste es Tu siervo que se ha vuelto con todo su ser hacia el hori­zonte de Tu munificencia, el océano de Tu gracia y el cielo de Tus dádivas. Pro­cede conmigo como corresponde a Tu majestad, a Tu gloria, a Tu generosidad y a Tu gracia.

Tú eres en verdad el Dios de fuerza y poder, que estás capacitado para contes­tar a aquellos que Te imploran. No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapien­tísimo.

#787
- Bahá'u'lláh

 

Gloria a Ti, oh Señor del mundo y Deseo de las naciones, oh Tú que Te has hecho manifiesto en el Más Grande Nombre, por medio del cual las perlas de la sabiduría y la expresión han aparecido de las ostras del gran mar de Tu conocimiento y los cielos de la reve­lación divina han sido adornados con la luz de la aparición del sol de Tu sem­blante.

Yo Te pido, por aquella Palabra me­diante la cual Tu prueba se hizo perfecta entre Tus criaturas y se cumplió Tu tes­timonio entre Tus siervos, que fortalez­cas a Tu pueblo en aquello que haga irradiar la faz de la Causa en Tu dominio y que haga enarbolar los estandartes de Tu poder entre Tus siervos y alzar las enseñas de Tu guía por todos Tus domi­nios.

¡Oh mi Señor! Tú los ves asirse de la cuerda de Tu gracia y aferrarse al borde del manto de Tu beneficencia. Ordena para ellos lo que los acerque más a Ti y guárdalos de todo salvo de Ti.

Yo Te pido, oh Rey de la existencia y Protector de lo visible e invisible, que conviertas a quienquiera se levante a servir Tu Causa en un mar que se mueve por Tu deseo, en uno que está encendido con el fuego de Tu Árbol Sagrado que brilla desde el horizonte del cielo de Tu voluntad. Verdaderamente Tú eres el Poderoso, a Quien ni el poder de todo el mundo ni la fuerza de las naciones pue­den debilitar. No hay Dios sino Tú, el Único, el Incomparable, el Protector, Quien subsiste por Sí mismo.

#788
- Bahá'u'lláh

 

Magnificado sea Tu nombre, oh mi Dios, por cuanto has manifestado el Día que es el Rey de los días; Día que Tú anunciaste a Tus Elegidos y a Tus Profetas en Tus más excelsas Tablas; Día en que Tú derramaste el esplendor de la gloria de todos Tus Nombres sobre todas las cosas creadas. Grande es la bendición de cualquiera que se haya dirigido hacia Ti, haya alcanzado Tu presencia y haya captado el acento de Tu voz.

Te imploro, oh mi Señor, por el nom­bre de Aquel a Quien circunda en adora­ción el Reino de Tus nombres, que ayu­des bondadosamente a los que Te son queridos a glorificar Tu palabra entre Tus siervos y a esparcir Tu alabanza en­tre Tus criaturas, de modo que el éxtasis de Tu Revelación colme el alma de todos los moradores de Tu tierra.

Oh mi Señor, ya que Tú los has guiado hacia las aguas vivientes de Tu gracia, concede con Tu generosidad que no sean apartados de Ti y, puesto que los has convocado a la morada de Tu trono, por Tu amorosa bondad, no los apartes de Tu presencia. Haz descender sobre ellos aquello que les haga desprenderse completamente de todo excepto de Ti y les capacite para remontarse en la atmós­fera de Tu cercanía, de modo que ni el predominio de los opresores ni las insi­nuaciones de quienes no han creído en Tu muy augusto y poderosísimo Ser sean capaces de mantenerlos lejos de Ti.

#789
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Dios, mi Dios! Ayuda a Tus siervos leales a tener corazones afectuosos y sensibles. Asísteles para que difundan, entre todas las naciones de la tierra, la luz de guía que proviene del Concurso de lo alto. En verdad, Tú eres el Fuerte, el Potente, el Poderoso, Quien todo lo subyuga, el que siempre da. Ver­daderamente Tú eres el Generoso, el Be­névolo, el Sensible, el Más Munífico.

#701
- `Abdu'l-Bahá

 

Oh mi Dios, ayuda a Tu siervo a exal­tar la Palabra y a refutar lo que es vano y falso, a establecer la verdad, a di­fundir los sagrados versículos, revelar los esplendores y a hacer despuntar la luz ma­tinal en los corazones de los rectos.

Tú eres, verdaderamente, el Generoso, el Perdonador.

#702
- `Abdu'l-Bahá

 

Tú me ves, oh mi Dios, postrado en sumisión, humillándome ante Tus mandamientos, sometiéndome a Tu so­beranía, temblando ante el poder de Tu dominio, huyendo de Tu ira, implorando Tu gracia, confiado en Tu perdón, tré­mulo de temor ante Tu furia. Yo Te im­ploro con el corazón estremecido, con un torrente de lágrimas y con el alma anhe­lante, y completamente desprendido de todas las cosas, que hagas a Tus amantes como rayos de luz que atraviesan Tus reinos y que ayudes a Tus siervos esco­gidos a exaltar Tu Palabra, para que sus rostros se vuelvan hermosos y radiantes de esplendor, que sus corazones se lle­nen con los misterios, y que cada alma deponga su carga de pecados. Protége­los, entonces, del agresor, de aquel que ha llegado a ser un desvergonzado y blasfemo obrador del mal.

En verdad, Tus amantes están se­dientos, oh mi Señor; condúcelos al ma­nantial de munificencia y gracia. En ver­dad, ellos están hambrientos, haz des­cender Tu mesa celestial. En verdad, es­tán desnudos, atavíalos con las prendas del saber y del conocimiento.

Héroes son, oh mi Señor; condúcelos al campo de batalla. Guías son, hazles expresarse con argumentos y pruebas. Siervos proveedores son, haz que pasen de uno a otro la copa que rebosa con el vino de la certeza. Oh mi Dios, haz de ellos aves que gorjean en bellos jardines; haz de ellos leones reposando en la espe­sura, ballenas que se sumergen en las vastas profundidades.

En verdad, Tú estás dotado de abun­dante gracia. No existe otro Dios más que Tú, el Fuerte, el Poderoso, el Siem­pre Conferidor.

#703
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, Dios incomparable! ¡Oh Tú, Señor del Reino! Estas almas son Tu ejército celestial. Ayúdalas y hazlas victoriosas con las cohortes del Concur­so Supremo, a fin de que cada una de ellas se convierta como un regimiento y conquiste estos países por medio del amor a Dios y la iluminación de las en­señanzas divinas.

¡Oh Dios! Sé Tú su apoyo y su ayuda, y en el desierto, en la montaña, en el va­lle, en los bosques, en las praderas y en los mares sé Tú su confidente, a fin de que ellas puedan exclamar por medio del poder del Reino y el hálito del Espíritu Santo.

Verdaderamente Tú eres el Poderoso, el Fuerte y el Omnipotente, y Tú eres el Sabio, el que escucha y el que ve.

#704
- `Abdu'l-Bahá

 

Quienquiera que emprenda un viaje de enseñan­za a cualquier lugar, que recite esta oración día y noche durante sus viajes en el extranjero.¡Oh Dios, mi Dios! Tú me ves exta­siado y atraído hacia Tu glorioso reino, encendido con el fuego de Tu amor entre la humanidad, como un heraldo de Tu reino en estos vastos y extensos países, separado de todo menos de Ti, confiando en Ti, abandonando descanso y comodi­dad, alejado de mi tierra nativa, errante en estas regiones, un forastero postrado en el suelo, humilde ante Tu exaltado umbral, sumiso ante el cielo de Tu omnipotente gloria, suplicándote en medio de la noche y al romper el alba, rogándote e invocán­dote por la mañana y a la caída de la tarde que misericordiosamente me ayudes a ser­vir a Tu Causa, a difundir ampliamente Tus Enseñanzas y a exaltar Tu Palabra por Oriente y Occidente.

¡Oh Señor! Fortalece mi espalda, ca­pacítame para servirte con el máximo empeño y no me dejes solo y abandona­do en estos países.

¡Oh Señor! Concédeme comunión contigo en mi soledad y sé Tú mi com­pañero en estas tierras extranjeras.

Verdaderamente Tú eres el que con­firma a quien Tú quieres en lo que Tú deseas y en verdad Tú eres el Todopode­roso, el Omnipotente.

#705
- `Abdu'l-Bahá

 

Quienquiera que viaje por diferentes lugares para enseñar, que lea con atención esta súplica en la montaña, el desierto, la tierra y el mar.¡Oh Dios, oh Dios! Tú ves mi debi­lidad, sumisión y humildad ante Tus criaturas; sin embargo he confiado en Ti y me he levantado a promover Tus enseñanzas entre Tus siervos firmes, confiando en Tu fuerza y Tu poder.

¡Oh Señor! Soy un pájaro con el ala rota y deseo remontarme en Tu espacio sin límites. ¿Cómo es posible que haga esto, si no es por medio de Tu providencia y Tu gracia, Tu confirmación y Tu ayuda?

¡Oh Señor! Apiádate de mi debilidad y fortaléceme con Tu poder. ¡Oh Señor! Apiádate de mi impotencia y ayúdame con Tu poder y Tu majestad.

¡Oh Señor! Si el hálito del Espíritu Santo confirmara a la más débil de las criaturas, alcanzaría todo aquello a lo que aspirase y poseería cualquier cosa que de­sease. Ciertamente, Tú has ayudado a Tus siervos en el pasado y, aun siendo las más débiles de Tus criaturas, los más humildes de Tus siervos y los más insignificantes de quienes vivían sobre la tierra, mediante Tu sanción y Tu potencia prevalecieron sobre los más gloriosos de Tu pueblo y los más nobles de la humanidad. Mientras que an­tes eran como polillas, se transformaron en halcones reales; mientras que antes eran como arroyos, se convirtieron en mares, mediante Tu gracia y Tu misericordia. Se convirtieron, por Tu grandísimo favor, en estrellas que brillan en el horizonte de guía, pájaros que cantan en los rosedales de la inmortalidad, leones que rugen en las selvas del conocimiento y la sabiduría, y ballenas que nadan en los océanos de la vida.

Verdaderamente Tú eres el Clemente, el Potente, el Poderoso y el Más Miseri­cordioso de los misericordiosos.

#706
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh, Dios, mi Dios! Tú ves cómo la negra oscuridad envuelve a todas las re­giones, cómo todos los países es­tán ardiendo con la llama de la discordia y el fuego de la guerra y la matanza arde por Oriente y Occidente. La sangre se de­rrama, los cadáveres cubren el suelo y las cabezas cortadas yacen sobre el polvo del campo de batalla.

¡Oh, Señor! Ten compasión de estos se­res ignorantes y míralos con el ojo de la misericordia y el perdón. Extingue este fuego, para que estas densas nubes que os­curecen el horizonte se dispersen, el Sol de la Realidad brille con los rayos de la con­cordia, se disipe esta intensa pesadumbre y la resplandeciente luz de la paz derrame su resplandor sobre todos los países.

¡Oh, Señor! Saca a las gentes del abismo del océano del odio y la enemis­tad, y líbrales de esta oscuridad impene­trable. Une sus corazones e ilumina sus ojos con la luz de la paz y la reconcilia­ción. Líbrales de las profundidades de la guerra y la mortandad y rescátalos de la oscuridad del error. Quita el velo de sus ojos e ilumina sus corazones con la luz de guía. Trátalos con Tu tierna miseri­cordia y compasión y no según Tu justi­cia y Tu ira, que hacen temblar los miembros de los poderosos.

¡Oh, Señor! Las guerras continúan. El dolor y la angustia han aumentado, y to­das las regiones florecientes han queda­do esquilmadas.

¡Oh, Señor! Los corazones están tristes y las almas, atormentadas. Ten misericor­dia de estas pobres almas y no las abando­nes a los excesos de sus propios deseos.

¡Oh, Señor! Haz que se manifiesten en Tus países almas humildes y sumisas, con sus rostros iluminados por los rayos de guía, desprendidas del mundo, que alaben Tu Nombre, proclamen Tu ala­banza y difundan la fragancia de Tu san­tidad entre la humanidad.

¡Oh, Señor! Fortalece sus espaldas, prepárales para la lucha y arroba sus cora­zones con los más poderosos signos de Tu amor.

¡Oh, Señor! En verdad, ellos son dé­biles, y Tú eres el Potente y el Poderoso; ellos son impotentes, y Tú eres el Auxi­liador y el Misericordioso.

¡Oh, Señor! El océano de la rebelión se está agitando y estas tempestades no se aquietarán como no sea por medio de Tu gracia ilimitada que abarca a todas las regiones.

¡Oh, Señor! En verdad, las gentes se encuentran en el abismo de la pasión y nada puede salvarlas excepto Tus infini­tas mercedes.

¡Oh, Señor! Disipa la oscuridad de es­tos deseos corruptos e ilumina los corazo­nes con la lámpara de Tu amor, por medio de la cual todos los países serán ilumina­dos dentro de poco. Confirma, además, a Tus amados, aquellos que, abandonando su patria, su familia y sus hijos, han viaja­do a países extranjeros por amor a Tu Be­lleza para difundir Tus fragancias y pro­mulgar Tus Enseñanzas. Sé Tú su compa­ñero en su soledad, su auxiliador en tierra extraña, el disipador de sus tristezas, su confortador en la calamidad. Sé Tú el trago que les refresque cuando tengan sed, la medicina que les cure sus enfermedades y el bálsamo para el ardor que abrasa sus corazones.

Verdaderamente, Tú eres el Más Ge­neroso, el Señor de gracia abundante y, verdaderamente, Tú eres el Compasivo y el Misericordioso.

#707
- `Abdu'l-Bahá

 

La siguiente súplica debe ser leída diariamente por los instructores y los amigos.¡Oh Tú bondadoso Señor! Alabado seas por cuanto nos has mostrado el camino de guía, has abierto las puertas del reino y Te has manifestado mediante el Sol de la Realidad. Has dado vista a los ciegos; has concedido oído a los sor­dos; has resucitado a los muertos; has enriquecido a los pobres; has mostrado el camino a quienes se han extraviado; has conducido a la fuente de guía a quienes tienen sus labios resecos; has permitido que el pez sediento alcance el océano de la realidad y has invitado a los pájaros errantes al rosedal de la gracia.

¡Oh Tú, el Todopoderoso! Somos Tus siervos y Tus pobres. Estamos alejados y anhelamos Tu presencia; estamos se­dientos del agua de Tu fuente; estamos enfermos y ansiamos Tu curación. Ca­minamos por Tu sendero y no tenemos más objetivo ni deseo que la difusión de Tu fragancia para que todas las almas puedan elevar el grito: “¡Oh Dios, guía­nos al camino recto!” Que sus ojos se abran para contemplar la luz y sean libe­rados de la oscuridad de la ignorancia. Que se reúnan alrededor de la lámpara de Tu guía. Que todo el que esté despro­visto reciba su parte. Que los desposeí­dos se conviertan en los confidentes de Tus misterios.

¡Oh Todopoderoso! Míranos con el ojo de la misericordia. Otórganos la con­firmación divina. Concédenos el hálito del Espíritu Santo, para que seamos ayu­dados en Tu servicio y, como estrellas resplandecientes, podamos brillar en es­tas regiones con la luz de Tu guía.

En verdad, Tú eres el Potente, el Po­deroso, el Sabio y el que ve.

#708
- `Abdu'l-Bahá

 

Toda alma que viaje por las ciudades, pueblos y aldeas de estos Estados y esté dedicado a difun­dir las fragancias de Dios deberá leer atenta­mente esta oración cada mañana.¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Tú me ves en mi humildad y debilidad, ocupado en la empresa más grande, de­cidi­do a elevar Tu palabra entre las ma­sas y a difundir Tus enseñanzas entre Tus pueblos. ¿Cómo puedo tener éxito a menos que Tú me asistas con el hálito del Espíritu Santo, me ayudes a triunfar con las huestes de Tu glorioso reino y derrames sobre mí Tus confirmaciones, que son las únicas que pueden transfor­mar un mosquito en un águila, una gota de agua en ríos y mares, y un átomo en luces y soles? ¡Oh mi Señor! Asísteme con Tu poder victorioso y eficaz para que mi lengua pueda manifestar Tus ala­banzas y atributos entre todas las gentes y mi alma rebose con el vino de Tu amor y Tu conocimiento.

Tú eres el Omnipotente y el Hacedor de todo lo que deseas.

#709
- `Abdu'l-Bahá

 

Aquellos que difunden las fragancias de Dios, que reciten esta oración cada mañana.¡Oh Señor, mi Dios! La alabanza y el agra­decimiento sean para Ti, pues me has guiado al camino del reino, me has permitido caminar por este recto y largo sendero, has iluminado mi ojo al contemplar los esplendores de Tu Luz, has atraído mi oído hacia las melodías de los pájaros de santidad que provienen del reino de los misterios y con Tu amor has atraído mi corazón entre los justos.

¡Oh Señor! Confírmame con el Espíri­tu Santo, para que en Tu Nombre haga un llamamiento entre las naciones y dé las buenas nuevas de la manifestación de Tu reino entre la humanidad.

¡Oh Señor! Soy débil, fortaléceme con Tu poder y Tu potencia. Mi lengua vacila, permíteme expresar Tu conmemoración y alabanza. Soy humilde, hónrame admi­tiéndome en Tu reino. Estoy alejado, haz que me acerque al umbral de Tu miseri­cordia. ¡Oh Señor! Haz de mí una lámpara brillante, una estrella resplandeciente y un árbol bendito, adornado con frutos, exten­diendo sus ramas sobre todas estas regio­nes. Verdaderamente Tú eres el Fuerte, el Poderoso y el Libre.

#710
- `Abdu'l-Bahá

 

La siguiente súplica ha de leerse... cada día.¡Oh Dios, oh Dios! Este pájaro tiene un ala rota y su vuelo es muy lento; ayúdale a remontarse a la cúspide de la prosperidad y salvación, volar con la máxima alegría y felicidad por el es­pacio infinito, entonar su melodía en Tu Supremo Nombre por todas las re­giones, regocijar los oídos con esta lla­mada e iluminar los ojos al contemplar las seña­les de guía.

¡Oh Señor! Estoy solo, solitario y soy humilde. No hay apoyo para mí salvo Tú, ni auxiliador sino Tú, ni sostenedor aparte de Ti. Confírmame en Tu servicio, asíste­me con las cohortes de Tus ángeles, hazme victorioso en la promoción de Tu Palabra y permíteme expresar Tu sabiduría entre Tus criaturas. Verdaderamente, Tú eres el que ayuda a los débiles y el defen­sor de los pequeños, y en verdad Tú eres el Potente, el Poderoso y el Libre.

#711
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Alabado seas Tú, oh mi Dios! Estos son Tus siervos, que están atraídos por las fragancias de Tu Misericordia y encendidos por el fuego que arde en el árbol de Tu singularidad, y cuyos ojos se han iluminado al contemplar los resplan­dores de la luz en el Sinaí de Tu unicidad.

¡Oh Señor! Desata sus lenguas para que hagan mención de Ti entre Tu pue­blo; permíteles, mediante Tu gracia y amorosa bondad, expresar Tu alabanza; ayúdales con las cohortes de Tus ánge­les, fortaléceles en Tu servicio y hazlos signos de Tu guía entre Tus criaturas.

Verdaderamente Tú eres el Todopode­roso, el Más Exaltado, Quien siempre perdona, el Todomisericordioso.

#712
- `Abdu'l-Bahá

 

“Quienes difundan las fragancias de Dios deben recitar esta oración cada mañana”¡Oh Dios, mi Dios! Tú ves a este dé­bil ser implorando la fuerza del cielo; a este pobre suplicando Tus teso­ros celestiales; a este sediento ansiando la fuente de vida eterna; a este afligido an­helando la curación que prometiste me­diante Tu ilimitada misericordia, que Tú has destinado para Tus siervos elegi­dos en Tu reino de lo alto.

¡Oh Señor! No tengo otro auxiliador sino Tú, ni otro amparo salvo Tú, ni otro sostenedor más que Tú. Ayúdame con Tus ángeles a difundir Tus santas fra­gancias y a diseminar Tus enseñanzas entre lo más selecto de Tu pueblo.

¡Oh mi Señor! Permíteme despren­derme de todo excepto de Ti, asirme fuertemente del borde de Tu generosi­dad, estar totalmente consagrado a Tu Fe, permanecer seguro y firme en Tu amor y observar lo que Tú has prescrito en Tu Libro.

Verdaderamente Tú eres el Fuerte, el Poderoso, el Omnipotente.

#713
- `Abdu'l-Bahá

 

Familia

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Yo Te suplico que me perdones a mí y a aquellos que defienden Tu Fe. Verdaderamente, Tú eres el Señor sobe­rano, el Perdonador, el Más Generoso. ¡Oh mi Señor! Permite que aquellos sier­vos Tuyos que están privados de conoci­miento sean admitidos a Tu Causa, pues una vez que Te conocen, atestiguan la verdad del Día del Juicio y no discuten las revelaciones de Tu munificencia. Haz descender sobre ellos los signos de Tu gracia y, dondequiera que vivan, concé­deles una porción generosa de aquello que Tú has ordenado para los piadosos entre Tus siervos. Tú eres en verdad el Gobernante Supremo, el Munífico, el Más Benevolente.

¡Oh mi Dios! Haz descender las efu­siones de Tu generosidad y Tus bendi­ciones sobre los hogares cuyos morado­res han abrazado Tu Causa, como signo de Tu gracia y como señal de ternura de parte de Tu presencia. Verdaderamente, Tú eres insuperable a la hora de otorgar perdón. Si retiraras Tu generosidad de alguien, ¿cómo podría ser contado entre los seguidores de la Fe en Tu Día?

Bendíceme, oh Señor, a mí y a quie­nes creerán en Tus signos en el Día se­ñalado, y a aquellos que albergan amor por mí en sus corazones, un amor que Tú les infundes. Verdaderamente, Tú eres el Señor de la rectitud, el Más Exaltado.

#833
- El Báb

 

Suplico Tu misericordia, oh mi Dios, e imploro perdón según la manera en que Tú deseas que Tus siervos se dirijan a Ti. Te ruego que laves nuestros pecados como corresponde a Tu Señorío, y que me perdones a mí, a mis padres y a quie­nes a Tu juicio hayan entrado en la mora­da de Tu amor de una manera que sea digna de Tu trascendente soberanía y adecuada a la gloria de Tu poder celestial.

¡Oh mi Dios! Tú has inspirado mi alma para que eleve su súplica a Ti, y si no fuera por Ti yo no Te invocaría. Ala­bado y glorificado eres Tú; yo Te ofrezco alabanza, pues Tú Te revelaste a mí, y Te ruego que me perdones, porque he faltado a mi deber de conocerte y no he caminado por el sendero de Tu amor.

#834
- El Báb

 

¡Oh Señor! En esta Dispensación, la Más Grande, Tú aceptas la inter­cesión de los hijos en favor de sus pa­dres. Este es uno de los infinitos dones especiales de esta Dispensación. Por tanto, oh Tú bondadoso Señor, acepta la súpli­ca de este siervo Tuyo en el umbral de Tu unicidad y sumerge a su padre en el océano de Tu gracia, porque este hijo se ha levantado a prestarte servicio y se está esforzando, en todo momento, en el sen­dero de Tu amor. Verdaderamente, Tú eres el Donador, el Perdonador y el Bon­dadoso.

#714
- `Abdu'l-Bahá

 

Firmeza

¡Oh Dios, mi Dios! Me he vuelto arrepentido hacia Ti y verdadera­mente Tú eres el Perdonador, el Com­pasivo.

¡Oh Dios, mi Dios! He regresado a Ti y verdaderamente Tú eres Quien siempre perdona, el Clemente.

¡Oh Dios, mi Dios! Me he aferrado a la cuerda de Tu munificencia y en Ti está el depósito de todo cuanto hay en el cielo y en la tierra.

¡Oh Dios, mi Dios! Me he apresurado hacia Ti y verdaderamente Tú eres el Per­donador, el Señor de abundante gracia.

¡Oh Dios, mi Dios! Estoy sediento del vino celestial de Tu gracia y verdadera­mente Tú eres el Donador, el Munífico, el Clemente, el Todopoderoso.

¡Oh Dios, mi Dios! Atestiguo que Tú has revelado Tu Causa, has cumplido Tu promesa y has hecho descender desde el cielo de Tu gracia aquello que ha atraído hacia Ti los corazones de Tus favoreci­dos. ¡Bienaventurado aquel que se ha asido a Tu firme cuerda y se ha aferrado al borde de Tu manto resplandeciente!

Te pido, oh Señor de todos los seres y Rey de lo visible y lo invisible, por Tu poder, Tu majestad y Tu soberanía, que permitas que mi nombre sea registrado por Tu pluma de gloria entre aquellos que están dedicados a Ti, a quienes los escritos de los pecadores no han impedi­do volverse hacia la luz de Tu semblante, oh Dios que escuchas y contestas las oraciones.

#790
- Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado sea Tu Nombre, oh Se­ñor mi Dios! Yo Te suplico por Tu Poder que ha envuelto a todas las co­sas creadas, por Tu Soberanía que ha trascendido a la creación entera y por Tu Palabra que estaba oculta en Tu sabidu­ría y con la cual Tú creaste Tu cielo y Tu tierra, nos permitas ser firmes tanto en nuestro amor por Ti como en nuestra obediencia a Tu voluntad, fijar nuestra mirada en Tu semblante y celebrar Tu gloria. Permítenos, pues, oh mi Dios, es­parcir abundantemente Tus signos entre Tus criaturas y proteger Tu Fe en Tu rei­no. Tú has existido siempre indepen­dientemente de la mención de cualquiera de Tus criaturas, y por siempre permane­cerás como has existido.

En Ti he puesto toda mi confianza, hacia Ti he vuelto mi rostro, a la cuerda de Tu amorosa providencia me he afe­rrado, y hacia la sombra de Tu miseri­cordia me he apresurado. No me aban­dones a Tu puerta como un ser decep­cionado, oh mi Dios, y no me niegues Tu gracia, pues sólo Te busco a Ti. No existe más Dios que Tú, Quien siempre perdona, el Más Generoso.

¡Alabado seas Tú, que eres el Biena­mado de los que Te han conocido!

#791
- Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado seas Tú, oh Señor mi Dios! Te imploro, por Aquel que es Tu Nombre Más Grande, que ha sido penosamente afligido por aquellas de Tus criaturas que han repudiado Tu ver­dad y ha estado rodeado de tales infortu­nios que ninguna lengua puede describir, que me permitas recordarte y celebrar Tu alabanza en estos días en los que todos se han apartado de Tu belleza, han dis­putado contigo y se han alejado desdeño­samente de Aquel que es el Revelador de Tu Causa. Nadie hay, oh mi Señor, para ayudarte, excepto Tu propio Ser, y nin­gún poder para socorrerte excepto Tu propio poder.

Yo Te suplico que me permitas asirme fuertemente a Tu amor y a Tu recuerdo. Verdaderamente esto está dentro de mi poder y Tú eres Aquel que conoce todo cuanto hay en mí. Tú en verdad conoces y estás informado de todo. No me prives, oh mi Señor, de los resplandores de la luz de Tu rostro, cuyo brillo ha ilumina­do al mundo entero. No hay Dios sino Tú, el Más Poderoso, el Todoglorioso, Quien siempre perdona.

#792
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Tú, Cuya proximidad es mi de­seo, Cuya presencia es mi espe­ranza, Cuyo recuerdo es mi anhelo, Cuya corte de gloria es mi objetivo, Cuya mo­rada es mi propósito, Cuyo nombre es mi curación, Cuyo amor es el esplendor de mi corazón, Cuyo servicio es mi más elevada aspiración. Te imploro por Tu Nombre, mediante el cual has permitido que aquellos que Te han reconocido se remonten a las más sublimes alturas de Tu conocimiento y has facultado a quie­nes Te adoran con devoción para que as­ciendan a los recintos de la corte de Tus sagrados favores, que me ayudes a vol­ver mi rostro hacia Tu semblante, a fijar mis ojos en Ti y a hacer mención de Tu gloria.

Yo soy aquel, oh mi Señor, que se ha olvidado de todo excepto de Ti, se ha vuelto hacia la Aurora de Tu gracia y ha abandonado todo menos a Ti con la es­peranza de acercarse a Tu corte. Heme aquí, pues, elevando mis ojos hacia la sede que brilla con los resplandores de la luz de Tu Semblante. Por tanto, haz des­cender sobre mí, oh mi Bienamado, aquello que me permita ser firme en Tu Causa, de modo que las dudas de los in­fieles no me impidan volverme hacia Ti.

Tú eres verdaderamente el Dios de Poder, Quien ayuda en el peligro, el To­doglorioso, el Todopoderoso.

#793
- Bahá'u'lláh

 

¡Él es el Poderoso, el Perdonador, el Com­pasivo!

¡Oh Dios, mi Dios! Tú ves a Tus sier­vos en el abismo de la perdición y del error; ¿dónde está Tu luz de guía divina, oh Tú, Deseo del mundo? Tú conoces su impotencia y su debilidad ¿dónde está Tu poder, oh Tú en Cuya mano están los poderes del cielo y de la tierra?

Te pido, oh Señor mi Dios, por el res­plandor de las luces de Tu amorosa bon­dad y las olas del océano de Tu conoci­miento y sabiduría y por Tu Palabra, mediante la cual has regido a los pueblos de Tu dominio, que me concedas ser uno de aquellos que han observado el man­dato de Tu Libro. Ordena para mí lo que Tú has ordenado para Tus leales, aque­llos que han bebido el vino de inspira­ción divina del cáliz de Tu munificencia y se han apresurado a hacer lo que es de Tu agrado y han observado Tu Alianza y Testamento. Poderoso eres Tú para hacer Tu voluntad. No hay otro Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo.

Decreta para mí, por Tu generosidad, oh Señor, lo que me haga prosperar en este mundo y en el venidero y me acer­que a Ti, oh Tú que eres el Señor de to­dos los hombres. No hay más Dios que Tú, el Uno, el Poderoso, el Glorificado.

#794
- Bahá'u'lláh

 

¡Gloria a Ti, oh Rey de la eternidad, Hace­dor de naciones y Modelador de cada hueso corruptible! Te ruego por Tu Nombre, por medio del cual llamaste a toda la humanidad hacia el horizonte de Tu majestad y gloria y guiaste a Tus siervos a la corte de Tu gracia y Tus fa­vores, que me cuentes entre aquellos que se han librado de todo excepto de Ti y se han vuelto hacia Ti, y entre aquellos a quienes las desgracias que Tú has de­cretado no les han impedido volverse hacia Tus dádivas.

Me he aferrado, oh mi Señor, al aside­ro de Tu bondad y me he adherido fir­memente al borde del manto de Tu favor. Haz descender, pues, sobre mí, desde las nubes de Tu generosidad, aquello que me purifique del recuerdo de cualquiera que no seas Tú y me capacite para diri­girme hacia Aquel que es el Objeto de la adoración de toda la humanidad, contra Quien se han dispuesto en formación los agitadores de sedición que han roto Tu alianza y no han creído en Ti ni en Tus signos.

No me niegues, oh mi Señor, las fra­gancias de Tu vestidura en Tus días, ni me prives de los hálitos de Tu Revela­ción ante la aparición de los resplandores de la luz de Tu semblante. Poderoso eres Tú para hacer lo que Te place. Nada puede resistirse a Tu voluntad ni frustrar lo que Tú has proyectado por Tu poder.

No hay Dios sino Tú, el Todopodero­so, el Sapientísimo.

#795
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado y glorificado eres Tú, oh Dios! Permite que el día de la lle­gada a Tu santa presencia se aproxime rápidamente. Alegra nuestros corazones mediante la potencia de Tu amor y com­placencia y danos firmeza para que po­damos someternos con gusto a Tu Vo­luntad y Tu Decreto. En verdad Tu co­nocimiento abarca a todas las cosas que Tú has creado o crearás y Tu poder ce­lestial trasciende a cualquier cosa que Tú hayas traído o traigas a la existencia. No hay nadie a Quien venerar sino a Ti; no hay nadie a Quien desear excepto a Ti; no hay nadie a Quien adorar excepto a Ti y nada que amar salvo Tu complacencia.

Verdaderamente, Tú eres el Regidor supremo, la Verdad Soberana, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

#835
- El Báb

 

¡Alabanzas Te sean dadas, oh Señor mi Bienamado! Hazme firme en Tu Causa y permite que pueda ser conta­do entre quienes no han violado Tu Alianza ni seguido a los dioses de sus propias vanas fantasías. Permíteme, pues, obtener un asiento de verdad en Tu presencia, concédeme una muestra de Tu misericordia y deja que me una a aque­llos siervos Tuyos que ni tendrán temor ni serán castigados. No me abandones a mí mismo, oh mi Señor, ni me prives de reconocer a Aquel que es la Manifesta­ción de Tu propio Ser, ni me cuentes en­tre quienes se han apartado de Tu santa presencia. Tenme, oh mi Dios, entre aquellos que tienen el privilegio de fijar sus ojos en Tu Belleza y quienes sienten tal dicha por ello que no cambiarían ni uno solo de esos momentos por la sobe­ranía del reinado de los cielos y de la tie­rra ni por el reino entero de la creación. Ten misericordia de mí, oh Señor, en estos días en que las gentes de Tu tierra han errado gravemente; provéeme, pues, oh mi Dios, con aquello que a Tu juicio sea bueno y decoroso. Tú eres verdade­ramente el Todopoderoso, el Generoso, el Bondadoso, Quien siempre perdona.

Permite, oh mi Dios, que no sea con­tado entre aquellos cuyos oídos están sordos, cuyos ojos son ciegos, cuyas len­guas están mudas y cuyos corazones no han llegado a comprender. Líbrame, oh Señor, del fuego de la ignorancia y del deseo egoísta, permite que sea admitido en los recintos de Tu trascendente mise­ricordia y envíame aquello que Tú has ordenado para Tus elegidos. Potente eres Tú para hacer lo que deseas. En verdad, Tú eres Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

#836
- El Báb

 

¡Oh Señor, mi Dios! Ayuda a Tus amados a ser firmes en Tu Fe, a caminar por Tus senderos y a ser cons­tantes en Tu Causa. Concédeles Tu gra­cia para que puedan resistir los asaltos del egoís­mo y la pasión y seguir la luz de guía di­vina. Tú eres el Poderoso, el Bon­dadoso, Quien subsiste por Sí mismo, el Dona­dor, el Compasivo, el Todopodero­so, el Todogeneroso.

#715
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, mi Dios, que guías al buscador hacia el camino que conduce rec­tamente, que rescatas al alma per­dida y ciega de los eriales de la perdi­ción; Tú que confieres a los sinceros grandes dádivas y favores, que proteges a los temerosos en Tu inexpugnable re­fugio, que respondes, desde Tu altísimo horizonte, al lamento de aquellos que claman a Ti. ¡Alabado seas, oh mi Se­ñor! Tú has guiado a los distraídos y los has sacado de la muerte del descreimien­to, y a aquellos que se acercan a Ti les has conducido a la meta del viaje, a los seguros de entre Tus siervos les has re­gocijado concediéndoles sus más precia­dos deseos, y desde Tu Reino de belleza has abierto ante los que Te anhelan las puertas de la reunión, los has rescatado de los fuegos de la privación y la pérdi­da, de modo que se apresuraron a ir hacia Ti y alcanzaron Tu presencia, lle­garon a Tu puerta acogedora y recibieron una abundante porción de dones.

¡Oh mi Señor! Ellos estaban sedientos y Tú llevaste hasta sus labios resecos las aguas de la reunión. ¡Oh Tú, Sensible! ¡Oh Tú, Conferidor! Tú calmaste su do­lor con el bálsamo de Tu munificencia y Tu gracia, y curaste sus dolencias con la medicina suprema de Tu compasión. Oh Señor, haz firmes sus pasos en Tu recto sendero, ensancha para ellos el ojo de la aguja y haz que, ataviados con vestiduras reales, marchen gloriosamente por siem­pre jamás.

En verdad Tú eres el Generoso, Quien siempre perdona, el Apreciado, el Más Generoso. No existe otro Dios más que Tú, el Poderoso, el Potente, el Exaltado, el Victorioso.

#716
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios compasivo! Te doy gracias por haberme despertado y hecho consciente. Tú me has dado un ojo que ve y me has favorecido con un oído que escucha, me has conducido a Tu reino y me has guiado hacia Tu sendero. Tú me has indicado el camino verdadero y me has hecho entrar en el arca de liberación.

¡Oh Dios! Mantenme constante y hazme firme y leal. Protégeme de prue­bas violentas, presérvame y dame ampa­ro en la fortaleza sólidamente amurallada de Tu Alianza y Testamento. Tú eres el poderoso. Tú eres el que ve. Tú eres el que oye.

¡Oh Tú, Dios compasivo! Concédeme un corazón que se ilumine como un cristal con la luz de Tu amor, y confié­reme pensamientos que, mediante las efusiones de la gracia celestial, transfor­men este mundo en un jardín de rosas.

Tú eres el Compasivo, el Misericor­dioso. Tú eres el Gran Dios Benéfico.

#717
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Señor y mi Esperanza! Ayuda a Tus amados a ser firmes en Tu poderosa Alianza, a permanecer fieles a Tu Causa manifiesta y a poner en práctica los mandamientos que Tú has consignado para ellos en Tu Libro de Es­plendores; para que lleguen a ser enseñas de guía y lámparas del Concurso de lo Alto, manantiales de Tu infinita sabiduría y estrellas que guían rectamente, fulgu­rando desde el firmamento celestial.

Verdaderamente Tú eres el Invenci­ble, el Todopoderoso, el Omnipotente.

#718
- `Abdu'l-Bahá

 

Haz firmes nuestros pasos, oh Señor, en Tu sendero y fortalece nuestros corazones en Tu obediencia. Dirige nues­tros rostros hacia la belleza de Tu unicidad y alegra nuestros pechos con los signos de Tu divina unidad. Adorna nuestros cuer­pos con el manto de Tu generosidad, aparta de nuestros ojos el velo de la mal­dad y danos el cáliz de Tu gracia, para que la esencia de todos los seres pueda cantar Tu alabanza ante la visión de Tu grandeza. Revélate pues, oh Señor, por Tu miseri­cordiosa palabra y el misterio de Tu divino ser, para que el sagrado éxtasis de la ora­ción pueda henchir nuestras almas, ora­ción que se eleve por encima de las pala­bras y las letras y trascienda el murmullo de las sílabas y los sonidos, para que todas las cosas se fundan en la nada ante la re­velación de Tu magnificencia.

¡Señor! Estos son siervos que han per­manecido fuertes y firmes en Tu Alianza y Testamento, se han sostenido firmemente de la cuerda de la constancia en Tu Causa y se han aferrado al borde del manto de Tu grandeza. Ayúdalos, oh Señor, con Tu gracia, confírmalos con Tu poder y forta­lece sus espaldas en la obediencia a Ti.

Tú eres el Perdonador, el Benévolo.

#719
- `Abdu'l-Bahá

 

Fondos

“Todos los amigos de Dios... deberían con­tribuir en la medida de sus posibilidades, por muy modesto que sea su ofrenda. Dios no carga a un alma con más de su capacidad. Tales con­tribuciones deben venir de todos los centros y de todos los creyentes. ... ¡Oh Amigos de Dios! Estad seguros de que en lugar de estas contri­buciones, vuestra agricultura, vuestra industria y vuestro comercio serán bendicidos con múlti­ples progresos, con buenos dones y dádivas. Aquel que viene con un acto bueno recibirá diez veces más en recompensa. No hay duda de que el Señor viviente confirmará en abundancia a aquellos que gastan su riqueza en Su camino”.¡Oh Dios, mi Dios! Ilumina la frente de Tus verdaderos amantes y sostenlos con las huestes angelicales del triunfo seguro. Afirma sus pasos en Tu recto sendero y, por Tu antigua munifi­cencia, abre ante ellos los portales de Tus bendiciones; pues gastan en Tu sen­dero lo que Tú les has conferido, res­guardando Tu Fe, poniendo su confianza en el recuerdo de Ti, ofrendando sus co­razones por amor a Ti y sin retener lo que poseen por adoración a Tu Belleza y en su búsqueda de las maneras de com­placerte.

¡Oh mi Señor! Ordena para ellos una porción abundante, una recompensa es­pecial y un premio seguro.

Verdaderamente Tú eres el Sostene­dor, el Auxiliador, el Generoso, el Muní­fico, el Conferidor Eterno.

#720
- `Abdu'l-Bahá

 

Humanidad

¡Mi Dios, a quien venero y adoro! Soy testigo de Tu unidad y Tu unicidad y reconozco Tus dádivas tanto del pasado como del presente. Tú eres el Todogeneroso, y las torrenciales lluvias de Tu Misericordia se han vertido lo mismo sobre los pobres que sobre los ri­cos, y los esplendores de Tu Gracia se han derramado tanto sobre los obedien­tes como los rebeldes.

Oh Dios de misericordia, ante Cuya Puerta se ha inclinado la quintaesencia de la misericordia y alrededor del santua­rio de Cuya Causa ha circulado la amo­rosa bondad en su más íntimo espíritu, Te suplicamos, implorando Tu antigua gracia y rogando Tu presente favor, que tengas piedad de todos los que son las manifestaciones del mundo del ser y que no les niegues la efusión de Tu gracia en Tus días.

Todos son pobres y necesitados, y Tú verdaderamente eres Quien todo lo posee, Quien todo lo domina, el Todopoderoso.

#796
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Tú bondadoso Señor! ¡Oh Tú que eres generoso y misericordio­so! Somos los siervos de Tu umbral y estamos reunidos bajo la sombra pro­tectora de Tu divina unidad. El sol de Tu misericordia brilla sobre todos y las nu­bes de Tu generosidad derraman su llu­via sobre todos. Tus dádivas abarcan a todos, Tu amorosa providencia mantiene a todos, Tu protección cubre a todos y la mirada de Tu favor se dirige hacia todos. ¡Oh Señor! Concédenos Tus infinitos dones y haz resplandecer la luz de Tu guía. Ilumina los ojos, alegra los corazo­nes con un gozo perdurable. Confiere un espíritu nuevo a todas las gentes y dales vida eterna. Abre las puertas del verda­dero entendimiento y permite que la luz de la fe brille resplandeciente. Reúne a todas las gentes bajo la sombra de Tu generosidad y haz que se unan en armo­nía, para que lleguen a ser como los ra­yos de un solo sol, como las olas de un mismo océano y como el fruto de un solo árbol. Que beban de la misma fuente. Que se refresquen con las mismas brisas. Que obtengan iluminación de la misma fuente de luz. Tú eres el Donador, el Mi­sericordioso, el Omnipotente.

#721
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú Señor compasivo, Tú que eres ge­neroso y capaz! Somos siervos Tuyos al abrigo de Tu providen­cia. Dirige hacia nosotros Tu mirada de favor. Da luz a nuestros ojos, percepción a nuestros oídos y comprensión y amor a nuestros corazones. Regocija y alegra nuestras almas mediante Tus buenas nuevas. ¡Oh Señor! Indícanos el sendero de Tu reino y resucítanos a todos por medio de los hálitos del Espíritu Santo. Concédenos vida eterna y confiérenos honor infinito. Une al género humano e ilumina el mundo de la humanidad. Que todos sigamos Tu sendero, anhelemos Tu complacencia e indaguemos los miste­rios de Tu reino. ¡Oh Dios! Únenos y enlaza nuestros corazones con Tu lazo indisoluble.

Verdaderamente Tú eres el Donador, Tú eres el Bondadoso y Tú eres el Todo­poderoso.

#722
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, bondadoso Señor! Tú has creado a toda la humanidad del mismo linaje. Tú has decretado que to­dos pertenezcan a la misma familia. En Tu Santa Presencia todos ellos son Tus siervos y toda la humanidad se cobija bajo Tu Tabernáculo; todos se han reu­nido en Tu Mesa de Munificencia; todos están iluminados por la luz de Tu Provi­dencia.

¡Oh Dios! Tú eres bondadoso con to­dos, Tú provees a todos, das asilo a todos, confieres vida a todos. Tú has dotado a to­dos y a cada uno con talento y facultades y todos están sumergidos en el Océano de Tu Misericordia.

¡Oh Tú, bondadoso Señor! Une a to­dos. Haz que las religiones concuerden, haz de las naciones una sola, a fin de que puedan verse unas a otras como una sola familia y a toda la humanidad como un solo hogar. Que vivan todas juntas en perfecta armonía.

¡Oh Dios! Iza hasta lo más alto el es­tandarte de la unidad de la humanidad.

¡Oh Dios! Establece la Paz Más Grande.

Une Tú, oh Dios, los corazones unos con otros.

¡Oh Tú, Padre bondadoso, Dios! Re­gocija nuestros corazones con la fragan­cia de Tu amor. Ilumina nuestros ojos con la Luz de Tu Guía. Alegra nuestros oídos con la melodía de Tu Palabra y ampáranos a todos en el Refugio de Tu Providencia.

Tú eres el Poderoso y el Fuerte. Tú eres el Perdonador y Tú eres Quien pasa por alto los defectos de toda la humani­dad.

#723
- `Abdu'l-Bahá

 

Iluminación

¡La alabanza sea para Ti, oh mi Dios! Soy uno de Tus siervos que ha creído en Ti y en Tus signos. Tú ves cómo me he dirigido hacia la puerta de Tu misericordia y he vuelto mi rostro hacia Tu cariñosa bondad. Te imploro, por Tus muy excelentes títulos y por Tus muy exaltados atributos, que abras ante mi rostro las puertas de Tus dádivas. Ayúdame, pues, a hacer lo que es bueno, ¡oh Tú que eres el Poseedor de todos los nombres y atributos!

Soy pobre, oh mi Señor, y Tú eres el Rico. He vuelto mi rostro hacia Ti y me he desprendido de todo menos de Ti. Te imploro que no me prives de las brisas de Tu tierna misericordia ni me niegues lo que Tú ordenaste para los elegidos entre Tus siervos.

Aparta el velo de mis ojos, oh mi Se­ñor, para que reconozca lo que Tú has deseado para Tus criaturas y descubra, en todas las manifestaciones de Tu obra, las revelaciones de Tu fuerza todopode­rosa. Arroba mi alma, oh mi Señor, con Tus poderosísimos signos y sácame de la profundidad de mis deseos corruptos y perversos. Decreta, pues, para mí el bien de este mundo y el del venidero. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. No hay Dios sino Tú, el Todoglorioso, cuya ayuda es buscada por todos los hombres.

Te doy gracias, oh mi Señor, por haberme despertado de mi sueño, por haberme conmovido y por haber creado en mí el deseo de percibir lo que la ma­yoría de Tus siervos no han podido com­prender. Capacítame por lo tanto, oh mi Señor, para contemplar, por amor a Ti y por Tu agrado, todo lo que Tú has de­seado. Tú eres Aquel de Quien todas las cosas atestiguan la fuerza de Su poder y soberanía.

No hay otro Dios sino Tú, el Todopo­deroso, el Benéfico.

#797
- Bahá'u'lláh

 

Toda alabanza sea para Ti, oh mi Dios, Quien eres la Fuente de toda gloria y majestad, de grandeza y honor, de soberanía y dominio, de sublimidad y gracia, de asombro y fuerza. A quien Tú quieres, le haces acercarse al Océano Más Grande y a quien Tú deseas le con­fieres el honor de reconocer Tu Muy Antiguo Nombre. De todos los que están en el cielo y en la tierra, nadie puede re­sistirse a la acción de Tu soberana Vo­luntad. Desde toda la eternidad Tú re­giste la creación entera y por siempre continuarás ejerciendo Tu dominio sobre todo lo creado. No hay otro Dios más que Tú, el Omnipotente, el Exaltadísimo, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

Ilumina, oh Señor, los rostros de Tus siervos para que puedan contemplarte, y limpia sus corazones para que puedan volverse hacia la corte de Tus favores celestiales y reconocer a Aquel que es la Manifestación de Tu Ser y la Aurora de Tu Esencia. Verdaderamente Tú eres el Señor de todos los mundos. No hay Dios sino Tú, el Libre, Quien todo lo domina.

#798
- Bahá'u'lláh

 

Jóvenes

¡Oh, Señor! Haz radiante a este jo­ven y confiere Tu generosidad a esta pobre criatura. Otórgale conoci­miento, concédele más fuerza al romper el alba cada mañana y resguárdalo al amparo de Tu protección para que se li­bre del error, pueda consagrarse al servi­cio de Tu Causa, pueda guiar a los des­carriados, encaminar a los desventura­dos, liberar a los cautivos y despertar a los desatentos, para que todos sean ben­decidos con Tu recuerdo y Tu alabanza. Tú eres el Poderoso y el Potente.

#724
- `Abdu'l-Bahá

 

Mañana

He despertado bajo Tu amparo, oh mi Dios, y corresponde a quien busca tal amparo permanecer dentro del Santuario de Tu protección y la Fortaleza de Tu defensa. Ilumina mi ser interior, oh mi Señor, con los resplandores de la Aurora de Tu Revelación, así como ilu­minaste mi ser exterior con la luz mati­nal de Tu favor.

#800
- Bahá'u'lláh

 

Me he levantado esta mañana por Tu gracia, oh mi Dios, y he deja­do mi hogar confiando plenamente en Ti y entregándome a Tu cuidado. Haz des­cender, pues, sobre mí, desde el cielo de Tu merced, una bendición de Tu parte y permíteme regresar salvo a mi hogar, así como me permitiste salir bajo Tu protec­ción con mis pensamientos fijos firme­mente en Ti.

No hay otro Dios más que Tú, el Único, el Incomparable, el Omnisciente, el Todo Sabio.

#801
- Bahá'u'lláh

 

Te alabo, oh mi Dios, por haberme despertado de mi sueño, por haberme expuesto a la luz después de mi desaparición y por haberme sacado de mi letargo. He despertado esta mañana con el rostro vuelto hacia los resplandores del Sol de Tu Revelación, por Cuyo me­dio se han iluminado los cielos de Tu poder y Tu majestad, reconociendo Tus signos, creyendo en Tu Libro y aferrán­dome a Tu Cuerda.

Te imploro, por la potencia de Tu voluntad y el poder irresistible de Tu propósito, que hagas de lo que Tú me re­velaste en mi sueño la base más segura para las mansiones de Tu amor, que es­tán en el corazón de Tus amados, y el mejor instrumento para la revelación de los signos de Tu gracia y Tu bondad.

Ordena para mí, oh mi Señor, por me­dio de Tu muy exaltada Pluma, el bien de este mundo y del venidero. Atestiguo que en Tu puño sostienes las riendas de todas las cosas. Tú las cambias como Te place. No hay Dios sino Tú, el Fuerte, el Fiel.

Tú eres Quien transforma, por medio de su mandato, la humillación en gloria, la debilidad en fortaleza, la impotencia en poder, el temor en calma, la duda en certeza. No hay Dios sino Tú, el Podero­so, el Benéfico.

Tú no decepcionas a nadie que Te haya buscado, ni apartas a quien Te haya deseado. Ordena para mí lo que sea pro­pio del cielo de Tu generosidad y del océano de Tu munificencia. Tú eres ver­daderamente el Omnipotente, el Más Po­deroso.

#802
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Dios y mi Maestro! Soy Tu siervo y el hijo de Tu siervo. Me he levantado de mi lecho en este amane­cer en que el Sol de Tu unicidad ha bri­llado desde la Aurora de Tu voluntad y ha derramado su resplandor sobre todo el mundo de acuerdo con lo que ha sido or­denado en los Libros de Tu Decreto.

Alabado seas Tú, oh mi Señor, por habernos despertado a los resplandores de la luz de Tu conocimiento. Envíanos pues, oh mi Señor, lo que nos capacite para prescindir de todos excepto de Ti y nos libre de todo apego a alguien que no seas Tú. Además, decreta para mí, para quienes me son queridos y para mis pa­rientes, hombres y mujeres, el bien de este mundo y el venidero. Resguárdanos entonces, mediante Tu infalible protec­ción, oh Tú el Bienamado de la creación entera y el Deseo de todo el universo, de aquellos a quienes has hecho manifesta­ciones del Maligno, que susurran al pe­cho de los hombres. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú eres verdade­ramente el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

Bendice, oh Señor mi Dios, a Aquel a Quien Tú has colocado por encima de Tus más excelentes títulos y mediante Quien Tú has separado a los piadosos de los perversos, y ayúdanos bondadosa­mente a hacer aquello que Tú amas y de­seas. Bendice además, oh mi Dios, a quienes son Tus Palabras y Tus Letras y a quienes han dirigido sus rostros hacia Ti, se han vuelto hacia Tu semblante y han escuchado Tu llamada.

Tú eres en verdad el Señor y el Rey de todos los hombres y eres poderoso sobre todas las cosas.

#803
- Bahá'u'lláh

 

Matrimonio

¡Él es el Conferidor, el Munífico!

¡La alabanza sea para Dios, el An­tiguo, el Siempre Perdurable, el Inmuta­ble, el Eterno! Aquel que ha atestiguado en Su propio Ser que verdaderamente Él es el Uno, el Único, el Ilimitado, el Exaltado. Somos testigos de que en ver­dad no hay Dios sino Él, reconocemos Su unicidad y confesamos Su singulari­dad. Él ha morado siempre en alturas inaccesibles, en las cumbres de Su excel­situd, santificado de la mención de cual­quiera salvo Él mismo, libre de la des­cripción de cualquiera excepto Él.

Y cuando Él deseó manifestar gracia y beneficencia a los hombres y poner el mundo en orden, reveló prácticas y creó leyes. Entre ellas estableció la ley del ma­trimonio, la convirtió en una fortaleza para el bienestar y la salvación y nos la impuso entre lo que fue enviado desde el cielo de santidad en Su Libro Más Sagrado. Dice Él, ¡grande es Su gloria!: “Desposaos, oh pueblo, para que engendréis a quien haga mención de Mí en medio de Mis siervos. Éste es Mi mandato para vosotros. Asíos firmemente a él como ayuda para vosotros mismos”.

#799
- Bahá'u'lláh

 

¡Él es Dios!

¡Oh Señor incomparable! En Tu omnipotente sabiduría has ordenado el matrimonio a los pueblos para que las generaciones de los hombres se sucedan unas a otras en este mundo contingente y para que siempre, mientras exista el mundo, estén ocupados en servirte y adorarte en el Umbral de Tu unidad, en saludarte, venerarte y alabarte. “No he creado a los espíritus y a los hombres sino para que me adoren”. Por tanto, des­posa en el cielo de Tu misericordia a estos dos pájaros del nido de Tu amor y haz de ellos el medio de atraer gracia perpetua, para que de la unión de estos dos mares de amor surja una ola de ter­nura que vierta en la playa de la vida perlas de pura y hermosa descendencia. “Él ha soltado los dos mares para que se encuentren. Entre ellos hay una barrera que no sobrepasan. Así pues ¿cuál de los dones de vuestro Señor negaréis? Saca de ambos perlas mayores y menores”.

¡Oh Tú, bondadoso Señor! Haz que este matrimonio produzca corales y per­las. Tú eres verdaderamente el Todopo­deroso, el Más Grande, Quien siempre perdona.

#725
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Verda­deramente este siervo Tuyo y esta sierva Tuya se han reunido a la sombra de Tu misericordia y están unidos por Tu fa­vor y generosidad. ¡Oh Señor! Ayúdales en este mundo Tuyo y en Tu reino, y des­tina para ellos todo bien por Tu gracia y bondad. ¡Oh Señor! Confírmales en Tu servidumbre y ayúdales en Tu servicio. Permíteles llegar a ser los signos de Tu Nombre en Tu mundo y protégeles me­diante Tus dádivas que son inagotables en este mundo y en el mundo venidero. ¡Oh Señor! Ellos suplican al reino de Tu mise­ricordia e invocan al dominio de Tu unici­dad. Verdaderamente se han desposado en obediencia a Tu mandato. Haz que lleguen a ser los signos de armonía y unidad hasta el fin de los tiempos.

Verdaderamente Tú eres el Omnipo­tente, el Omnipresente y el Todopoderoso.

#726
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Señor, oh mi Señor! Estos dos as­tros brillantes están despo­sados en Tu amor, juntos en el servicio de Tu Sagrado Umbral, unidos en la atención de Tu Causa. Haz que este ma­trimonio sea como un haz de luz de Tu abundante gracia, oh mi Señor, el Todo­misericordioso, y como rayos luminosos de Tus dádivas, oh Tú, el Benéfico, el Siempre Donador, para que de este árbol broten ramas que crezcan verdes y flore­cientes por medio de los dones que des­cienden de Tus nubes de gracia.

En verdad Tú eres el Generoso; en verdad Tú eres el Todopoderoso; en ver­dad Tú eres el Compasivo, el Todomise­ricordioso.

#727
- `Abdu'l-Bahá

 

Mujeres

¡Oh mi Señor, mi Amado, mi Deseo! Sé mi amigo en la soledad y acompáñame en mi exilio. Aleja mis aflicciones. Haz que me consagre a Tu belleza. Apártame de todo excepto de Ti. Atráeme con Tus fragancias de santidad. Haz que me asocie en Tu Reino con aquellos que se han apartado de todo salvo de Ti, que anhelan servir en Tu sa­grado umbral y se levantan para trabajar en Tu Causa. Permíteme ser una de Tus siervas que han alcanzado Tu compla­cencia. Verdaderamente Tú eres el Bon­dadoso, el Generoso.

#728
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Mi Señor! ¡Mi Señor!Te alabo y Te doy gracias por aquello con que has favorecido a Tu humilde sierva, a Tu esclava que Te ruega y Te suplica, porque Tú verdaderamente la has guiado a Tu Reino manifiesto, has hecho que escuche Tu exaltado Llamamiento en el mundo contingente y contemple Tus Signos que demuestran la manifestación de Tu domi­nio victorioso sobre todas las cosas.

¡Oh mi Señor! Te dedico lo que está en mi seno. Haz, pues, de él un niño digno de elogio en Tu Reino y un agra­ciado por Tu favor y Tu generosidad; haz que se desarrolle y crezca bajo el cuidado de Tu educación.

Verdaderamente, Tú eres el Generoso. Verdaderamente, Tú eres el Señor de Gran Favor.

#729
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! Esta Tu sierva Te invoca, confía en Ti, vuelve su rostro hacia Ti, Te implora que derrames Tus dones celestiales sobre ella, le reve­les Tus misterios espirituales y proyectes sobre ella las luces de Tu Divinidad.

¡Oh mi Señor! Haz que los ojos de mi marido vean. Alegra su corazón con la luz de Tu conocimiento, atrae su mente hacia Tu luminosa belleza, regocija su espíritu revelándole Tus esplendores manifiestos.

¡Oh mi Señor! Levanta el velo que está ante su vista. Haz descender sobre él Tus abundantes dones, embriágale con el vino del amor por Ti, haz de él uno de Tus ángeles, cuyos pies andan sobre esta tierra al tiempo que sus almas se remon­tan a los elevados cielos. Haz que se convierta en una lámpara brillante, que resplandezca con la luz de Tu sabiduría en medio de Tu pueblo.

Verdaderamente, Tú eres el Aprecia­do, Quien siempre otorga, el Munífico.

#730
- `Abdu'l-Bahá

 

Niños

¡Oh Señor, mi Dios! Éste es un niño que ha nacido de las entrañas de una de Tus siervas a la cual le has otor­gado una posición distinguida en las Ta­blas de Tu decreto irrevocable, que se hallan en los Libros de Tu mandato.

Te imploro por Tu nombre, mediante el cual se les permite a todos alcanzar el objeto de su deseo, que concedas que este niño llegue a ser un alma más madu­ra entre Tus siervos; haz que brille me­diante el poder de Tu nombre, permítele expresar Tu alabanza, volver su rostro hacia Ti y acercarse a Ti. Verdadera­mente, Tú eres Quien, desde siempre, ha sido potente para hacer Su voluntad y Quien, por siempre, seguirá siendo pode­roso para hacer lo que Le plazca. No hay otro Dios más que Tú., el Exaltado, el Augusto, el Sojuzgador, el Poderoso, el Imponente.

#804
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas Tú, oh Señor mi Dios! Con­cede misericordiosamente que este niño se alimente del pecho de Tu tierna merced y de Tu amorosa provi­dencia, y que se nutra con el fruto de Tus árboles celestiales.

Permite que no sea confiado al cuida­do de nadie excepto de Ti, puesto que Tú mismo lo creaste y le diste la existencia por medio de Tu soberana voluntad y poder. No hay otro Dios más que Tú, el Todopoderoso, el Sapientísimo.

Alabado seas Tú, oh mi Bienamado; que soplen sobre él los dulces aromas de Tu trascendente munificencia y las fra­gancias de Tus dádivas sagradas. Permí­tele buscar amparo a la sombra de Tu más exaltado Nombre, oh Tú que tienes en Tu mano el reino de los nombres y los atributos. Verdaderamente, Tú eres po­tente para hacer lo que deseas, y Tú eres, en efecto, el Poderoso, el Exaltado, Quien siempre perdona, el Clemente, el Generoso, el Misericordioso.

#805
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Tú ves a estos niños que son los vástagos del árbol de la vida, las aves de los pra­dos de la salvación, las perlas del océano de Tu gracia, las rosas del jardín de Tu guía. ¡Oh Dios, nuestro Señor! Cantamos Tu alabanza, damos testimonio de Tu santidad rogamos fervientemente al cielo de Tu misericordia que nos conviertas en luces de guía, estrellas que brillen sobre los horizontes de eterna gloria entre la humanidad y nos enseñes un conoci­miento que procede de Ti. ¡Yá Bahá’u’l-Abhá!

#731
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Señor! Soy niño; permite que crezca a la sombra de tu bondad. Soy una tierna planta; haz que me ali­mente con las efusiones de las nubes de Tu merced. Soy un brote del jardín del amor; haz que llegue a ser un árbol fruc­tífero. Tú eres el Poderoso y el Potente, y Tú eres el Amoroso, el Sabio, Quien todo lo ve.

#732
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú gloriosísimo Señor! Bendice y haz feliz a esta pequeña sierva Tuya; haz que sea querida en el umbral de Tu unicidad, y permítele saciarse con la copa de Tu amor para que se llene de éxtasis y arrobamiento y difunda perfu­madas fragancias. Tú eres el Poderoso y el Potente, y Tú eres el Sabio, Quien todo lo ve.

#733
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Él es Dios! ¡Oh Dios, mi Dios! Con­cédeme un corazón puro, como una perla.

#734
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios! Educa a estos niños. Ellos son las plantas de Tu huerto, las flores de Tu prado, las rosas de Tu jar­dín. Haz que Tu lluvia descienda sobre ellos. Haz que el Sol de la Realidad bri­lle con Tu amor sobre ellos. Haz que Tu brisa les refresque para que se eduquen, crezcan, se desarrollen y se manifiesten con la máxima belleza.

Tú eres el Donador. Tú eres el Com­pasivo.

#735
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios! Guíame, protégeme, haz de mí una lámpara brillante y un estrella resplandeciente. Tú eres el Fuerte y el Poderoso.

#736
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Señor! ¡Oh mi Señor! Soy un niño de tierna edad. Nútreme del pecho de Tu misericordia, instrúye­me en el seno de Tu amor, edúcame en la escuela de Tu guía y desarróllame a la sombra de Tu munificencia. Líbrame de la oscuridad; haz de mí una luz brillante; libérame de la desdicha; haz de mí una flor del rosedal; permite que me con­vierta en siervo ante Tu umbral y confié­reme el carácter y la naturaleza de los justos; haz de mí un motivo de munifi­cencia hacia el mundo del hombre y co­rona mi cabeza con la diadema de la vida eterna.

Verdaderamente Tú eres el Fuerte, el Poderoso, el que ve y el que oye.

#737
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Señor incomparable! Sé Tú un amparo para este pobre niño, un Maestro bondadoso y clemente para esta alma errante e infeliz. ¡Oh Señor! A pe­sar de ser plantas inútiles, sin embargo pertenecemos a Tu jardín de rosas. Aun­que somos arbolitos sin hojas ni flores, sin embargo somos parte de Tu huerto. Nutre esta planta, entonces, con las efu­siones de las nubes de Tu tierna miseri­cordia y vivifica y refresca este arbolito con el hálito reanimador de Tu primave­ra espiritual. Permite que llegue a ser atento, perspicaz y noble, y haz que al­cance vida eterna y more para siempre en Tu Reino.

#738
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh, Señor! Haz de estos niños plantas excelentes. Haz que crez­can y se desarrollen en el Jardín de Tu Alianza, y otórgales frescura y belleza mediante las efusiones de las nubes del Reino de Abhá.

¡Oh, Tú, Dios bondadoso! Soy un niño pequeño, exáltame admitiéndome en el reino. Soy terrenal, hazme celestial; soy del mundo de abajo, permíteme per­tenecer al reino de arriba; estoy apesa­dumbrado; permite que me vuelva bri­llante; soy material, hazme espiritual y concédeme que pueda manifestar Tus in­finitas generosidades.

Tú eres el Poderoso, el Todo Amo­roso.

#739
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh, Tú, Dios bondadoso! Estos ni­ños encantadores son obra de los dedos de Tu poder y los signos maravi­llosos de Tu grandeza. ¡Oh, Dios! Prote­ge a estos niños, ayúdales bondadosa­mente a cultivarse y capacítales para prestar servicios al mundo de la humani­dad. ¡Oh, Dios! Estos niños son perlas, haz que se nutran dentro de la concha de Tu amorosa bondad.

Tú eres el Munífico, el Todo Amo­roso.

#740
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios! Cría a este niño pequeño en el seno de Tu amor y dale leche del pecho de Tu providencia. Cultiva esta tierna planta en el rosedal de Tu amor y ayú­dale a crecer mediante las lluvias de Tu generosidad. Haz de él un niño del reino y condúcele a Tu dominio celestial.

Tú eres poderoso y bondadoso, y Tú eres el que otorga, el Magnánimo, el Se­ñor de incomparable generosidad.

#741
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, Dios incomparable! Haz que este niño de pecho se nutra del seno de Tu amorosa bondad; proté­gelo en la cuna de Tu seguridad y Tu protección y concede que se críe en los brazos de Tu tierno cariño.

#742
- `Abdu'l-Bahá

 

Noche

¡Oh mi Dios, mi Maestro, el Objeto de mi deseo! Este Tu siervo busca dormir al amparo de Tu misericordia y reposar bajo el dosel de Tu gracia, im­plorando Tu cuidado y Tu protección.

Yo Te ruego, oh mi Señor, por Tu ojo que no duerme, que guardes los míos para que no miren a ninguna otra cosa aparte de Ti. Fortalece, pues, su visión, para que puedan distinguir Tus signos y contemplar el Horizonte de Tu Revela­ción. Tú eres Aquel ante las manifesta­ciones de Cuya omnipotencia se ha es­tremecido la quintaesencia del poder.

No hay Dios sino Tú, el Todopodero­so, el que todo lo subyuga, el Incondi­cionado.

#806
- Bahá'u'lláh

 

¿Cómo puedo yo desear dormir, oh Dios, mi Dios, cuando los ojos de aquellos que Te anhelan están despiertos a causa de su separación de Ti? ¿Y cómo puedo yo reposar, mientras las almas de quienes Te aman están muy afligidas debido a su lejanía de Tu pre­sencia?

Oh mi Señor, he encomendado mi es­píritu y todo mi ser a la diestra de Tu po­der y Tu protección, y pongo mi cabeza sobre la almohada por medio de Tu po­der y la levanto de acuerdo con Tu vo­luntad y Tu complacencia. Tú eres en verdad el Preservador, el Guardián, el Omnipotente, el Más Poderoso.

¡Por Tu poder! Yo no pido, ya sea dormido o despierto, sino lo que Tú de­seas. Soy Tu siervo y estoy en Tus ma­nos. Ayúdame bondadosamente a realizar aquello que pueda derramar la fragancia de Tu agrado. Esta es en verdad mi espe­ranza y la esperanza de aquellos que dis­frutan de la proximidad a Ti. ¡Alabado seas Tú, oh Señor de los mundos!

#807
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh buscador de la verdad! Si deseas que Dios abra Tus ojos, debes suplicarle, orar y comul­gar con Él a medianoche, diciendo:Oh Señor, he vuelto mi rostro hacia Tu reino de unidad y estoy sumer­gido en el océano de Tu misericordia. Oh Señor, ilumina mi visión mediante la contemplación de Tus luces en esta no­che oscura y hazme feliz con el vino de Tu amor en esta época maravillosa. Oh Señor, hazme oír Tu llamada y abre ante mi rostro las puertas de Tu cielo para que pueda ver la luz de Tu gloria y ser atraído hacia Tu belleza. Verdadera­mente Tú eres el Donador, el Generoso, el Compasivo, el Perdonador.

#743
- `Abdu'l-Bahá

 

Oraciones Especiales

Los días intercalares, del 26 de febrero al 1 de marzo inclusive, deben ser días de preparación para el ayuno, días de hospitalidad, caridad y obsequio de regalos.¡Mi Dios, mi Fuego y mi Luz! Han comenzado los días que Tú has designado en Tu Libro como los Ayyám-i-Há, oh Tú, que eres el Rey de los nom­bres, y se aproxima el ayuno que Tu exaltadísima Pluma ha ordenado obser­var a todos los que estñan en el reino de Tu creación. Te suplico, oh mi Señor, por estos días y por todos aquellos que durante este período se han asido a la cuerda de Tus mandamientos y se han aferrado al asidero de Tus preceptos, que concedas que se le asigne a cada alma un sitio dentro de los recintos de Tu corte y un lugar ante la revelación de los res­plandores de la luz de Tu semblante.

Estos son, oh mi Señor, Tus siervos a quienes ninguna inclinación corrupta ha apartado de lo que Tú enviaste en Tu Li­bro. Ellos se han inclinado ante Tu Causa, han recibido Tu Libro con esa re­solución que nace de Ti, han observado lo que Tú les prescribiste y han optado por seguir lo que Tú les enviaste.

Tú ves, oh mi Señor, cómo han reco­nocido y admitido todo lo que Tú has re­velado en Tus Escrituras. Dales de beber, oh mi Señor, de las manos de Tu gracia, las aguas de Tu eternidad. Decreta, pues, para ellos, la recompensa ordenada para aquel que se ha sumergido en el océano de Tu presencia y ha logrado el vino es­cogido de Tu encuentro.

Te imploro, oh Tú, Rey de reyes y Compadecedor de los oprimidos, que or­denes para ellos el bien de este mundo y del mundo venidero. Decreta para ellos, asimismo, lo que ninguna de Tus criatu­ras ha descubierto y cuéntales entre aquellos que han circulado a Tu alrede­dor y se mueven en torno a Tu trono en cada mundo de Tus mundos.

Tú eres verdaderamente el Todopode­roso, el Omnisciente, el Informado de todo.

#864
- Bahá'u'lláh

 

Naw-Rúz es la fiesta que se celebra el 21 de marzo. Significa Año Nuevo y es el primer día del año bahá’í.Alabado seas Tú, oh mi Dios, por haber ordenado Naw-Rúz como festividad para aquellos que han obser­vado el ayuno por amor a Ti y se han abstenido de todo lo que Te es detesta­ble. Permite, oh mi Señor, que el fuego de Tu amor y el calor producido por el ayuno ordenado por Ti les inflame en Tu Causa y les haga ocuparse de Tu alaban­za y Tu recuerdo.

Ya que Tú los has adornado, oh mi Señor, con el ornamento del ayuno pres­crito por Ti, adórnalos también con el ornamento de Tu aceptación mediante Tu gracia y Tu generoso favor, pues los hechos de los hombres dependen todos de Tu complacencia y están condiciona­dos a Tu mandato. Si Tú considerases a quien ha quebrantado el ayuno como si lo hubiese observado, tal hombre sería contado entre los que han observado el ayuno desde toda la eternidad. Y si Tú decretases que aquel que ha observado el ayuno lo ha quebrantado, aquella perso­na sería considerada entre los que han hecho que el Manto de Tu Revelación sea manchado de polvo y han sido aleja­dos de las aguas cristalinas de esta Fuente viva.

Tú eres Aquel por medio de Quien se ha levantado el emblema “Loable eres Tú en Tus obras” y se ha desplegado el estandarte “Obedecido eres Tú en Tu mandato”. Da a conocer esta posición Tuya, oh mi Señor, a Tus siervos, para que se den cuenta de que la excelencia de toda cosa depende de Tu mandato y de Tu Palabra y de que la virtud de todo acto está condicionada a Tu permiso y a la complacencia de Tu voluntad y reco­nozcan que las riendas de los hechos de los hombres están en manos de Tu aceptación y Tu mandamiento. Hazles saber esto para que nada en absoluto los aparte de Tu Belleza en estos días en que Cristo exclama: “Todo dominio es Tuyo, oh Tú, Engendrador del Espíritu (Je­sús)”, y Tu Amigo (Muhammad) excla­ma: “¡Gloria sea a Ti, oh Tú, Bienama­do!, porque has revelado Tu Belleza y has decretado para Tus elegidos aquello que hará que alcancen la sede de la re­velación de Tu Nombre Más Grande, por medio del cual se han lamentado todos los pueblos, con excepción de aquellos que se han desprendido de todo menos de Ti y se han vuelto hacia Aquel que es el Revelador de Ti mismo y la Manifes­tación de Tus atributos”.

Aquel que es Tu Rama y toda Tu compañía, oh mi Señor, han finalizado su ayuno en este día, después de haberlo observado dentro de los recintos de Tu corte y en su ansia por complacerte. Or­dena para Él y para ellos y para todos los que han entrado en Tu presencia en estos días todo el bien que Tú destinaste en Tu Libro. Provéeles, pues, con lo que les beneficie tanto en esta vida como en la venidera.

Tú eres en verdad el Omnisciente, el Sapientísimo.

#865
- Bahá'u'lláh

 

¡Él es Dios!

¡Oh Señor, mi Dios! Oh Tú Auxi­liador de los desválidos, Socorredor de los pobres y Salvador de los desampara­dos que se vuelven hacia Ti. Con la ma­yor humildad levanto mis manos supli­cantes hacia Tu reino de belleza y fervo­rosamente Te llamo con mi lengua in­terior, diciendo: ¡Oh Dios, mi Dios! Ayúdame a adorarte, fortalece mi espal­da para servirte; asísteme, por Tu gracia, en mi servidumbre hacia Ti; haz que permanezca firme en mi obediencia hacia Ti; derrama sobre mí las abundan­tes efusiones de Tu generosidad, permite que las miradas de Tu cariñosa bondad se dirijan hacia mí y sumérgeme en el océano de Tu perdón. Permite que sea confirmado en mi lealtad a Tu Fe y otór­game una medida mayor de certeza y convicción para que pueda prescindir completamente del mundo, volver mi rostro hacia el Tuyo con entera devo­ción, ser fortalecido por el poder irresis­tible de las comprobaciones y testimo­nios e investido con majestad y fuerza, pueda pasar más allá de toda región del cielo y la tierra. Verdaderamente, Tú eres el Misericordioso, el Todo Glorioso, el Benévolo, el Compasivo

¡Oh Señor! Estos son los sobrevi­vientes de entre los mártires, aquella compañía de almas benditas. Han so­portado toda tribulación y demostrado paciencia ante la grave injusticia. Han renunciado a toda holgura y prosperidad, se han sometido voluntariamente a atro­ces sufrimientos y adversidades en el camino de Tu amor y aún permanecen cautivos en las garras de sus enemigos quienes continuamente los atormentan con espantoso suplicio y los oprimen por caminar firmemente en Tu recto sendero. No hay quien los ayude, nadie que les ofrezca amistad. Aparte de los infames y los perversos no hay quien se asocie o hermane con ellos.

¡Oh Señor! Estas almas han conocido amarga agonía en esta vida terrenal y, como muestra de su amor por la resplan­deciente belleza de tu rostro, y en su an­sia por acercarse a tu Reino celestial, han tolerado cada ultraje repugnante con que les ha castigado el pueblo de la tiranía.

¡Oh Señor! Colma sus oídos con los versículos de la ayuda divina y de una pronta victoria, y líbralos de la opresión de aquellos que ostentan poder tan terri­ble. Retén las manos de los malvados y no permitas que estas almas sean destro­zadas por las garras y colmillos de las fe­roces bestias, pues están cautivados por su amor a Ti y habiéndoles sido confia­dos los misterios de Tu santidad se en­cuentran humildes y de pie ante Tu puerta y han alcanzado Tu exaltado re­cinto.

¡Oh Señor! Fortalécelos, bondadosa­mente, con un nuevo espíritu; ilumina sus ojos permitiendo que contemplen tus maravillosos signos en la oscuridad de la noche; destina para ellos todo el bien que abunda en Tu reino de misterios; haz que sean como estrellas brillantes que res­plandecen sobre todas las regiones, como frondosos árboles llenos de frutos y ra­mas meciéndose con las brisas del ama­necer.

Verdaderamente, Tú eres el Munífico, el Fuerte, el Poderoso, el Omnipotente, el Libre. No hay Dios sino Tú, el Dios de amor y tierna misericordia, el Todoglo­rioso, Quien siempre perdona.

#683
- `Abdu'l-Bahá

 

Oraciones Generales

Bendito es el sitio, y la casa, y el lugar, y la ciudad, y el corazón, y la montaña, y el refugio, y la cueva, y el valle, y la tierra, y el mar, y la isla y la pradera, donde se ha hecho mención de Dios y se ha glorificado Su alabanza.

#808
- Bahá'u'lláh

 

Entona, oh Mi siervo, los versículos de Dios que has recibido, como son entonados por aquellos que se han acercado a Él, para que la dulzura de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos los hombres. Siempre que alguien recite en la intimidad de su aposento los versículos que Dios ha revelado, los ángeles esparcidores del Todopoderoso difundirán por doquier la fragancia de las palabras emanadas de su boca, y harán que palpite el corazón de todo hombre recto. Aunque al principio permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo, la virtud de la gracia que le ha sido concedida debe necesariamente ejercer tarde o temprano influencia sobre su alma. Así han sido decretados los misterios de la Revelación de Dios en virtud de la Voluntad de Aquel que es la Fuente de poder y sabiduría.

#809
- Bahá'u'lláh

 

Perdón

Tú me ves, oh mi Señor, con el rostro vuelto hacia el cielo de Tu munifi­cencia y el océano de Tu favor, separado de todo excepto de Ti. Te pido, por los resplandores del Sol de Tu revelación en el Sinaí y por los fulgores del Astro de Tu gracia que brilla desde el horizonte de Tu Nombre, Quien siempre perdona, que me otorgues Tu perdón y tengas compasión de mí. Decreta entonces para mí con Tu pluma de gloria, aquello que me exalte por medio de Tu Nombre en el mundo de la creación. Ayúdame, oh mi Señor, a dirigirme hacia Ti y a escuchar la voz de Tus amados, a quienes los po­deres de la tierra no han podido debilitar ni el dominio de las naciones ha podido apartar de Ti, los cuales avanzando hacia Ti han dicho: “Dios es nuestro Señor, el Señor de todos los que están en el cielo y todos los que están en la tierra”.

#810
- Bahá'u'lláh

 

Yo soy aquel, oh mi Señor, que ha vuelto su rostro hacia Ti y ha fijado su esperanza en las maravillas de Tu gracia y en las revelaciones de Tu muni­ficencia. Te ruego que no permitas que me aleje desilusionado de la puerta de Tu misericordia, ni me dejes a merced de aquellas criaturas Tuyas que han repu­diado Tu Causa.

Yo soy, oh mi Dios, Tu siervo y el hijo de Tu siervo. He reconocido Tu ver­dad en Tus días y he dirigido mis pasos hacia las orillas de Tu individualidad, confesando Tu unidad, reconociendo Tu unicidad y esperando Tu clemencia y Tu perdón. Poderoso eres Tú para hacer lo que deseas. No hay Dios aparte de Ti, el Todoglorioso, Quien siempre perdona.

#811
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado sea Tu Nombre, oh mi Dios y el Dios de todas las cosas, mi Glo­ria y la Glo­ria de todas las cosas, mi Deseo y el Deseo de todas las cosas, mi Fuerza y la Fuerza de todas las cosas, mi Rey y el Rey de todas las cosas, mi Poseedor y el Poseedor de to­das las cosas, mi Objetivo y el Objetivo de todas las cosas, mi Motor y el Motor de to­das las cosas! No permitas, Te lo imploro, que esté apartado de Tus tiernas mercedes y alejado de las orillas de Tu proximidad.

Nada que no seas Tú, oh mi Señor, me es provechoso, ni me sirve de nada la proximidad de otro que no seas Tú. Te ruego, por la abundancia de Tus rique­zas, por medio de las cuales Tú prescin­diste de todo excepto de Ti mismo, que me cuentes entre aquellos que han vuelto su rostro hacia Ti y se han levantado para servirte.

Perdona entonces, oh mi Señor, a Tus siervos y a Tus siervas. Tú eres en ver­dad Quien siempre perdona, el Más Compasivo.

#812
- Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado eres Tú, oh Señor mi Dios! Cada vez que me atrevo a hacer mención de Ti, me lo impiden mis enormes pecados y mis graves transgre­siones contra Ti, y me encuentro com­pletamente desprovisto de Tu gracia, y absolutamente incapaz de celebrar Tu alabanza. Sin embargo, mi gran confian­za en Tu generosidad revive mi esperan­za en Ti, y mi certeza de que me tratarás muníficamente me da ánimo para ensal­zarte, y pedirte las cosas que Tú posees.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu mise­ricordia que ha sobrepasado a todo lo creado, y de la cual dan testimonio todos los que están sumergidos en los océanos de Tus nombres, que no me abandones a mí mismo, pues mi corazón es propenso al mal. Guárdame, entonces, dentro de la fortaleza de Tu protección y el refugio de Tu cuidado. Yo soy aquel, oh mi Dios, cuyo único deseo es lo que Tú has determinado por la fuerza de Tu poder. Lo único que he escogido para mí es ser amparado por Tus bondadosas disposi­ciones y la resolución de Tu voluntad, y ser ayudado por las muestras de Tu de­creto y juicio.

Te suplico, oh Tú Quien eres el Amado de los corazones que Te anhelan, por las Manifestaciones de Tu Causa y las Auroras de Tu inspiración, y los Ex­ponentes de Tu majestad, y los Tesoros de Tu conocimiento, que no permitas que sea privado de Tu santa Morada, Tu Templo y Tu Tabernáculo. Ayúdame, oh mi Señor, a alcanzar Su santificada corte, y circular en torno a Su persona, y per­manecer humilde ante Su puerta.

Tú eres Aquel Cuyo poder existe desde siempre y para siempre. Nada es­capa a Tu conocimiento. Tú eres, verda­deramente, el Dios de poder, el Dios de gloria y sabiduría.

¡Alabado sea Dios, el Señor de los mundos!

#813
- Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado eres Tú, oh Señor, mi Dios! Te suplico por Tus Elegidos y por los Portadores de Tu Fideicomiso y por Aquel a Quien Tú Le has ordenado que sea el Sello de Tus Profetas y de Tus Mensajeros, que permitas que Tu recuer­do sea mi compañero; Tu amor, mi obje­tivo; Tu semblante, mi meta; Tu nombre, mi lámpara; Tu deseo, mi deseo y Tu placer, mi deleite.

Soy un pecador, oh mi Señor, y Tú eres Quien siempre perdona. En cuanto Te reconocí, me apresuré a alcanzar la exaltada corte de Tu cariñosa bondad. Perdona, oh mi Señor, los pecados que me han impedido caminar por los sende­ros de Tu complacencia y alcanzar las playas del océano de Tu unicidad.

¡Oh mi Señor! Nadie hay que me trate generosamente, hacia quien yo pueda volver mi rostro, ni nadie que tenga compasión de mí, a quien yo pueda su­plicarle misericordia. Te imploro que no me arrojes de la presencia de Tu gracia, ni apartes de mí las efusiones de Tu ge­nerosidad y munificencia. Ordena para mí, oh mi Señor, lo que Tú has ordenado para los que Te aman y decreta para mí lo que Tú has decretado para Tus elegi­dos. En todo momento, mi mirada ha estado fija en el horizonte de Tu bonda­dosa providencia y mis ojos se han vuelto hacia la corte de Tus tiernas mer­cedes. Trátame como sea propio de Ti. No hay Dios sino Tú, el Dios de poder, el Dios de gloria, cuya ayuda todos los hombres imploran.

#814
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas Tú, oh Señor! Perdó­nanos nuestros pecados, ten mise­ricordia de nosotros y permítenos volver a Ti. No permitas que confiemos en nada más que en Ti y concédenos, mediante Tu generosidad, lo que Tú amas y deseas y aquello que es digno de Ti. Exalta la posición de aquellos que verdaderamente han creído y perdónales con Tu generoso perdón. Verdaderamente, Tú eres Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

#837
- El Báb

 

¡Oh Dios nuestro Señor! Protégenos me­diante Tu gracia de todo cuanto Te sea detestable, y concédenos aquello que sea propio de Ti. Danos más de Tu munificencia y bendícenos. Per­dónanos por las cosas que hemos hecho y lava nuestros pecados, y absuélvenos con Tu gracia perdonadora. Verdadera­mente, Tú eres el Más Exaltado, Quien subsiste por Sí mismo.

Tu amorosa providencia ha abarcado todas las cosas creadas en los cielos y en la tierra, y Tu perdón ha excedido a la creación entera. Tuya es la soberanía; en Tu mano están los Reinos de la Creación y de la Revelación; con Tu diestra sos­tienes todas las cosas creadas, y en Tu puño se hallan las medidas asignadas de perdón. De entre Tus siervos Tú perdo­nas a quienquiera que Tú deseas. En ver­dad, Tú eres Quien siempre perdona, Quien todo lo ama. Nada absolutamente escapa a Tu conocimiento y nada Te permanece oculto.

¡Oh Dios, nuestro Señor! Protégenos mediante la potencia de Tu poder, per­mítenos penetrar en Tu maravilloso y ondulante océano y concédenos aquello que sea digno de Ti.

Tú eres el Gobernante Supremo, el Poderoso Hacedor, el Exaltado, Quien todo lo ama.

#838
- El Báb

 

Gloria sea a Ti; oh Dios. ¿Cómo puedo yo hacer mención de Ti cuando Tú estás por encima de la ala­banza de toda la humanidad? Magnifica­do sea Tu Nombre, oh Dios. Tú eres el Rey, la Verdad Eterna. Tú conoces lo que está en los cielos y en la tierra y a Ti todos regresaremos. Tú has enviado Tu Revelación divinamente ordenada de acuerdo con una clara medida. Alabado eres Tú, oh Señor. Según Tu deseo, Tú haces victorioso a quienquiera Te place mediante las huestes del cielo y de la tie­rra y de todo lo que existe entre ambos. Tú eres el Soberano, la Verdad Eterna, el Señor de poder invencible.

Glorificado eres Tú, oh Señor. Tú perdonas en todo momento los pecados de aquellos de entre Tus siervos que im­ploran Tu perdón. Disuelve mis pecados y los pecados de aquellos que buscan Tu perdón al amanecer, quienes Te oran du­rante el día y la noche, no tienen otro de­seo salvo Dios, ofrecen todo lo que Dios generosamente les ha otorgado, celebran Tu alabanza por la mañana y al atardecer y no son negligentes con sus deberes.

#839
- El Báb

 

Te ruego, oh mi Señor, que me perdones por cualquier mención hecha aparte de la mención de Ti y por cualquier alabanza que no sea Tu alabanza y por cualquier complacencia excepto la com­placencia de Tu cercanía y por cualquier placer que no sea el placer de la comu­nión contigo, por cualquier alegría fuera de Tu amor y de Tu complacencia y por todas las cosas que a mí me pertenecen y que no tienen relación contigo, oh Tú que eres el Señor de señores, quien pro­vee los medios y quien abre las puertas.

#840
- El Báb

 

¡Oh Tú, Señor perdonador! Tú eres el refu­gio de todos estos siervos Tuyos. Tú co­noces los secretos y estás enterado de todas las cosas. Todos somos impotentes y Tú eres el Poderoso, el Omnipotente. Todos somos pecadores y Tú eres el Perdonador de los pecados, el Misericordioso, el Compasivo. ¡Oh Señor! No consideres nuestras faltas. Trátanos de acuerdo con Tu gracia y ge­nerosidad. Son muchas nuestras faltas, pero es sin límites el océano de Tu per­dón. Es penosa nuestra debilidad, pero son claras las pruebas de Tu ayuda y asistencia. Por lo tanto, confírmanos y fortalécenos. Capacítanos para hacer aquello que sea digno de Tu sagrado Umbral. Ilumina nuestros corazones, concédenos ojos perspicaces y oídos atentos. Resucita a los muertos y cura a los enfermos. Concede riqueza al pobre y da paz y seguridad al temeroso. Acép­tanos en Tu reino e ilumínanos con la luz de guía. Tú eres el Poderoso y el Omni­potente. Tú eres el Generoso. Tú eres el Clemente. Tú eres el Bondadoso.

#744
- `Abdu'l-Bahá

 

Protección

¡Alabado sea Tu Nombre, oh Señor mi Dios! Yo Te suplico por Tu Nombre -mediante el cual la hora ha so­nado, la resurrección se ha realizado, el miedo y el temblor se han apoderado de todos los que están en el cielo y en la tie­rra- que hagas llover del cielo de Tu mi­sericordia y desde las nubes de Tu tierna compasión aquello que alegre los cora­zones de Tus siervos, que se han vuelto hacia Ti y han ayudado a Tu Causa.

Protege a Tus siervos y a Tus siervas, oh mi Señor, de los dardos de las ociosas fantasías y vanas imaginaciones, y dales de las manos de Tu gracia un sorbo de las mansas aguas de Tu sabiduría.

Tú eres, en verdad, el Todopoderoso, el Más Exaltado, Quien siempre perdo­na, el Más Generoso.

#815
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas Tú, oh Señor mi Dios! Este es Tu siervo que ha bebido de las manos de Tu gracia el vino de Tu tierna merced y ha probado el sabor de Tu amor en Tus días. Yo Te imploro, por las encarnaciones de Tus nombres, a quienes ninguna aflicción puede impedir que se regocijen en Tu amor o que con­templen Tu rostro, y a quienes todas las huestes de los negligentes son impoten­tes para apartarlos del sendero de Tu agrado, que proporciones a Tu siervo las cosas buenas que Tú posees y lo eleves a tales alturas que considere al mundo como una sombra que se desvanece más rápido que un abrir y cerrar de ojos.

Protégelo también, oh mi Dios, por el poder de Tu inmensurable majestad, de todo lo que Tú detestas. Tú eres, verda­deramente, su Señor y el Señor de todos los mundos.

#816
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas, oh Señor mi Dios! Tú ves y sabes que he llamado a Tus sier­vos a volverse sólo hacia Tus dá­divas, y les he pedido que observen sólo aquello que Tú prescribiste en Tu perspi­cuo Libro, el Libro que ha sido enviado de acuerdo con Tu inescrutable decreto y Tu irrevocable propósito.

No puedo pronunciar palabra, oh mi Dios, a menos que Tú me lo permitas; ni puedo moverme en dirección alguna si no es con Tu aprobación. Eres Tú, oh mi Dios, quien me has llamado a existir me­diante la fuerza de Tu poder y me has do­tado con Tu gracia para manifestar Tu Causa, por lo que he sido sometido a tales adversidades que mi lengua no ha podido ensalzarte ni magnificar Tu gloria.

Toda alabanza sea para Ti, oh mi Dios, por las cosas que para mí ordenaste me­diante Tu decreto y el poder de Tu sobera­nía. Te imploro que nos fortifiques, a mí y a quienes me aman, en nuestro amor a Ti, y nos mantengas firmes en Tu Causa. ¡Juro por Tu poder! ¡Oh mi Dios! que la deshonra para Tu siervo es estar apartado como por un velo de Ti, y su gloria es co­nocerte. Armado con el poder de Tu nom­bre, nada podrá dañarme, y con Tu amor en mi corazón, no podrán en modo alguno alarmarme todas las aflicciones del mundo.

Envíanos, por tanto, oh mi Señor, a mí y a mis amados, aquello que nos proteja del daño de quienes han repudiado Tu verdad y no han creído en Tus signos.

Tú eres, verdaderamente, el Todoglo­rioso, el Más Generoso.

#817
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Dios, mi Dios! He dejado mi hogar asiéndome fuertemente a la cuerda de Tu amor y me he encomenda­do ente­ramente a Tu cuidado y protec­ción. Te imploro por Tu poder, por me­dio del cual protegiste a Tus amados del descarriado y del perverso, de todo opre­sor contumaz y de todos los malvados que se han apartado lejos de Ti, que me protejas con Tu munificencia y Tu gra­cia. Permíteme, pues, regresar a mi hogar por Tu fuerza y Tu poder. Tú eres en verdad el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

#818
- Bahá'u'lláh

 

¡En Su Nombre, el Exaltado, el Todo-Su­premo, el Más Sublime!

Glorificado eres Tú, ¡Oh Señor mi Dios! Oh Tú que eres mi Dios, y mi Maestro, y mi Señor, y mi Apoyo, y mi Esperanza, y mi Refugio, y mi Luz. Te pido, por tu Nombre Oculto y Atesorado, que nadie conoce salvo Tú mismo, que protejas al portador de esta Tabla de toda calamidad y pestilencia, y de cualquier malvado, sea hombre o mujer; del mal de los malhecho­res, y de la intriga de los descreídos. Pre­sérvale, además, oh mi Dios, de cualquier dolor y aflicción, oh Tú que posees en Tu mano el imperio de todas las cosas. Tú, verdaderamente, eres poderoso sobre todas las cosas. Tú haces lo que deseas y orde­nas como Te place.

¡Oh Tú, Rey de Reyes! ¡Oh Tú bonda­doso Señor! ¡Oh Tú Fuente de antigua ge­nerosidad! ¡Oh Tú Fuente de gracia, de generosidad y dádiva! ¡Oh Tú Sanador de enfermedades! ¡Oh Tú Satisfacedor de ne­cesidades! ¡Oh Tú Luz de Luz! ¡Oh Tú Luz por sobre todas las luces! ¡Oh Tú Re­velador de toda Manifestación! ¡Oh Tú el Compasivo! ¡Oh Tú el Clemente! Ten mi­sericordia del portador de esta Tabla, me­diante Tu más gran compasión y Tu abun­dante gracia, ¡Oh Tú el Indulgente, Tú el Generoso!. Guárdale, además, mediante Tu protección, de todo lo que su corazón y mente puedan considerar repugnante. De aquellos dotados con poder, Tú, verdade­ramente, eres el más poderoso.

La Gloria de Dios descanse sobre ti, ¡Oh tú sol naciente! Atestigua lo que Dios ha atestiguado de sí mismo, que no hay otro Dios fuera de Él, el Todopode­roso, el Bienamado.

#819
- Bahá'u'lláh

 

¡Gloria sea a Ti, oh Señor! Tú eres el Dios que ha existido antes de todas las cosas, Quien existirá después de todas las cosas y perdurará más allá de todas las cosas. Tú eres el Dios que co­noce todas las cosas y es supremo sobre todas las cosas. Tú eres el Dios que trata con misericordia a todas las cosas, Quien juzga entre todas las cosas y Cuya visión abarca a todas las cosas. Tú eres Dios mi Señor, Tú conoces mi posición, mi ser interior y exterior.

Concédeme Tu perdón, así como a to­dos los creyentes que respondieron a Tu Llamada. Sé Tú mi apoyo suficiente ante las maldades de quienquiera desee infli­gir sobre mí alguna aflicción o me desee algún mal. Verdaderamente Tú eres el Señor de todas las cosas creadas. Tú sa­tisfaces a todos, mientras que nadie es autosuficiente sin Ti.

#841
- El Báb

 

En el nombre de Dios, el Señor de abrumadora majestad, el Imponente.

Santificado sea el Señor, en Cuya mano se encuentra la fuente de todo dominio. Él crea cualquier cosa que desee mediante Su Palabra de mando “Sé”, y es. Suyo ha sido el poder de la autoridad hasta ahora y Suyo seguirá siendo en adelante. Él hace victorioso a quienquiera Él desee, me­diante la potencia de Su voluntad. Él es en verdad el Potente, el Todopoderoso. A Él pertenecen toda gloria y majestad en los reinos de la Revelación y de la Creación y todo lo que existe entre ellos. En verdad, Él es el Potente, el Todoglorioso. Desde la eternidad Él ha sido la Fuente de fortaleza inquebrantable y así seguirá siéndolo eter­namente. Él es en verdad el Señor de la fuerza y el poder. Todos los reinos del cielo y de la tierra y todo lo que existe en­tre ambos son de Dios, y Su poder está por encima de todas las cosas. Todos los teso­ros de la tierra y del cielo y todo lo que existe entre ambos son Suyos, y Su pro­tección se extiende sobre todas las cosas. Él es el Creador de los cielos y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos, y ver­daderamente Él es testigo de todas las co­sas. Él es el Señor de las Cuentas de todos los que habitan en los cielos y en la tierra y de todo lo que existe entre ambos, y en verdad Dios es rápido en las cuentas. Él establece la medida asignada a todos los que están en los cielos y en la tierra y a todo lo que existe entre ambos. En verdad, Él es el Supremo Protector. Él tiene en Su poder las llaves del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos. Mediante el poder de Su mandato otorga dones se­gún Su propia voluntad. Verdaderamente, Su gracia abarca a todos, y Él es el Om­nisciente.

Di: Dios me es Suficiente. Él es Quien tiene en Su poder el reino de todas las cosas. Mediante el poder de Sus huestes del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos, Él protege a quien­quiera Él desee de entre Sus siervos. En verdad Dios vigila todas las cosas.

¡Inmensurablemente exaltado eres Tú, oh Señor! Protégenos de lo que hay de­lante y detrás de nosotros, sobre nuestras cabezas, a nuestra derecha, a nuestra iz­quierda, bajo nuestros pies y a cualquier otro lado al que estemos expuestos. Ver­daderamente Tu protección sobre todas las cosas es infalible.

#842
- El Báb

 

Ordena para mí, oh mi Señor, y para aquellos que creen en Ti lo que con­sideres sea mejor para nosotros, tal como ha sido establecido en el Libro Madre, pues en la palma de Tu mano Tú sostienes las medidas exactas de todas las cosas.

Tus excelentes dádivas descienden in­cesantemente sobre quienes aprecian Tu amor, y los maravillosos signos de Tus bondades celestiales son ampliamente es­parcidos entre aquellos quienes reconocen Tu Unidad divina. Confiamos a Tu cuida­do todo cuanto has destinado para noso­tros y Te imploramos nos concedas todo el bien que Tu conocimiento abarque.

Protégeme, oh mi Señor, de todo mal que Tu omnisciencia perciba, pues no existe poder ni fortaleza salvo en Ti, no hay triunfo que no emane de Tu presen­cia, y al que sólo Tú puedes convocar. Todo lo que Dios ha deseado, ha sido; y aquello que Él no ha deseado, no será.

No existe poder ni fortaleza salvo en Dios, el Más Exaltado, el Más Poderoso.

#843
- El Báb

 

¡Oh Dios, mi Dios! Escuda a Tus siervos leales contra los males del ego y la pasión; protégelos, con el ojo vigilante de Tu amorosa bondad, de todo rencor, odio y envidia; ampáralos dentro de la inexpugnable fortaleza de Tu cui­dado y, libres de los dardos de la duda, hazlos las manifestaciones de Tus glo­riosos signos; ilumina sus rostros con los refulgentes rayos emanados de la Aurora de Tu divina unidad; alegra sus corazo­nes con los versos revelados desde Tu sagrado reino; fortalece sus espaldas con Tu poder que todo lo domina prove­niente de Tu reino de gloria. Tú eres el Todogeneroso, el Protector, el Todopo­deroso, el Benévolo.

#745
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Señor! Tú sabes que la gente está rodeada de dolor y calamida­des y envuelta en aflicciones y dificulta­des. Toda prueba asedia al hombre y toda adversidad horrible le asalta como el ataque de una serpiente. No hay para él abrigo ni asilo sino bajo el ala de Tu protección, de Tu preservación, resguar­do y cuidado.

¡Oh Tú, el Misericordioso! ¡Oh mi Señor! Haz de Tu protección mi armadu­ra, de Tu preservación mi escudo, de la humildad ante la puerta de Tu unicidad mi resguardo; y de Tu cuidado y defensa, mi fortaleza y mi morada. Presérvame de las insinuaciones de mi yo y del deseo y guárdame de toda enfermedad, prueba, dificultad y trance.

¡Verdaderamente Tú eres el Protector, el Guardián, el Preservador, el que basta y en verdad, Tú eres el Misericordioso de los más Misericordiosos!

#746
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Él es el Compasivo, el Todo Munífico!

¡Oh Dios, mi Dios! Tú me ves, Tú me conoces; Tú eres mi Asilo y mi Re­fugio. A nadie he buscado, ni a nadie buscaré salvo a Ti; ningún sendero he hollado ni sendero alguno hollaré, sino el sendero de Tu amor. En la lúgubre noche de la desesperación mi ojo se vuelve, ex­pectante y lleno de esperanza, hacia la aurora de Tu ilimitado favor y a la hora del amanecer mi alma lánguida es vivifi­cada y fortalecida por el recuerdo de Tu belleza y perfección. Aquel a quien auxilia la gracia de Tu misericordia, aunque no sea más que una gota, se con­vertirá en un océano sin límites, y el más insignificante átomo que sea ayudado por la efusión de Tu cariñosa bondad brillará como una estrella radiante.

Cobija bajo Tu protección, oh Tú Espíritu de Pureza, Tú que eres el Pro­veedor Todogeneroso, a este cautivo e inflamado siervo Tuyo. Ayúdale en este mundo de la existencia a permanecer constante y firme en Tu amor, y permite que este pájaro de alas rotas alcance un refugio y amparo en Tu divino nido que se halla en el árbol celestial.

#747
- `Abdu'l-Bahá

 

Pruebas y Dificultades

¡Alabado y glorificado seas, oh mi Dios! Te suplico por los suspiros de Tus amantes y por las lágrimas de­rramadas por aquellos que anhelan con­templarte, que no me prives de Tus tier­nas mercedes en Tu Día, ni de las melo­días de la Paloma que exalta Tu unicidad ante la luz que irradia de Tu rostro. Yo soy aquel que es desdichado, oh Dios; mírame aferrado a Tu Nombre, Quien todo lo posee. Yo soy aquel que con se­guridad perecerá; mírame asido a Tu Nombre, el Imperecedero. Te imploro entonces por Tu Ser, el Exaltado, el Altí­simo, que no me abandones a mí mismo ni a los deseos de una inclinación co­rrupta. Retén mi mano en la mano de Tu poder, líbrame de las profundidades de mis fantasías y vanas imaginaciones y purifícame de todo lo que Tú detestas.

Haz, pues, que me vuelva completa­mente hacia Ti, que ponga en Ti toda mi confianza, que Te busque como mi Re­fugio y que huya hacia Tu rostro. Tú eres verdaderamente Aquel que, por la fuerza de Su poder, hace lo que desea y ordena lo que quiere por la potencia de Su vo­luntad. Nadie puede resistir la acción de Tu decreto; nadie puede desviar el curso de Tu designio. Tú eres en verdad el To­dopoderoso, el Todoglorioso, el Más Generoso.

#820
- Bahá'u'lláh

 

¡Gloria sea a Ti, oh mi Dios! Si no fuera por las tribulaciones sufri­das en Tu sendero, ¿cómo podrían ser reconocidos quienes verdaderamente Te aman?, y si no fuera por las pruebas su­fridas por amor a Ti, ¿cómo podría re­velarse la posición de aquellos que Te anhelan? ¡Tu poder me lo atestigua! Las lágrimas vertidas son la compañía de to­dos aquellos que Te adoran; los lamentos proferidos, el consuelo de aquellos que Te buscan; y los pedazos de sus rotos co­razones el alimento de aquellos que se apresuran por encontrarte.

¡Cuán dulce es para mí la amargura de la muerte sufrida en Tu sendero, y cuán preciados los dardos de Tus enemigos cuando son encontrados por amor a la exaltación de Tu palabra! Déjame beber en Tu Causa todo lo que Tú has deseado, oh mi Dios, y envíame, por Tu amor, todo lo que Tú ordenaste. ¡Por Tu gloria! Sólo deseo lo que Tú deseas, y anhelo lo que Tú anhelas. En Ti he puesto siempre toda mi fe y confianza.

Te imploro, oh mi Dios, que hagas surgir a quienes sean dignos de Tu nom­bre y soberanía, para que ayuden a esta Revelación, me recuerden entre Tus criaturas e icen los emblemas de Tu victoria en Tu tierra.

Potente eres Tú para hacer lo que Te place. No hay Dios sino Tú, Quien ayuda en el peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

#821
- Bahá'u'lláh

 

¡Glorificado seas Tú, oh Señor, mi Dios! Todo hombre de discerni­miento confiesa Tu soberanía y Tu do­minio, y todo ojo perspicaz percibe la grandeza de Tu majestad y la fuerza irre­sistible de Tu poder. Los vientos de las pruebas son impotentes para impedir que aquellos que gozan de Tu cercanía vuel­van sus rostros hacia el horizonte de Tu gloria, y las tempestades de las tribula­ciones no podrán alejar ni impedir acer­carse a Tu corte a quienes están total­mente consagrados a hacer Tu voluntad.

Me parece que la lámpara de Tu amor arde en sus corazones y la luz de Tu ter­nura está encendida en sus pechos. Las adversidades son incapaces de alejarlos de Tu Causa y las vicisitudes de la fortu­na jamás podrán desviarlos de Tu vo­luntad.

Te imploro, oh mi Dios, por ellos y por los suspiros que exhalan sus corazo­nes en su separación de Ti, que los pro­tejas del daño de Tus adversarios y que alimentes sus almas con lo que Tú has ordenado para Tus amados, a quienes no sobrevendrá temor ni aflicción alguna.

#822
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Tú, Cuyas pruebas son la medicina cu­rativa para quienes están cerca de Ti, Cuya espada es el deseo ar­diente de todos los que Te aman, Cuyo dardo es el más caro deseo de los cora­zones que Te anhelan, Cuyo decreto es la única esperanza de quienes han recono­cido Tu verdad! Yo Te imploro, por Tu divina dulzura y por los resplandores de la gloria de Tu rostro, que nos envíes desde Tus aposentos de lo alto aquello que nos haga acercarnos a Ti. Haz, pues, que nuestros pies sean firmes en Tu Causa, oh mi Dios, ilumina nuestros co­razones con el resplandor de Tu conoci­miento y alumbra nuestros pechos con el brillo de Tus nombres.

#823
- Bahá'u'lláh

 

Disipa mi pena por Tu munificencia y generosidad, oh Dios, mi Dios, y destierra mi angustia por medio de Tu soberanía y Tu poder. Tú me ves, oh mi Dios, con el rostro dirigido hacia Ti en un momento en que las aflicciones me han envuelto por todos lados. Te implo­ro, oh Tú que eres el Señor de todos los seres y proteges todas las cosas visibles e invisibles, por Tu Nombre, mediante el cual Tú has sometido los corazones y las almas de los hombres, y por las olas del Océano de Tu misericordia y los esplen­dores del Sol de Tu generosidad, que me cuentes entre aquellos a quienes absolu­tamente nada ha impedido dirigir su ros­tro hacia Ti, oh Tú Señor de todos los nombres y Hacedor de los cielos.

Tú ves, oh mi Señor, lo que me ha su­cedido en Tus días. Te suplico por Aquel que es la Aurora de Tus nombres y el Punto de Amanecer de Tus atributos, que ordenes para mí aquello que me permita levantarme para servirte y exaltar Tus virtudes. ¡Tú eres verdaderamente el To­dopoderoso, el Omnipotente, Quien acostumbra a responder a las oraciones de todos los hombres!

Finalmente Te pido, por la luz de Tu semblante, que bendigas mis asuntos, re­dimas mis deudas y satisfagas mis nece­sidades. Tú eres Aquel Cuyo poder y dominio toda lengua ha atestiguado y Cuya majestad y soberanía todo corazón dotado de entendimiento ha reconocido. No hay Dios sino Tú, el que escucha y está dispuesto a contestar.

#824
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Señor! Tú eres Quien disipa todas las penas y elimina todas las aflicciones. Tú eres Quien destierra cualquier pena y libera a todo esclavo, el Redentor de cada alma. ¡Oh Señor! Con­cédeme la libertad mediante Tu miseri­cordia y cuéntame entre aquellos siervos Tuyos que han obtenido la salvación.

#844
- El Báb

 

¡Te suplico por Tu poder, oh mi Dios! No permitas que ningún daño me acose a la hora de las pruebas, y en los momentos de dejadez guía mis pasos rectamente por medio de Tu inspiración. Tú eres Dios; potente eres Tú para hacer lo que deseas. Nadie puede resistirse a Tu Voluntad ni frustrar Tu Propósito.

#845
- El Báb

 

¿Hay alguien que nos libre de las dificulta­des salvo Dios?

Di: ¡Alabado sea Dios! Él es Dios! Todos somos Sus siervos y todos acata­mos Su mandato.

#846
- El Báb

 

Di: Dios es suficiente a todas las co­sas por encima de todas las cosas, y nada en los cielos o en la tierra es sufi­ciente excepto Dios. Verdaderamente, Él es en Sí mismo el Conocedor, el Soste­nedor, el Omnipotente.

#847
- El Báb

 

Tú bien conoces, oh mi Dios, las tribula­ciones que han llovido sobre mí desde todas direcciones y que nadie puede disipar o cambiar excepto Tú. Ciertamente sé, en virtud de mi amor por Ti, que Tú jamás pruebas a ningún alma a menos que desees elevar su posición en Tu celestial Paraíso, y fortalecer su cora­zón en esta vida terrenal con el baluarte de Tu imponente poder para que no se incline hacia las vanidades de este mundo. Tú ciertamente sabes que en toda circunstancia ansío mucho más Tu recuerdo que la posesión de todo lo que existe en los cielos y en la tierra.

Fortalece mi corazón, oh mi Dios, en Tu obediencia y Tu amor, y permíteme apartarme de toda asociación con Tus adversarios. En verdad, juro por Tu glo­ria que no anhelo nada salvo a Ti, ni de­seo cosa alguna excepto Tu misericordia, ni a nada temo salvo Tu justicia. Te su­plico me perdones, así como a aquellos a quienes Tú amas, comoquiera Tú desees. En verdad, Tú eres el Todopoderoso, el Bondadoso.

Inmensamente exaltado eres Tú, oh Señor de los cielos y de la tierra, por en­cima de la alabanza de todo hombre; y la paz sea con Tus fieles servidores y la gloria sea para Dios, el Señor de todos los mundos.

#848
- El Báb

 

Reuniones

¡Glorificado seas Tú, oh Señor mi Dios! Te imploro, por los impetuosos vientos de Tu gracia y por Aquellos que son las Auroras de Tu propósito y los Puntos de Amanecer de Tu inspiración, que me envíes a mí y a todos los que han buscado Tu semblante aquello que haga honor a Tu generosidad y Tu munífica gracia y sea digno de Tus dádivas y Tus favores. Estoy pobre y desolado, oh mi Señor; sumérgeme en el océano de Tu Riqueza. Estoy sediento; permíteme beber de las aguas vivas de Tu amorosa bondad.

Te suplico, por Tu propio Ser y por Aquel a Quien Tú has designado como la Manifestación de Tu propia Esencia y Tu Palabra discernidora para todos los que están en el cielo y en la tierra, que reúnas a Tus siervos a la sombra del árbol de Tu bondadosa providencia. Ayúdales, pues, a compartir sus frutos, a inclinar sus oídos hacia el murmullo de sus hojas y hacia la dulzura de la voz del Ave que canta en sus ramas. Tú eres verdadera-mente Quien ayuda en el peligro, el Inaccesible, el Todopoderoso, el Más Generoso.

#825
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh Divina Providencia! Esta reunión está compuesta por Tus amigos, que se sienten atraídos por Tu belleza y están encendidos con el fuego de Tu amor. Convierte a estas almas en ángeles celestiales, resucítalas mediante el hálito de Tu Espíritu Santo, concédeles lenguas elocuentes y corazones resueltos, confiéreles poder celestial y sentimientos misericordiosos. Haz que se conviertan en promulgadores de la unidad del género humano y en causa de amor y de concordia en el mundo de la humanidad, para que la peligrosa oscuridad del prejuicio ignorante se desvanezca mediante la luz del Sol de la Verdad, este lóbrego mundo llegue a ser iluminado, este reino material absorba los rayos del mundo del espíritu, estos diferentes colores se confundan en un único color y la melodía de la alabanza se eleve hacia el reino de Tu santidad.

¡En verdad Tú eres el Omnipotente y el Todopoderoso!

#748
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! Verdaderamente estos siervos se vuelven hacia Ti, suplicando Tu reino de misericordia. Verdaderamente están atraídos por Tu santidad y encendidos con el fuego de Tu amor, buscan la confirmación de Tu maravilloso reino y esperan alcanzar Tu dominio celestial. Verdaderamente anhelan que desciendan Tus dádivas y desean la iluminación del Sol de la Realidad. ¡Oh Señor! Haz de ellos lámparas radiantes, signos misericordiosos, árboles fructíferos y estrellas luminosas. Que puedan levantarse en Tu servicio y estar ligados a Ti mediante los vínculos y lazos de Tu amor, anhelando las luces de Tu favor. ¡Oh Señor! Haz de ellos signos de guía, estandartes de Tu reino inmortal, olas del océano de Tu misericordia, espejos de la luz de Tu majestad.

Verdaderamente Tú eres el Generoso. Verdaderamente Tú eres el Misericor-dioso. Verdaderamente Tú eres el Apreciado, el Amado.

#749
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú bondadoso Señor! Estos son Tus siervos que han concurrido a esta reunión, se han vuelto hacia Tu reino y necesitan Tus dones y Tu bendición. ¡Oh Tú, Dios! Manifiesta y haz evidentes los signos de Tu unidad que han sido depositados en todas las realidades de la vida. Revela y despliega las virtudes latentes y ocultas que Tú has puesto en estas realidades humanas.

¡Oh Dios! Somos como plantas y Tu generosidad es como la lluvia; refresca estas plantas y hazlas crecer mediante Tus dones. Somos Tus siervos; líbranos de las cadenas de la existencia material. Somos ignorantes; haznos sabios. Estamos muertos; vivifícanos. Somos de materia; dótanos de espíritu. Estamos excluidos; haznos los confidentes de Tus misterios. Estamos necesitados; enriqué-cenos y bendícenos con Tu tesoro infinito. ¡Oh Dios! Resucítanos; danos vista; danos oído; familiarízanos con los misterios de la vida, para que los secretos de Tu reino nos sean revelados en este mundo de la existencia y podamos confesar Tu unicidad. Toda dádiva emana de Ti; toda bendición es Tuya.

Tú eres fuerte. Tú eres poderoso. Tú eres el Donador y Tú eres el Todogene-roso.

#750
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú Dios misericordioso! ¡Oh Tú que eres fuerte y poderoso! ¡Oh tú bondadosísimo Padre! Estos siervos se han reunido volviéndose hacia Ti, implo-rando ante Tu umbral, deseando los dones infinitos procedentes de Tu gran se-guridad. Ellos no tienen otro propósito sino Tu agrado. No tienen otra intención sino servir al mundo de la humanidad.

¡Oh Dios! Haz radiante a esta asamblea. Haz misericordiosos los corazones. Confiéreles los dones del Espíritu Santo. Dótalos con un poder del cielo. Bendícelos con unas mentes celestiales. Au-menta su sinceridad, para que con toda humildad y arrepentimiento puedan volverse hacia Tu reino y ocuparse en servir al mundo de la humanidad. Que cada uno llegue a ser una lámpara radiante. Que cada uno se convierta en una estrella brillante. Que cada uno adquiera un hermoso color y exhale fragancia en el reino de Dios.

¡Oh Padre bondadoso! Otórganos Tus bendiciones. No tengas en cuenta nuestras faltas. Cobíjanos bajo Tu protección. No recuerdes nuestros pecados. Cúranos con Tu misericordia. Somos débiles; Tú eres poderoso. Somos pobres; Tú eres rico. Estamos enfermos; Tú eres el Médico. Estamos necesitados; Tú eres muy generoso.

¡Oh Dios! Concédenos Tu providencia. Tú eres el Poderoso. Tú eres el Donador. Tú eres el Benéfico.

#751
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Tú, Dios perdonador! Estos siervos se vuelven hacia Tu reino y buscan Tu gracia y generosidad. ¡Oh Dios! Haz que sus corazones sean buenos y pu-ros para que lleguen a ser merecedores de Tu amor. Purifica y santifica los espíritus para que la luz del Sol de la Realidad brille sobre ellos. Purifica y santifica los ojos para que puedan percibir Tu luz. Purifica y santifica los oídos para que puedan oír la llamada de Tu reino.

¡Oh Señor! Verdaderamente somos débiles pero Tú eres poderoso. Verdaderamente somos pobres pero Tú eres Rico. Somos los buscadores y Tú eres Aquel a quien buscamos. ¡Oh Señor! Ten compasión de nosotros y perdónanos; confiérenos tal capacidad y receptividad que seamos dignos de Tus favores, seamos atraídos a Tu reino, bebamos intensamente del agua de vida, seamos encendidos con el fuego de Tu amor y resucitados en este siglo radiante por el hálito del Espíritu Santo.

¡Oh Dios, mi Dios! Fija la mirada de Tu amorosa bondad sobre esta reunión. Cuida a todos y a cada uno en Tu custodia y bajo Tu protección. Derrama sobre estas almas Tus bendiciones celestiales. Sumérgelas en el océano de Tu misericordia y vivifícalas con los hálitos del Espíritu Santo.

¡Oh Señor! Confiere Tu bondadosa ayuda y confirmación a este gobierno justo. Este país se halla bajo la sombra acogedora de Tu protección y este pueblo está a Tu servicio. ¡Oh Señor! Concédeles Tu generosidad celestial y haz copiosas y abundantes las efusiones de Tu gracia y Tu favor. Haz que esta estimada nación sea honrada y capacítala para ser admitida en Tu reino.

Tú eres el Poderoso, el Omnipotente, el Misericordioso, y Tú eres el Generoso, el Benéfico, el Señor de abundante gracia.

#752
- `Abdu'l-Bahá

 

Triunfo de la Causa

¡Oh Señor! Haz victoriosos a Tus pacientes siervos y concédeles un merecido triunfo en Tus días, pues ellos han anhelado el martirio en Tu sendero. Exhala sobre ellos aquello que alivie sus mentes, alegre su ser interior, proteja sus corazones y tranquilice sus cuerpos, y permite que sus almas asciendan a la presencia de Dios, el Más Exaltado, y alcancen el Paraíso supremo y esos retiros de gloria que Tú has destinado para los hombres de virtud y verdadero conocimiento. En verdad, Tú conoces todas las cosas, y nosotros sólo somos Tus siervos, Tus esclavos, Tus vasallos y Tus mendigos. No invocamos a otro Señor salvo a Ti, oh Dios nuestro Señor, ni imploramos bendiciones o gracia a nadie excepto a Ti, oh Tú que eres el Dios de misericordia para este mundo y el venidero. Sólo somos encarnaciones de la pobreza, de la nada, de la impotencia y la perdición, mientras que todo Tu Ser evidencia riqueza, independencia, gloria, majestad y gracia ilimitada.

Convierte nuestra recompensa, oh Señor, en aquello que sea digno de Ti, de todo el bien de este mundo y del venidero, y de las múltiples generosidades esparcidas desde lo alto hasta lo profundo de la tierra.

En verdad, Tú eres nuestro Señor y el Señor de todas las cosas. En Tus manos nos encomendamos, anhelando aquello que Te pertenece.

#849
- El Báb

 

¡Oh Señor! Permite que el Árbol de Tu divina Unidad crezca con rapidez. Riégalo pues, oh Señor, con las fluyentes aguas de Tu favor y ante las revelaciones de Tu seguridad divina haz que dé los frutos que Tú deseas para Tu glorificación y exaltación, Tu alabanza y agradecimiento, que magnifique Tu Nombre, alabe la unicidad de Tu Esencia y Te ofrezca adoración, pues todo esto se encuentra en Tu mano y no en la de ningún otro.

Grande es la bendición de aquellos cuya sangre has escogido para regar con ella el Árbol de Tu afirmación y exaltar así Tu Palabra sagrada e inmutable.

#850
- El Báb

 

¡Oh Señor! Permite que los pueblos de la tierra sean admitidos en el Paraíso de Tu Fe, para que ningún ser creado se quede fuera de los límites de Tu complacencia.

Desde tiempo inmemorial Tú has sido potente para hacer lo que Te place y trascendente por encima de todo lo que Tú desees.

#851
- El Báb

 

Gloria sea a Ti, oh Señor, Tú que has dado vida a todas las cosas creadas, mediante el poder de Tu voluntad.

¡Oh Señor! Ayuda a aquellos que han renunciado a todo menos a Ti, y confiéreles una gran victoria. Envíales, oh Señor, al concurso de los ángeles del cielo y de la tierra y de todo lo que existe entre ambos para que asistan a Tus siervos, los socorran y fortalezcan, los capaciten para alcanzar el éxito, los sostengan, los invistan de gloria, les confieran honor y exaltación, los enriquezcan y hagan triunfadores con victorias maravillosas.

Tú eres su Señor, el Señor de los cielos y de la tierra, el Señor de todos los mundos. Fortalece esta Fe, oh Señor, mediante el poder de estos siervos y haz que se destaquen por sobre todos los pueblos del mundo; pues ellos, en verdad, son aquellos siervos Tuyos que se han desprendido de todo excepto de Ti, y Tú, en verdad, eres el Protector de los verdaderos creyentes.

Permite, oh Señor, que sus corazones, mediante su lealtad hacia Tu inviolable Fe, puedan ser más fuertes que todo lo que existe en los cielos y en la tierra y en lo que quiera que exista entre ambos; y fortalece, oh Señor, sus manos con los signos de Tu maravilloso poder para que puedan manifestar Tu potestad ante los ojos de toda la humanidad.

#852
- El Báb

 

¡Él es Dios!

¡Oh Señor, mi Dios, mi Bienamado! Estos son Tus siervos que han escuchado Tu Voz, han prestado oídos a Tu Palabra y han escuchado Tu Llamada. Han creído en Ti, han presenciado Tus maravillas, han reconocido Tu evidencia y han atestiguado Tus pruebas. Han caminado por Tus senderos, han seguido Tu guía, han descubierto Tus misterios, han comprendido los secretos de Tu Libro, los versículos de Tus Pergaminos y las buenas nuevas de Tus Epístolas y Tablas. Se han aferrado al borde de Tu vestidura y se han asido fuertemente al manto de Tu luz y grandeza. Sus pasos han sido fortalecidos en Tu Alianza y sus corazones están firmes en Tu Testamento. ¡Señor! Enciende en sus corazones la llama de Tu divina atracción y haz que en sus corazones cante el pájaro del amor y la comprensión. Permite que sean signos poderosos, ejemplos resplande-cientes, y perfectos como Tu Palabra. Exalta Tu Causa a través de ellos, despliega Tus estandartes y difunde Tus maravillas por doquier. Mediante ellos, haz triunfante Tu Palabra, y fortalece las espaldas de Tus amados. Suelta su lengua para que alaben Tu Nombre, e inspíralos con Tu sagrada voluntad y complacencia. Ilumina sus rostros en Tu Reino de santidad, y con perfecta alegría ayúdalos a luchar por el triunfo de Tu Causa.

¡Señor! Débiles somos, fortalécenos para difundir las fragancias de Tu Santidad; somos pobres, enriquécenos con los tesoros de Tu Divina Unicidad; estamos desnudos, vístenos con el manto de Tu generosidad; somos pecadores, perdona nuestros pecados por Tu gracia, Tu favor y Tu perdón. Tú eres, en verdad, el Auxiliador, el Socorredor, el Misericordioso, el Potente, el Poderoso.

La gloria de las glorias sea con aque-llos que son fieles y firmes.

#753
- `Abdu'l-Bahá

 

¡Oh Dios, mi Dios! La alabanza sea para Ti por haber encendido el fuego del amor divino en el Sagrado Árbol que está en la cima del monte más elevado: ese Árbol que “no es del este ni del oeste”, ese fuego que ardió hasta que su llama se remontó hasta el Concurso de lo alto y la luz de guía y exclamaron: “Ver-daderamente hemos percibido un fuego en la ladera del Monte Sinaí”.

¡Oh Dios, mi Dios! Acrecienta este fuego, con cada día que pasa, hasta que su llamarada ponga en movimiento a toda la tierra. ¡Oh Tú, mi Señor! Enciende la luz de Tu amor en todos los corazones, insufla en las almas de los hom-bres el espíritu de Tu conocimiento, alegra sus pechos con los versículos de Tu unicidad. Llama a la vida a aquellos que moran en sus tumbas, amonesta a los or-gullosos, haz que la felicidad abarque al mundo entero, derrama Tus aguas crista-linas y haz circular en la asamblea de los esplendores manifiestos aquella copa que está “templada en la fuente del alcanfor”.

Verdaderamente Tú eres el Donador, el Perdonador, el que Siempre Confiere. Verdaderamente Tú eres el Misericordioso, el Compasivo.

#754
- `Abdu'l-Bahá

 

Unidad

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Une los corazones de Tus siervos y revélales Tu gran propósito. Que sigan Tus mandamientos y se atengan a Tu ley. Ayúdales, oh Dios, en sus esfuerzos y confiéreles fuerza para servirte. ¡Oh Dios! No los abandones a sí mismos, sino guía sus pasos con la luz de Tu conocimiento y alegra sus corazones con Tu amor. Verdaderamente Tú eres su Auxiliador y su Señor.

#826
- Bahá'u'lláh

 

¡Oh mi Dios, oh mi Dios! Verdaderamente yo Te invoco y suplico ante Tu umbral, rogando que todas Tus mercedes desciendan sobre estas almas. Prepáralas para Tu favor y Tu verdad.

¡Oh Señor! Une y enlaza los corazones, aúna todas las almas en armonía y regocija los espíritus por medio de los signos de Tu santidad y unidad. ¡Oh Señor! Haz radiantes estos rostros mediante la luz de Tu unidad. Fortalece las espaldas de Tus siervos en el servicio de Tu reino.

¡Oh Señor, Tú, poseedor de infinita misericordia! ¡Oh Señor de clemencia y perdón! Absuelve nuestros pecados, perdona nuestras faltas y haz que nos volvamos hacia el reino de Tu misericordia, invocando el reino del poder y de la fuerza, humildes ante Tu altar y sumisos ante la gloria de Tus pruebas.

¡Oh Señor, Dios! Haznos como las olas del mar, como las flores del jardín, unidos, armonizados por los dones de Tu amor. ¡Oh Señor! Dilata los pechos mediante los signos de Tu unidad y haz a toda la humanidad como estrellas que brillan desde la misma altura de gloria, como frutos perfectos que crecen en Tu árbol de vida.

Verdaderamente Tú eres el Todopoderoso, Quien subsiste por sí mismo, el Donador, el Misericordioso, el Perdonador, el Omnisciente, el Único Creador.

#755
- `Abdu'l-Bahá

 

Ocasional

Ayuno

Éste es, oh mi Dios, el primero de los días en los que has ordenado a Tus amados observar el ayuno. Yo Te pido por Ti mismo y por quien haya ayunado por amor a Ti y a Tu complacencia - y no por egoísmo ni deseo, ni por temor de Tu ira - y por Tus muy excelentes nombres y augustos atributos, que purifiques a Tus siervos del amor a nadie salvo a Ti y que los atraigas hacia el Punto de Amanecer de las luces de Tu semblante y la Sede del trono de Tu unicidad. Ilumina sus co­razones, oh mi Dios, con la luz de Tu conocimiento y alumbra sus rostros con los rayos del Sol que brilla en el hori­zonte de Tu Voluntad. Potente eres para hacer lo que Te place. No hay otro Dios sino Tú, el Todoglorioso, Cuya ayuda todos los hombres imploran.

Ayúdales, oh mi Dios, a hacerte victo­rioso y a exaltar Tu Palabra. Permite, entonces, que se conviertan en manos de Tu Causa entre Tus siervos, y haz que sean reveladores de Tu religión y de Tus signos entre la humanidad, de tal forma que todo el mundo se llene con Tu re­cuerdo y alabanza, y con Tus pruebas y evidencias. Tú eres, verdaderamente, el Munífico, el Más Exaltado, el Potente, el Poderoso y el Misericordioso.

#856
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabanzas a Ti, oh Señor mi Dios! Hemos observado el ayuno en conformi­dad con Tu mandato y lo rompe­mos ahora mediante Tu amor y compla­cencia. Dígnate aceptar, oh mi Dios, las acciones que hemos realizado en Tu ca­mino enteramente por Tu belle­za con nuestros rostros vueltos hacia Tu Causa, libres de cuanto no seas Tú. Con­cédenos, pues, Tu perdón, a nosotros, a nuestros antepasados y a todos los que han creído en Ti y en Tus poderosos sig­nos en esta muy grande y gloriosísima Revelación. Potente eres para hacer lo que elijas. Tú, verdaderamente, eres el Más Exaltado, el Omnipotente, el Libre.

#857
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas, oh Dios, mi Dios! Éstos son los días en que has ordenado a Tus ele­gidos, Tus amados y Tus siervos obser­var el ayuno, el cual has hecho que sea una luz para los mora­dores de Tu reino, tal como hiciste que la oración obligatoria sea una escalera de ascenso para quienes reconocen Tu uni­dad. Te suplico, oh mi Dios, por estos dos poderosos pilares, que has ordenado ser gloria y honor para toda la humani­dad, que guardes a Tu religión de las in­trigas de los infieles y de las conspira­ciones de los malvados. Oh Señor, no ocultes la luz que has revelado mediante Tu fuerza y Tu omnipotencia. Ayuda, pues, a los que verdaderamente creen en Ti con las huestes de lo visible y lo invi­sible mediante Tu mandato y Tu sobera­nía. No hay más Dios que Tú, el Omni­potente, el Más Poderoso.

#858
- Bahá'u'lláh

 

¡Alabado seas, oh Señor, mi Dios! Te imploro por esta Revelación, mediante la cual la oscuridad ha sido convertida en luz, se ha erigido el Fre­cuentado Templo, se ha revelado la Ta­bla Escrita y se ha descubierto el Rollo Desplegado, que hagas descender sobre mí y sobre quienes están en mi compañía aquello que nos permita remontarnos a los cielos de Tu trascendente gloria y nos lave la mancha de las dudas que impidie­ron a los desconfiados entrar en el taber­náculo de Tu unidad.

Soy aquel, oh mi Señor, que se ha afe­rrado firmemente a la cuerda de Tu amo­rosa bondad y se ha asido del borde de Tu misericordia y Tus favores. Ordena para mí y para mis amados el bien de este mundo y del venidero. Provéeles, pues, con la Dádiva Oculta que Tú ordenaste para los elegidos entre Tus criaturas.

Estos son, oh mi Señor, los días en que Tú ordenaste a Tus siervos observar el ayuno. Bendito aquel que observa el ayuno enteramente por Ti y con absoluto desprendimiento de todas las cosas ex­cepto de Ti. Ayúdame y ayúdales, oh mi Señor, a obedecerte y a guardar Tus pre­ceptos. Tú verdaderamente tienes poder para hacer lo que desees.

No hay Dios sino Tú, el Omnisciente, el Sapientísimo. Toda alabanza sea para Dios, Señor de todos los mundos.

#859
- Bahá'u'lláh

 

¡En el Nombre de Quien ha sido prometido en los Libros de Dios, el Omnisciente, el Informado de todo! Han llegado los días de ayuno, en que los siervos que circulan alrededor de Tu trono han ayunado y han alcanzado Tu presencia. Di: ¡Oh Dios de los nombres y creador del cielo y de la tierra! Te supli­co por Tu Nombre, el Todoglorioso, que aceptes el ayuno de quienes han ayunado por amor a Ti y por Tu complacencia y han realizado lo que les has ordenado en Tus Libros y Tablas. Te imploro por ellos que me asistas en la promoción de Tu Causa y me hagas firme en Tu amor, para que mis pasos no vacilen ante el clamor de Tus criaturas. En verdad, Tú eres potente para hacer lo que desees. No hay otro Dios más que Tú, el Vivifica­dor, el Omnipotente, el Más Generoso, el Anciano de Días.

#860
- Bahá'u'lláh

 

Éstos son, oh mi Dios, los días en que Tú ordenaste a Tus siervos observar el ayuno. Con él adornaste el preám­bulo del Libro de Tus Leyes revelado a Tus criaturas y engalanaste a los Depo­sitarios de Tus mandamientos a la vista de todos los que están en Tu cielo y to­dos los que están en Tu tierra. Tú has dotado cada hora de estos días con una virtud especial, inescrutable para cual­quier otro que no seas Tú, Cuya sabidu­ría abarca todo lo creado. Tú también has asignado a cada alma una porción de esta virtud de acuerdo con la Tabla de Tu de­creto y las Escrituras de Tu juicio irrevo­cable. Tú, además, has asignado cada página de estos Libros y de estas Escritu­ras a cada uno de los pueblos y razas de la tierra.

Según Tu decreto, has reservado a cada amanecer el cáliz de Tu recuerdo para Tus ardorosos amantes, oh Tú que eres el Soberano de los soberanos. Ellos son quienes se han embriagado de tal modo con el vino de Tu múltiple sabidu­ría que abandonan su lecho en su anhelo por celebrar Tu alabanza y ensalzar Tus virtudes y escapan al sueño en su ansia por acercarse a Tu presencia y participar de Tu generosidad. Sus ojos han estado dirigidos en todo momento hacia la Au­rora de Tu amorosa bondad y sus rostros se han vuelto hacia el Manantial de Tu inspiración. Haz descender, pues, sobre nosotros y sobre ellos, de las nubes de Tu misericordia, lo que sea digno de Tu generosidad y de Tu gracia.

¡Alabado sea Tu nombre, oh mi Dios! Esta es la hora en que Tú has abierto las puertas de Tu generosidad ante los ros­tros de Tus criaturas y los portales de Tu tierna merced a todos los habitantes de Tu tierra. Te imploro, por todos aquellos cuya sangre fue derramada en Tu sende­ro, quienes en su anhelo por Ti se libra­ron de todo apego a cualquiera de Tus criaturas y quedaron tan extasiados por los dulces perfumes de Tu inspiración que cada uno de los miembros de su cuerpo entonaba Tu alabanza y vibraba con Tu recuerdo, que no nos niegues las cosas que Tú has ordenado irrevocable­mente en esta Revelación -una Revela­ción cuya potencia ha hecho exclamar a cada árbol lo que la Zarza Ardiente pro­clamó en otro tiempo a Moisés, Quien conversó contigo, una Revelación que ha permitido al más pequeño guijarro reso­nar nuevamente con Tu alabanza, tal como Te glorificaron las piedras en los días de Mahoma, Tu Amigo.

¡Oh mi Dios!, estos son aquellos a quienes Tú has permitido bondadosa­mente ser Tus compañeros y tener co­munión con Aquel que es el Revelador de Ti mismo. Los vientos de Tu voluntad les dispersaron por doquier hasta que Tú los reuniste bajo Tu sombra y les hiciste entrar en los recintos de Tu corte. Ahora que Tú has hecho que moren a la sombra del dosel de Tu misericordia, ayúdales a alcanzar lo que sea digno de tan augusta posición. No permitas, oh mi Señor, que sean contados entre aquellos a quienes, aun gozando de proximidad a Ti, han sido retenidos de reconocer Tu rostro y, aunque Te encontraron, están privados de Tu presencia.

Estos son Tus siervos, oh mi Señor, que han entrado contigo en esta la Más Grande Prisión, que han observado el ayuno dentro de sus muros, de acuerdo con lo que Tú les has ordenado en las Tablas de Tu decreto y los Libros de Tu mandato. Haz descender, pues, sobre ellos aquello que les purifique comple­tamente de todo lo que Tú detestas, para que puedan dedicarse completamente a Ti y desprenderse enteramente de todo excepto de Ti.

Haz descender, pues, sobre nosotros, oh mi Dios, aquello que sea propio de Tu gracia y digno de Tu generosidad. Per­mítenos, pues, oh mi Dios, vivir en Tu recuerdo y morir en Tu amor, y provée­nos con la dádiva de Tu presencia en Tus mundos venideros; mundos que son inescrutables para todos menos para Ti. Tú eres nuestro Señor, el Señor de todos los mundos y el Dios de todos los que están en el cielo y de todos los que están en la tierra.

Tú ves, oh mi Dios, lo que les ha su­cedido a Tus amados en Tus días. ¡Tu gloria es mi testigo! El clamor de los la­mentos de Tus elegidos se ha elevado por todo Tu reino. Algunos fueron atra­pados por los infieles de Tu tierra, quie­nes les impidieron acercarse a Ti y al­canzar la corte de Tu gloria. Otros pudie­ron acercarse a Ti pero fueron retenidos de contemplar Tu rostro. Aun a otros les fue permitido, en su anhelo por verte, entrar en los recintos de Tu corte, pero dejaron que los velos de la imaginación de Tus criaturas y los males infligidos por los opresores de entre Tu pueblo se interpusieran entre ellos y Tú.

Esta es la hora, oh mi Señor, que Tú has hecho que destaque sobre todas las demás horas y la has vinculado a las más escogidas de entre Tus criaturas. Te im­ploro, oh mi Dios, por Tu Ser y por ellas, que durante este año ordenes lo que enaltezca a Tus amados. Decreta ade­más, en este año, lo que permita al sol de Tu poder resplandecer sobre el horizonte de Tu gloria e iluminar por Tu soberano poder al mundo entero.

Haz victoriosa a Tu Causa, oh mi Se­ñor, y humilla a Tus enemigos. Decreta, pues, para nosotros el bien de esta vida y de la venidera. Tú eres la Verdad, Quien conoce las cosas secretas. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdona, el To­dogeneroso.

#862
- Bahá'u'lláh

 

Te imploro, oh mi Dios, por Tu po­deroso Signo y por la revelación de Tu gracia entre los hombres, que no me alejes de la puerta de la ciudad de Tu presencia, ni frustres las esperanzas que he puesto en las manifestaciones de Tu gracia entre Tus criaturas. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exal­tado, el Más Glorioso, y adhiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu más dulce voz y por Tu más exaltada Palabra, que me acerques cada vez más al umbral de Tu puerta y no permitas que esté ale­jado de la sombra de Tu misericordia y del dosel de Tu generosidad. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exal­tado, el Más Glorioso, y adhiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por el res­plandor de Tu frente luminosa y por el fulgor de la luz de Tu semblante que bri­lla en el más alto horizonte, que me atraigas con la fragancia de Tu vestidura y me des a beber del vino escogido de Tu Expresión. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adhiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu cabe­llo que se mueve sobre Tu rostro, de igual modo que Tu muy exaltada pluma corre a través de las páginas de Tus Ta­blas derramando el almizcle de signifi­cados ocultos sobre el reino de Tu crea­ción, que me eleves para servir a Tu Causa de modo tal que no retroceda ni sea estorbado por las insinuaciones de quienes han puesto reparos a Tus signos y han dado la espalda a Tu rostro. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nom­bre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adhirién­dome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu Nom­bre que Tú has convertido en el Rey de los Nombres y mediante el cual se exta­siaron todos los que están en el cielo y en la tierra, que me permitas contemplar el Sol de Tu Belleza y que me proveas con el vino de Tu Expresión. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exal­tado, el Más Glorioso, y adhiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por el Taber­náculo de Tu majestad que está en las más altas cumbres y por el Dosel de Tu Revelación, en las más elevadas monta­ñas, que me ayudes bondadosa­mente a hacer lo que ha deseado Tu vo­luntad y ha manifestado Tu propósito. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Lumino­so, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exal­tado, el Más Glorioso, y adhiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu Belle­za que brilla sobre el horizonte de la eternidad, una Belleza ante la cual se in­clina en adoración el reino de la hermo­sura en cuanto aquella se revela, magni­ficándola con tonos vibrantes, que me permitas morir a todo lo que poseo y vi­vir para todo lo que a Ti Te pertenece. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Lumino­so, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adhi­riéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por la Mani­festación de Tu Nombre, el Bienamado, por medio de Quien fueron consumidos los corazones de Tus amantes y se re­montaron a lo alto las almas de todos los que habitan en la tierra, que me ayudes a recordarte entre Tus criaturas y a ensal­zarte entre Tu pueblo. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Podero­so, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adhiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por el susurro del divino Árbol del Loto y por el mur­mullo de las brisas de Tu expresión en el reino de Tus nombres, que me alejes de todo cuanto Tu voluntad detesta y me acerques al lugar donde resplandece Aquel que es la Aurora de Tus signos. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Lumino­so, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adhi­riéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por aquella Letra que, tan pronto como salió de la boca de Tu voluntad, hizo que los océa­nos se agitaran, los vientos soplaran, los frutos se manifestaran, los árboles brota­ran, todos los vestigios del pasado se desvanecieran, se rasgaran todos los ve­los, e hizo que todos aquellos que están consagrados a Ti se apresuraran a diri­girse hacia la luz del semblante de su Señor, el Irrestringido, que me des a co­nocer lo que estaba oculto en los tesoros de Tu conocimiento y lo que estaba es­condido en los depósitos de Tu sabidu­ría. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Lumi­noso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y ad­hiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por el fuego de Tu amor que quitó el sueño de los ojos de Tus elegidos y Tus amados, y por el recuerdo y alabanza que Te ofre­cen al amanecer, que me cuentes entre aquellos que han alcanzado lo que Tú has enviado en Tu Libro y manifestado por Tu voluntad. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adhiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por la luz de Tu semblante que ha impulsado a quie­nes están cerca de Ti a recibir los dardos de Tu decreto y a quienes están consa­grados a Ti a enfrentarse a las espadas de Tus enemigos en Tu sendero, que de­cretes para mí, mediante Tu muy exalta­da Pluma, aquello que Tú has decretado para Tus fieles y Tus elegidos. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nom­bre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adhirién­dome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

Te imploro, oh mi Dios, por Tu Nom­bre, mediante el cual has escuchado la in­vocación de Tus amantes, los suspiros de quienes Te anhelan, el llanto de quienes gozan de Tu cercanía, el gemido de quie­nes están consagrados a Ti y mediante el cual has cumplido los deseos de quienes han puesto sus esperanzas en Ti y has realizado sus anhelos por medio de Tu gracia y Tus favores, y por Tu Nombre, mediante el cual el océano del perdón se agitó ante Tu rostro, y las nubes de Tu generosidad derramaron su lluvia sobre Tus siervos, que decretes para todo el que se haya vuelto hacia Ti, y haya observado el ayuno que Tú has prescrito, la recom­pensa decretada para aquellos que no hablan sino con Tu permiso y para quie­nes han renunciado a todo lo que poseían en Tu sendero y por amor a Ti.

Te imploro, oh mi Señor, por Ti mismo, por Tus signos, por Tus claras señales, por la refulgente luz del Sol de Tu Belleza y por Tus Ramas, que ab­suelvas las faltas de quienes se han mantenido firmes en Tus leyes y han ob­servado aquello que Tú les has prescrito en Tu Libro. Tú me ves, oh mi Dios, asiéndome a Tu Nombre, el Más Santo, el Más Luminoso, el Más Poderoso, el Más Grande, el Más Exaltado, el Más Glorioso, y adhiriéndome al borde del manto al cual se han adherido todos, en este mundo y en el venidero.

#863
- Bahá'u'lláh

 

¡Gloria sea a Ti, oh Señor mi Dios! Estos son los días en que Tú has ordenado a todos los hombres observar el ayuno, para que por él purifiquen sus almas, se libren de todo apego a otro que no seas Tú y ascienda de sus corazones lo que sea digno de la corte de Tu ma­jestad y propio de la sede de la revela­ción de Tu unicidad. Concede, oh mi Se­ñor, que este ayuno llegue a ser un río de aguas vivificadoras y otorgue la virtud con que Tú lo dotaste. Purifica con él los corazones de Tus siervos, a quienes los males del mundo no han impedido vol­verse hacia Tu Nombre Todoglorioso y han permanecido inmutables ante el clamor y el tumulto de aquellos que han repudiado Tus muy resplandecientes sig­nos, que acompañaron el advenimiento de Tu Manifestación, a Quien has inves­tido con Tu soberanía, Tu poder, Tu majestad y Tu gloria. Éstos son los sier­vos que, tan pronto oyeron Tu llamada, se apresuraron hacia Tu merced y no fueron apartados de Ti por los cambios y azares de este mundo, ni por ninguna li­mitación humana.

Soy aquel, oh mi Dios, que atestigua Tu unidad, confiesa Tu unicidad, se in­clina humildemente ante las revelaciones de Tu majestad y reconoce con sem­blante sumiso los resplandores de la luz de Tu trascendente gloria. He creído en Ti después de que Tú me permitieras co­nocer Tu Ser, que Tú has revelado a los ojos de los hombres mediante la fuerza de Tu soberanía y Tu poder. Me he vuelto hacia Él completamente despren­dido de todas las cosas y asiéndome fir­memente de la cuerda de Tus dádivas y favores. He abrazado Su verdad y la ver­dad de todas las maravillosas leyes y preceptos que Le fueron enviados. He ayunado por amor a Ti y en cumpli­miento de Tu mandato y he terminado mi ayuno con Tu alabanza en mi lengua y en conformidad con Tu voluntad. No permitas, oh mi Señor, que se me cuente entre quienes han ayunado durante el día y se han postrado de noche ante Tu ros­tro, y han repudiado Tu verdad, no han creído en Tus signos, han negado Tu testimonio y pervertido Tus palabras.

Abre mis ojos, oh mi Señor, y los ojos de todos los que Te han buscado, para que Te reconozcamos con Tus propios ojos. Este es el mandamiento que nos has dado en el Libro enviado por Ti a Aquel a Quien has elegido por Tu orden, Le has distinguido con Tu favor por encima de todas Tus criaturas, Le has querido investir con Tu soberanía, Le has favorecido espe­cialmente y Le has confiado Tu Mensaje para Tu pueblo. Alabado seas, por tanto, oh mi Dios, puesto que Tú bondadosa­mente nos has permitido reconocerle y aceptar todo lo que Le ha sido enviado, y nos has conferido el honor de alcanzar la presencia de Aquel a Quien Tú prometiste en Tu Libro y en Tus Tablas.

Tú me ves, pues, oh mi Dios, con el rostro vuelto hacia Ti, aferrándome a la cuerda de Tu bondadosa providencia y generosidad y asiéndome al borde de Tus amables mercedes y generosos favores. Te imploro que no destruyas mis espe­ranzas de lograr lo que Tú ordenaste para Tus siervos que se han vuelto hacia los recintos de Tu corte y hacia el santuario de Tu presencia y han observado el ayuno por amor a Ti. Confieso, oh mi Dios, que todo lo que procede de mí es completamente indigno de Tu soberanía y no corresponde a Tu majestad. No obstante, Te suplico por Tu Nombre, mediante el cual en esta Revelación has manifestado Tu Ser en la gloria de Tus muy excelentes títulos a todas las cosas creadas; una Revelación a través de la cual Tú has manifestado Tu belleza por medio de Tu muy resplandeciente Nom­bre, que me des de beber del vino de Tu merced y de la bebida pura de Tu favor, que ha fluido de la diestra de Tu volun­tad, para que fije en Ti mi mirada y me desprenda de todo salvo de Ti, a tal punto que el mundo y todo lo que ha sido creado en él me parezca como un día efímero que Tú no Te has dignado crear.

Te imploro además, oh mi Dios, que hagas descender del cielo de Tu voluntad y de las nubes de Tu misericordia aque­llo que nos purifique del desagradable olor de nuestras transgresiones, oh Tú que Te has llamado el Dios de Miseri­cordia. Tú eres verdaderamente el Más Poderoso, el Todoglorioso, el Benéfico.

No abandones, oh mi Señor, a aquel que se ha vuelto hacia Ti, ni permitas que aquel que se ha acercado a Ti sea alejado de Tu corte. No frustres las espe­ranzas del suplicante que ha extendido anhelante sus manos solicitando Tu gra­cia y favores, y no prives a Tus siervos sinceros de las maravillas de Tus tiernas mercedes y Tu amorosa bondad. Tú eres Perdonador y Generosísimo, oh mi Se­ñor. Tienes poder para hacer lo que Te place. Todos los demás excepto Tú son impotentes ante las revelaciones de Tu potencia, están como perdidos ante las pruebas de Tu riqueza, son como nada cuando se les compara con las manifes­taciones de Tu trascendente soberanía y están desprovistos de toda fuerza cuando se les pone cara a cara con los signos y las muestras de Tu poder. ¿Qué refugio hay aparte de Ti, oh mi Señor, al que pueda yo huir, y dónde hay un cobijo al que pueda apresurarme? ¡No, la fuerza de Tu poder es mi testigo! No hay pro­tector sino Tú, ni lugar donde huir ex­cepto Tú, ni refugio que buscar salvo Tú. Hazme probar, oh mi Señor, la divina dulzura de Tu recuerdo y alabanza. ¡Juro por Tu poder! Quienquiera que pruebe su dulzura se librará de todo apego al mundo y a todo lo que hay en él y volve­rá su rostro hacia Ti, purificado del re­cuerdo de cualquiera que no seas Tú.

Inspira, pues, mi alma, oh mi Dios, con Tu maravilloso recuerdo, para que glorifique Tu Nombre. No me cuentes entre aquellos que leen Tus palabras y no encuentran Tu dádiva oculta que por Tu decreto está contenida en ellas y que vi­vifica las almas de Tus criaturas y los co­razones de Tus siervos. ¡Oh mi Señor!, haz que me cuente entre los que han sido tan conmovidos por las dulces fragancias esparcidas en Tus días, que han dado sus vidas por Ti y se han apresurado al lugar de su muerte en su ansia por contemplar Tu belleza y en su anhelo por alcanzar Tu presencia. Y si en el camino alguien les preguntase: “¿Adónde vais?”, dirían: “¡Hacia Dios, Quien todo lo posee, Quien ayuda en el peligro, Quien sub­siste por Sí mismo!”

Los pecados cometidos por los que se han alejado de Ti y se han mostrado arrogantes ante Ti no han podido impe­dirles que Te amen, fijen su rostro en Ti y se vuelvan hacia Tu misericordia. És­tos son los bendecidos por el Concurso de lo alto, los que son glorificados por los moradores de las Ciudades eternas y, más allá de ellos, por aquellos en cuyas frentes Tu muy exaltada pluma ha escri­to: “¡Éstos, el pueblo de Bahá! Mediante ellos se han derramado los resplandores de la luz de guía”. Así ha sido ordenado por Tu mandato y por Tu voluntad en la Tabla de Tu irrevocable decreto.

Proclama por tanto, oh mi Dios, su grandeza y la grandeza de aquellos que en vida o después de la muerte han circulado alrededor de ellos. Provéelos con lo que Tú has ordenado para los justos entre Tus criaturas. Potente eres Tú para hacer to­das las cosas. No hay Dios sino Tú, el Todopoderoso, Quien ayuda en el peligro, el Omnipotente, el Más Generoso.

No pongas fin a nuestros ayunos con este ayuno, oh mi Señor, ni las alianzas que Tú has hecho con esta alianza. Acepta todo lo que hemos realizado por amor a Ti y en aras de Tu complacencia, y todo lo que hemos dejado de hacer por estar sometidos a nuestros deseos per­versos y corruptos. Permítenos, pues, asirnos firmemente a Tu amor y a Tu voluntad, y presérvanos de la maldad de quienes Te han negado y han repudiado Tus muy resplandecientes signos. Tú eres en verdad el Señor de este mundo y del venidero. No hay Dios sino Tú, el Exaltado, el Altísimo.

Magnifica, oh Señor mi Dios, a Aquel que es el Punto Primordial, el Misterio Divino, la Esencia Invisible, la Aurora de Divinidad y la Manifestación de Tu Señorío, mediante Quien fue esclarecido todo el conocimiento del pasado y todo el conocimiento del futuro, mediante Quien fueron descubiertas las perlas de Tu sabiduría oculta y revelado el miste­rio de Tu ates.

Tu sabiduría oculta y revelado el misterio de Tu atesorado Nombre, a Quien has designado como Anunciador de Aquel por Cuyo nombre han sido unidas y enlazadas las letras S y É, mediante Quien se dio a conocer Tu majestad, Tu soberanía y Tus palabras, y fueron expuestas Tus leyes con claridad, y esparcidos Tus signos y establecida Tu Palabra, mediante Quien fueron puestos al descubierto los corazones de Tus elegidos y reunidos todos los que estaban en el cielo y todos los que estaban en la tierra, a Quien Tú has llamado ‘Alí-Muḥammad en el reino de Tus nombres y Espíritu de Espíritus en las Tablas de Tu decreto irrevocable, a Quien has investido con Tu propio título, a Cuyo nombre se ha hecho que regresen todos los demás nombres por orden Tuya y por la fuerza de Tu poder, y en Quien Tú has hecho que todos Tus atributos y títulos alcancen su consumación final. A Él también pertenecen los nombres que estaban ocultos en Tus inmaculados

tabernáculos, en Tu mundo invisible y en Tus santificadas ciudades. Magnifica, demás, a quienes han creído en Él y en Sus signos y se han vuelto hacia Él, entre aquellos que han reconocido Tu unidad en Su Última Manifestación, una Manifestación de la que Él ha hecho mención en Sus Tablas, en Sus Libros y en Sus Escrituras y en todos los maravillosos versos y preciosas palabras que han descendido sobre Él. Ésta es la Manifestación Cuya Alianza Le ordenaste establecer antes de que Él hubiera establecido Su propia Alianza. Él es Aquel Cuya alabanza ha celebrado el Bayán. Enél ha sido glorificada Su excelsitud, se ha establecido Su verdad, se ha proclamado Su soberanía y se ha perfeccionado Su Causa. Bendito el hombre que se ha vuelto hacia Él y ha cumplido lo que Él ha ordenado, ¡oh Tú, que eres el Señor de los mundos y el Deseo de todos los que Te han conocido!

Alabado seas, oh mi Dios, ya que nos has ayudado a reconocerle y amarle. Por tanto, yo Te suplico, por Él y por Aquellos que son las Auroras de Tu Divinidad, las Manifestaciones de Tu Señorío, los Tesoros de Tu Revelación y los Depositarios de Tu inspiración, que nos permitas servirle y obedecerle, y nos capacites para convertir nos auxiliadores de Su Causa y dispersadores de Sus adversarios. Potente eres para hacer todo lo que Te place. ¡No hay más Dios que Tú, el Todopoderoso, el Todoglorioso, Aquel Cuya ayuda buscan todos los hombres!

#861
- Bahá'u'lláh

 

Tablas

Tablas Especiales

“Bahá’u’lláh ha dotado a estas ora­ciones obligatorias, junto con otras ora­ciones concretas como la Oración de Curación y la Tabla de Ahmad, de una fuerza y una trascendencia especiales, y por tanto, deben ser aceptadas como ta­les y los creyentes deben recitarlas con una fe y una confianza incondicionales, para que mediante ellas puedan entrar en una comunión mucho más íntima con Dios e identificarse más completamente con Sus leyes y preceptos.”

—De una carta escrita en nombre de Shoghi Effendi.¡Él es el Rey, el Omnisciente, el Sa­bio!

Mirad, el Ruiseñor del Paraíso canta en las ramas del Árbol de la Eternidad dul­ces y sagradas melodías, proclamando a los sinceros las buenas nuevas de la proximidad de Dios, llamando a los cre­yentes en la Unidad Divina a la corte de la Presencia del Generoso, informando a los desprendidos sobre el mensaje que ha sido revelado por Dios, el Rey, el Glo­rioso, el Incomparable, guiando a los amantes a la sede de santidad y a esta resplandeciente Belleza.

En verdad, esta es la Más Grande Be­lleza, predicha en los Libros de los Men­sajeros, por medio de Quien la verdad será distinguida del error y la sabiduría de cada mandato será probada. En ver­dad, Él es el Árbol de la Vida que da los frutos de Dios, el Exaltado, el Poderoso, el Grande.

¡Oh Ahmad! Atestigua que cierta­mente Él es Dios y no hay Dios sino Él, el Rey, el Protector, el Incomparable, el Omnipotente. Y que Aquel a Quien Él envió con el nombre de ‘Alí fue el verda­dero Enviado de Dios, Cuyos man­datos todos acatamos.

Di: Oh gentes, sed obedientes a las ordenanzas de Dios que han sido esta­blecidas en el Bayán por el Glorioso, el Sabio. Verdaderamente, Él es el Rey de los Mensajeros y Su Libro es el Libro Madre, si lo supierais.

Así os profiere el Ruiseñor Su llama­miento desde esta prisión. Él sólo tiene que dar a conocer este claro mensaje. Quienquiera lo desee, que se aparte de este consejo y quienquiera lo desee que elija el sendero que conduce hacia su Señor.

Oh gentes, si negáis estos versos, ¿por medio de qué prueba habéis creído en Dios? Producidla, oh asamblea de falsos.

No, por Aquel en Cuya mano está mi alma; ni pueden ni jamás podrán hacer esto, aunque se unieran para ayudarse unos a otros.

¡Oh Ahmad! No olvides Mis genero­sidades mientras estoy ausente. Recuerda Mis días durante tus días, así como Mi angustia y destierro en esta remota pri­sión. Y sé tan firme en Mi amor que tu corazón no vacile, aunque las espadas de los enemigos descarguen golpes sobre ti y todos los cielos y la tierra se levanten en tu contra.

Sé como una llama de fuego para Mis enemigos y un río de vida eterna para Mis amados y no seas de los que dudan.

Y si te sobreviniese aflicción en Mi sendero o degradación por Mi causa, no te preocupes por ello.

Confía en Dios, tu Dios y el Señor de tus padres, pues las gentes vagan por los senderos del error, privadas de discerni­miento para ver a Dios con sus propios ojos u oír Su Melodía con sus propios oídos. Así las hemos encontrado, como tú también lo atestiguas.

Así sus supersticiones se han conver­tido en velos que se interponen entre ellos y sus propios corazones, y les han apartado del sendero de Dios, el Exalta­do, el Grande.

Ten por cierto que, en verdad, aquel que da la espalda a esta Belleza ha dado también la espalda a los Mensajeros del pasado y muestra orgullo ante Dios desde toda eternidad hasta toda eterni­dad.

Aprende bien esta Tabla, oh Ahmad. Recítala durante tus días y no te apartes de ella. Pues, en verdad, Dios ha ordena­do para aquel que la recite la recompensa de cien mártires y un auxilio en ambos mundos. Estos favores te los hemos con­ferido como una generosidad de Nuestra parte y una misericordia de Nuestra pre­sencia, para que seas de los agradecidos.

¡Por Dios! Si alguien que esté afligido o con pena lee esta Tabla con absoluta sinceridad, Dios disipará su tristeza, re­solverá sus dificultades y eliminará sus aflicciones.

Verdaderamente, Él es el Misericor­dioso, el Compasivo. Alabado sea Dios, Señor de todos los mundos.

#866
- Bahá'u'lláh

 

En el Nombre de Dios, el Más Anti­guo, el Más Grande.

En verdad, los corazones de los sinceros se han consumido por el fuego de la se­paración. ¿Dónde está el resplandor de la luz de Tu semblante, oh Bienamado de los mundos?

Los que están cerca de Ti han sido abandonados en las tinieblas de la deso­lación. ¿Dónde está el brillo del alba de la reunión contigo, oh Deseo de los mundos?

Los cuerpos de Tus elegidos yacen temblando en las arenas lejanas. ¿Dónde está el océano de Tu presencia, oh En­cantador de los mundos?

Las manos anhelantes se levantan hacia el cielo de Tu gracia y de Tu gene­rosidad. ¿Dónde están las lluvias de Tu dádiva, oh Respondedor de los mundos?

Los infieles se han levantado con tira­nía por todas partes. ¿Dónde está el po­der irresistible de Tu pluma ordenadora, oh Conquistador de los mundos?

El ladrido de los perros se oye fuerte por todos lados. ¿Dónde está el león de la selva de Tu poder, oh Castigador de los mundos?

La frialdad se ha apoderado de toda la humanidad. ¿Dónde está el calor de Tu amor, oh Fuego de los mundos?

La calamidad ha llegado al límite. ¿Dónde están las señales de Tu socorro, oh Salvación de los mundos?

La oscuridad ha envuelto a la mayoría de los pueblos. ¿Dónde está el brillo de Tu resplandor, oh Refulgencia de los mundos?

Los cuellos de los hombres se han erguido con maldad. ¿Dónde están las espadas de Tu venganza, oh Destructor de los mundos?

La degradación ha llegado a su nivel más bajo. ¿Dónde están los emblemas de Tu gloria, oh Gloria de los mundos?

Las penas han afligido al Revelador de Tu Nombre, el Todomisericordioso. ¿Dónde está la alegría del Alba de Tu revelación, oh Deleite de los mundos?

La angustia ha sobrevenido a todos los pueblos de la tierra. ¿Dónde están las insignias de Tu alegría, oh Gozo de los mundos?

Tú ves cómo el Lugar del Amanecer de Tus signos está velado por insinuacio­nes malévolas. ¿Dónde están los dedos de Tu fuerza, oh Poder de los mundos?

Una sed acuciante ha vencido a todos los hombres. ¿Dónde está el río de Tu generosidad, oh Misericordia de los mundos?

La codicia ha esclavizado a toda la humanidad. ¿Dónde están las personifi­caciones del desprendimiento, oh Señor de los mundos?

Tú ves a este Agraviado solitario en el exilio. ¿Dónde están las huestes del cielo de Tu Mandato, oh Soberano de los mundos?

He sido abandonado en una tierra ex­traña. ¿Dónde están los emblemas de Tu fidelidad, oh Confianza de los mundos?

Las agonías de la muerte se han apo­derado de todos los hombres. ¿Dónde está el oleaje de Tu océano de vida eterna, oh Vida de los mundos?

Los susurros de Satanás han soplado al oído de todas las criaturas. ¿Dónde está la estrella fugaz de Tu fuego, oh Luz de los mundos?

La embriaguez de la pasión ha per­vertido a la mayor parte de la humani­dad. ¿Dónde están las alboradas de la pu­reza, oh Deseo de los mundos?

Tú ves a este Agraviado velado por la tiranía entre los sirios. ¿Dónde está la re­fulgencia de la luz de Tu aurora, oh Luz de los mundos?

Tú Me ves obligado a guardar silencio impedido para hablar. ¿De dónde, enton­ces, brotarán Tus melodías, oh Ruiseñor de los mundos?

La mayoría de la gente está envuelta en fantasías y vanas imaginaciones. ¿Dónde están los exponentes de Tu cer­teza, oh Seguridad de los mundos?

Bahá Se está ahogando en un mar de tribulaciones. ¿Dónde está el arca de Tu salvación, oh Salvador de los mundos?

Tú ves el Alba de Tu expresión en la oscuridad de la creación. ¿Dónde está el sol del cielo de Tu gracia, oh Iluminador de los mundos?

Las lámparas de la verdad y de la pure­za, de la lealtad y del honor han sido apa­gadas. ¿Dónde están los signos de Tu có­lera vengadora, oh Motor de los mundos?

¿Puedes ver a alguno que Te haya de­fendido, o que reflexione sobre lo que Le aconteció a Él en el sendero de Tu amor? Ahora Mi pluma se detiene, oh Biena­mado de los mundos.

Las ramas del Divino Árbol del Loto yacen rotas por los impetuosos vientos del destino. ¿Dónde están las banderas de Tu socorro, oh Defensor de los mundos?

Este Rostro está oculto en la polvare­da de la calumnia. ¿Dónde están las bri­sas de Tu compasión, oh Misericordia de los mundos?

La gente de la mentira mancilla la tú­nica de santidad. ¿Dónde está la vestidu­ra de Tu santidad, oh Embellecedor de los mundos?

El océano de la gracia está en calma por lo que las manos de los hombres han hecho. ¿Dónde están las olas de Tu mu­nificencia, oh Deseo de los mundos?

La puerta que conduce a la Divina Presencia está cerrada, debido a la tiranía de Tus enemigos. ¿Dónde está la llave de Tu dádiva, oh Abridor de los mundos?

Las hojas están amarillentas por los vientos venenosos de la sedición. ¿Dónde está el aguacero de las nubes de Tu gene­rosidad, oh Donador de los mundos?

El universo se oscurece con la polva­reda del pecado. ¿Dónde están las brisas de Tu misericordia, oh Perdonador de los mundos?

Este Joven está solitario en una tierra desierta. ¿Dónde está la lluvia de Tu gra­cia celestial, oh Donador de los mundos?

¡Oh Pluma Suprema! En el reino eterno hemos oído Tu dulcísima llamada. Escucha lo que profiere la Lengua de Grandeza, ¡oh Agraviado de los mundos!

Si no fuera por el frío, ¿cómo podría prevalecer el calor de Tus palabras, oh Expositor de los mundos?

Si no fuera por la calamidad, ¿cómo podría brillar el sol de Tu paciencia, oh Luz de los mundos?

No Te lamentes a causa de los malva­dos, puesto que fuiste creado para so­portar y para resistir, oh Paciencia de los mundos.

Cuán dulce fue Tu amanecer en el horizonte de la Alianza entre los fomen­tadores de sedición y Tu anhelo por Dios, oh Amor de los mundos.

Por Ti fue enarbolado el estandarte de la independencia en las cimas más altas y se agitó el mar de la munificencia, oh Embeleso de los mundos.

Por Tu soledad brilló el Sol de la Uni­dad y por Tu destierro la tierra de la Unidad fue ataviada. Ten paciencia, oh Tú, Desterrado de los mundos.

Hemos hecho de la humillación la vestidura de gloria y de la aflicción el ornamento de Tu templo, oh Orgullo de los mundos.

Tú ves que los corazones están llenos de odio y pasar por alto es propio de Ti, oh Encubridor de los pecados de los mundos.

Cuando las espadas centelleen, ¡avanza! Cuando vuelen los dardos, ¡apresúrate!, oh Tú, Sacrificio de los mundos.

¿Te lamentas Tú o me lamentaré Yo? Más bien, lloraré Yo por la escasez de Tus defensores, oh Tú, que has causado el lamento de los mundos.

En verdad, he oído Tu llamada, oh Gloriosísimo Bienamado. Y ahora la faz de Bahá está ardiendo con el calor de la tribulación y con el fuego de Tu radiante palabra y Él se ha levantado con fideli­dad en el lugar del sacrificio, mirando hacia Tu voluntad, oh Ordenador de los mundos.

Oh ’Alí-Akbar. Da gracias a Tu Señor por esta Tabla, de la que puedes aspirar la fragancia de Mi humildad y conocer aquello que Nos ha acosado en el sende­ro de Dios, el Adorado de todos los mundos.

Si todos los siervos leen y meditan sobre esto, se les encenderá en las venas un fuego que incendiará los mundos.

#867
- Bahá'u'lláh

 

“Estudiad la Tabla del Sagrado Ma­rinero para que podáis saber la verdad, y considerar que la Bendita Belleza ha predicho plenamente acontecimientos futuros. ¡Que aquellos que perciban es­tén alerta!”

—‘Abdu’l-Bahá¡Él es el Glorioso, el Bienamado!

¡Oh Sagrado Marinero!

Ordena que tu arca de eternidad aparezca ante el Concurso Celestial,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

lánzala sobre el antiguo mar, en Su Nombre, el Más Maravilloso,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y permite que entren los espíritus angeli­cales, en el Nombre de Dios, el Altísimo.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Suelta, entonces, sus amarras, para que pueda navegar sobre el océano de gloria,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

quienes moren en ella quizás alcancen el refugio en las proximidades del reino sempiterno.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Habiendo llegado hasta la orilla sagrada, playa de los mares carmesí,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

ordénales salir para que alcancen esa po­sición etérea e invisible,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

posición en la que el Señor ha aparecido en la Llama de Su Belleza dentro del ár­bol inmortal;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

donde las personificaciones de Su Causa se purificaron a sí mismas del yo y la pa­sión;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

alrededor de la cual la Gloria de Moisés circunda junto a las huestes sempiternas;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

donde la Mano de Dios emerge desde Su seno de Grandeza;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

donde el arca de la Causa permanece inmóvil aún cuando a sus moradores les sean manifestados todos los atributos di­vinos.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

¡Oh Marinero! Enseña a quienes están dentro del arca aquello que te hemos en­señado tras el místico velo,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

acaso no se demoren en el sagrado y ní­veo lugar,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

sino que en alas del espíritu puedan re­montarse hacia esa posición que el Señor ha exaltado por sobre toda mención en los mundos inferiores,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

puedan volar por el espacio como aves favorecidas en el reino de la eterna reu­nión;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

puedan conocer los misterios ocultos en los Mares de luz.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Ellos superaron los grados de las limita­ciones terrenales y alcanzaron el de la unidad divina, el centro de guía celestial.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Han deseado ascender a aquella posición que el Señor ha ordenado esté por enci­ma de sus posiciones.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Después de lo cual el candente meteoro los expulsó de entre los que moran en el Reino de Su Presencia,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y oyeron alzarse la Voz de Grandeza tras el invisible pabellón en las Alturas de Gloria:

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“¡Oh ángeles guardianes! Regresadlos a su morada en el mundo inferior”,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“pues se han propuesto elevarse hacia aquella esfera que las alas de la paloma celestial jamás han alcanzado”;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“con lo cual la nave de la fantasía se de­tiene, las mentes de los que comprenden no pueden entender”.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Entonces se asomó la virgen del cielo desde su exaltado aposento,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y con su rostro señaló hacia el Concurso Celestial,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

inundando el cielo y la tierra con la luz de su semblante,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y cuando el resplandor de su belleza bri­lló sobre el pueblo del polvo,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

todos los seres fueron sacudidos en sus sepulcros mortales.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Entonces ella elevó un llamado que en toda la eternidad ningún oído ha escu­chado jamás,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y así proclamó: “¡Por el Señor! Aquel cuyo corazón no tenga la fragancia de amor de este exaltado y glorioso Joven árabe”,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“de ningún modo podrá ascender hacia la gloria del más elevado cielo”.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Luego llamó a una doncella de entre sus siervas,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y le ordenó: “Desciende hacia el espacio desde las mansiones de la eternidad”,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“y vuélvete hacia aquello que han ocul­tado en lo más íntimo de sus corazones”.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“Si inhalases el perfume del manto del Joven que ha estado oculto en el taber­náculo de luz, debido a lo que las manos de los malvados han forjado”,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“alza un grito dentro de ti para que todos los moradores de los aposentos del Pa­raíso, quienes son las personificaciones de la riqueza eterna, puedan comprender y escuchar”;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

“para que todos desciendan de sus apo­sentos eternos y tiemblen”,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“y besen sus manos y pies por haberse remontado hacia las alturas de la fideli­dad”;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“acaso perciban en sus mantos la fragan­cia del bienamado.”

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Luego el rostro de la doncella favorecida resplandeció sobre los aposentos celes­tiales como la luz que brilla desde la faz del Joven por sobre Su templo mortal;

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

entonces ella descendió con ornamentos tales como para iluminar los cielos y todo cuanto hay en ellos.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todoglorioso!

Se afanó y perfumó todas las cosas en las tierras de santidad y grandeza.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Cuando llegó allí se irguió plenamente en el mismísimo corazón de la creación,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y buscó inhalar su fragancia en un ins­tante que no conoce principio ni fin.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

No encontró en ellos lo que era su deseo, y ésta, en verdad, no es sino una de Sus maravillosas historias.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Entonces ella clamó en alta voz, se la­mentó y regresó hacia su propia posición dentro de su más exaltada mansión,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y entonces pronunció una sola y mística palabra, susurrada en secreto con su dulce lenguaje,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y entre el Concurso Celestial y las in­mortales doncellas del cielo proclamó el llamado:

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“¡Por el Señor! ¡De estos ociosos preten­sores no he percibido la brisa de la Fide­lidad!

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

“¡Por el Señor! El Joven ha permanecido solo y abandonado en la tierra del exilio en manos de los impíos.”

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Entonces ella dentro de sí clamó de tal modo que el Concurso Celestial gritó y tembló,

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

y cayendo sobre el polvo, entregó su es­píritu. Pareciera haber sido llamada y, atenta a Él, convocada hacia el Reino de lo Alto.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

¡Glorificado sea Él que la creó de la esencia del amor en el mismísimo cora­zón de su exaltado paraíso!

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Entonces las doncellas del cielo, sobre cuyos semblantes jamás se había posado el ojo de ningún morador del más alto paraíso, salieron presurosas de sus apo­sentos.

¡Glorificado sea mi Señor, el Todo­glorioso!

Todas se reunieron a su alrededor y, ¡he aquí!, encontraron su cuerpo yaciendo sobre el polvo;

¡Glorificado sea nuestro Señor, el Más Elevado!

y mientras la contemplaban y compren­dían una palabra de la historia relatada p

#868
- Bahá'u'lláh

 

Esta Tabla, revelada por Bahá’u’lláh, se lee en los Sepulcros de Bahá’u’lláh y del Báb. También se lee con frecuencia al conmemorar Sus ani­versarios.La alabanza que ha surgido de Tu muy augusto Ser y la gloria que ha brillado desde Tu muy resplandeciente Belleza descansen sobre Ti, ¡oh Tú, que eres la Manifestación de la Grandeza, el Rey de la Eternidad, el Señor de todos los que están en el cielo y en la tierra! Atestiguo que a través de Ti fueron re­veladas la soberanía de Dios y Su domi­nio, la majestad de Dios y Su grandeza, los Soles de antiguo esplendor han de­rramado su fulgor en el cielo de Tu de­creto irrevocable, y la Belleza del Invisi­ble ha resplandecido sobre el horizonte de la creación. Atestiguo, además, que con un solo trazo de Tu Pluma se ha hecho cumplir Tu mandato: “sé Tú”; se ha divulgado el secreto oculto de Dios; se les ha dado la existencia a todas las cosas creadas y se han enviado todas las Revelaciones.

Asimismo atestiguo que por Tu belle­za se ha desvelado la belleza del Adora­do, por Tu rostro ha resplandecido el rostro del Deseado y por una palabra procedente de Ti has juzgado entre todas las cosas creadas, haciendo que quienes están consagrados a Ti asciendan a la cumbre de gloria y los infieles caigan en el más profundo abismo.

Atestiguo que quien Te ha conocido ha conocido a Dios y quien ha alcanzado Tu presencia ha alcanzado la presencia de Dios. Grande es, por tanto, la bendi­ción de aquel que ha creído en Ti y en Tus signos, se ha humillado ante Tu soberanía, se le ha honrado con encon­trarte, ha alcanzado el agrado de Tu vo­luntad, ha circulado a Tu alrededor y ha permanecido ante Tu trono. Ay de aquel que ha pecado contra Ti, Te ha negado, ha repudiado Tus signos, ha contradicho Tu soberanía, se ha levantado contra Ti, se ha mostrado altivo ante Tu rostro, ha refutado Tus testimonios, ha huído de Tu autoridad y Tu dominio y se le ha conta­do entre los infieles, cuyos nombres han sido grabados por los dedos de Tu man­dato en Tus Tablas sagradas.

Exhala entonces sobre mí, oh mi Dios y mi Bienamado, de la diestra de Tu miseri­cordia y de Tu amorosa bondad, los santos hálitos de Tus favores, para que me apar­ten de mí mismo y del mundo y me lleven hacia las cortes de Tu proximidad y de Tu presencia. Potente eres Tú para hacer lo que Te place. Tú verdaderamente eres su­premo sobre todas las cosas.

¡El recuerdo de Dios y Su alabanza, la gloria de Dios y Su esplendor descansen sobre Ti, oh Tú, que eres Su Belleza! Atestiguo que el ojo de la creación nunca ha contemplado a nadie tan agraviado como Tú. Tú estuviste todos los días de Tu vida sumido en un océano de tribula­ciones. En cierta época estuviste con ca­denas y grillos; en otra fuiste amenazado por la espada de Tus enemigos. Sin em­bargo, a pesar de todo esto, Tú ordenaste que todos los hombres observaran lo que Te había sido prescrito por Aquel que es el Omnisciente, el Sapientísimo.

¡Que mi espíritu sea sacrificado por los agravios que Tú sufriste y mi alma sirva de redención por las adversidades que soportaste! Suplico a Dios, por Ti y por aquellos cuyos rostros han sido ilu­minados por los resplandores de la luz de Tu semblante y que por amor a Ti han observado todo lo que les ha sido orde­nado, que aparte los velos que se han interpuesto entre Tú y Tus criaturas, y que me provea con el bien de este mundo y del venidero. Tú eres en verdad el To­dopoderoso, el Más Exaltado, el Todo­glorioso, Quien siempre perdona, el Más Compasivo.

Bendice Tú, oh Señor mi Dios, al divi­no Árbol del Loto, a sus hojas, a sus vás­tagos, a sus ramas, a sus tallos y a sus re­nuevos, mientras duren Tus muy exce­lentes títulos y perduren Tus muy augus­tos atributos. Protégelo, pues, del daño del agresor y de las huestes de la tiranía. Tú, en verdad, eres el Todopoderoso, el Más Potente. Bendice también, oh Señor, mi Dios, a Tus siervos y a Tus siervas que han llegado a Ti. Tú eres verdaderamente el Munífico, Cuya gracia es infinita. No hay Dios sino Tú, Quien siempre perdo­na, el Más Generoso.

#869
- Bahá'u'lláh

 

Esta oración, revelada por ‘Abdu’l-Bahá, se lee en su Tumba. También se usa como oración pri­vada.

“Aquel que recite esta oración con humildad y fervor traerá alegría y regocijo al corazón de este Siervo; será incluso como si se encontrase cara a cara con Él”.¡Él es el Todoglorioso!

¡Oh Dios, mi Dios! Humilde y llo­roso levanto mis manos suplicantes hacia Ti y hundo mi rostro en el polvo de aquel Umbral Tuyo exaltado por encima del conocimiento de los doctos y de la alabanza de todos los que a Ti Te glorifi­can. Mira bondadosamente a Tu siervo, humilde y sumiso ante Tu puerta, con la mirada del ojo de Tu misericordia y su­mérgelo en el océano de Tu gracia eterna.

¡Señor! Él es un pobre y humilde siervo Tuyo, esclavizado e implorante, cautivo en Tu mano, que Te ora fervoro­samente, confía en Ti, llora ante Tu ros­tro, Te llama y Te implora diciendo:

¡Oh Señor, mi Dios! Dame Tu gracia para servir a Tus amados, fortaléceme en la servidumbre hacia Ti, ilumina mi frente con la luz de adoración en Tu corte de santidad y de oración a Tu reino de grandeza. Ayúdame a ser desprendido en la entrada celestial de Tu puerta y a separarme de todo dentro de Tus sagra­dos recintos. ¡Señor! Dame de beber del cáliz del desprendimiento, atavíame con su manto y sumérgeme en su océano. Conviérteme en polvo en el sendero de Tus amados y permite que ofrezca mi alma en aras de la tierra ennoblecida por los pasos de Tus elegidos en Tu sendero, oh Señor de Gloria en lo más alto.

Con esta oración Tu siervo Te llama al amanecer y por la noche. Cumple el deseo de su corazón, oh Señor. Ilumina su corazón, alegra su pecho, enciende su luz, para que pueda servir a Tu Causa y a Tus siervos.

¡Tú eres el Donador, el Piadoso, el Más Generoso, el Benévolo, el Miseri­cordioso, el Compasivo!

#684
- `Abdu'l-Bahá