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The Universal House of Justice

Ridván 1969

To the Bahá’ís of the World

Dearly loved Friends,

El progreso continuo de la Causa de Dios contrasta vivamente con el desorden crónico que está afligiendo a la sociedad; contraste que, los acontecimientos del pasado año, tanto dentro de la Fe como fuera de ella, sólo han servido para intensificarlo. En medio de la desintegración del viejo orden, la Causa de Dios ha seguido su curso majestuoso, extendiendo el alcance de sus actividades e influencias y logrando un desarrollo más amplio de su sistema administrativo.

Con la inauguración de la Segunda Convención Internacional en Tierra Santa para la elección de la Casa Universal de Justicia, el año atestiguó una actividad extraordinaria dentro de la Causa. El desarrollo más sobresaliente y de más alcance fue indudablemente el nombramiento de los once Cuerpos Continentales de Consejeros, que ha cumplido la meta del Plan de 9 Años que exige el desarrollo de la Institución de las Manos de la Causa de Dios con miras a la extensión en el futuro de sus funciones delegadas de protección y propagación. Este paso, dado después de amplia consulta con las Manos de la Causa, ha fortalecido grandemente, a la vez, las actividades de esa Institución y ha hecho posible a las Manos mismas extender sus servicios individuales más allá de la esfera continental y, de este modo, poner al alcance de los amigos, universalmente, el amor, la sabiduría y el espíritu de abnegación que anima a los elegidos del Guardián. Deseamos ahora rendir homenaje a la manera ejemplar en que los Consejeros, bajo la tutela de las Manos, han emprendido sus meritorias tareas.

En agosto pasado, la primera Conferencia Oceánica Bahá’í celebrada en Palermo conmemoró el viaje de Bahá’u’lláh por el Mar Mediterráneo en Su jornada hacia la Más Grande Prisión. Asistentes a esta Conferencia fueron inmediatamente después al Qiblih de su Fe para rendir homenaje en el Santuario de su Fundador y a conmemorar, muy conscientes de su significación espiritual, la llegada largamente profetizada del Señor de las Huestes a las playas de Tierra Santa. Esta reunión de más de dos mil creyentes, contrastó, de forma conmovedora e inexpresable, con la llegada de Bahá’u’lláh cien años antes, que fuera rechazada por los gobernantes de esta tierra y ridiculizada por la plebe. Tal es el poder conquistador de Su Mensaje, tal es el poder invencible del Rey de Reyes.

Aquel mismo Mensaje está siendo proclamado por Sus adherentes de un extremo al otro del mundo. A ciento veintidos Jefes de Estado se les ha entregado la edición especial de “La Proclamación de Bahá’u’lláh”. Otros miles de funcionarios y líderes ya han recibido su ejemplar.

Valiéndose bien de la designación de las Naciones Unidas del año 1968 como el Año de los Derechos Humanos, comunidades bahá’ís en todo el mundo no sólo han fortalecido los lazos entre la Comunidad Internacional Bahá’í y las Naciones Unidas, sino que, al mismo tiempo, han proclamado la Fe y su mensaje curativo. En un país tras otro se ha presentado la Causa por vez primera a través de los modernos medios de comunicación de masas. El volumen de este llamado a las gentes del mundo se acrecienta cada día y deberá continuar así, penetrando todas las esferas sociales hasta el fin del Plan y más allá.

Como estímulo y ayuda a esta importante labor, así como también a la promoción de todas las metas del Plan, anunciamos la celebración de una serie de ocho Conferencias Oceánicas y Continentales dentro del período comprendido entre agosto de 1970 y septiembre de 1971, como sigue: en La Paz, Bolivia y en Rose Hill, Mauricio, en agosto de 1971; en Suva, Fiji y en Kingston, Jamaica, en mayo de 1971; en Saporo, Japón y en Reykjavik, Islandia, en septiembre de 1971.

Un repaso del progreso del Plan de Nueve Años revela que se ha adelantado rápidamente en lo que concierne a la adquisición de Haziratu’l-Quds, sitios para Templos, institutos de enseñanza, traducción de literatura bahá’í en más idiomas, y en la legalización de Asambleas Espirituales Nacionales y Locales. El sitio del Templo de Panamá ha sido preparado para la construcción, que comenzará tan pronto como se hayan aprobado los planos, las especificaciones finales y la presentación del contrato.

Como resultado del paso acelerado de expansión y consolidación iniciado, que si se nutre y fortalece llegará a ser una ola de completo y victorioso logro, anunciamos con regocijo la formación en el Ridván de 1969, de dos Asambleas Espirituales Nacionales: la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Burundi y Ruanda, con sede en Bujambura, y la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Papua y Nueva Guinea, con sede en Lae, y otras diez en el Ridván de 1970: séis en África: las Asambleas Espirituales Nacionales de los Bahá’ís de la República del Congo (Kinshasa), Ghana, Dahomey, Togo y Niger; Malawi; Botswana; y Gambia, Senegal, Guinea Portuguesa y las Islas de Cabo Verde; una en las Américas, la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Guayana; una en Asia , la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís del Cercano Oriente; y dos en Australasia: las Asambleas Espirituales Nacionales de los Bahá’ís de las Islas Tonga y Cook; y Samoa. Así que en el Ridván de 1970 el número de Asambleas Espirituales Nacionales habrá ascendido a 93.

En armonía con el progreso mundial de la Causa, el Centro Mundial de la Fe se está desarrollando también rápidamente. Los peregrinos, dijo el Guardián, son la sangre vital de este Centro Mundial y nuestra abrigada esperanza y deseo había sido siempre el de poder otorgarles el don a todos los amigos que puedan hacerlo, de peregrinar a Tierra Santa. Es por eso que nos sentimos muy contentos de poder “abrir la puerta” de la peregrinación a un número más amplio de creyentes. Comenzando en octubre próximo, el número de amigos en cada grupo a ser invitado será cuadruplicado y el número de grupos aumentado cada año, de manera que aproximadamente seis veces el número actual de peregrinos tendrá la oportunidad de orar en los Santuarios de las Figuras principales de la Fe cada año, de visitar los lugares santificados por los pasos, las calamidades y los triunfos de Bahá’ú’lláh y ‘Abdu’l-Bahá y de meditar en la quietud de estos sagrados recintos embellecidos con tan tierno cuidado por nuestro amado Guardián.

Este acrecentado torrente de peregrinos aumentará sumamente el desarrollo espiritual de la Comunidad Mundial Bahá’í, la cual hoy, después de cinco años de ardua labor y llevando los laureles de victorias sobresalientes, entra en la cuarta fase del Plan de Nueve Años.

La gran necesidad, la más imperiosa, en esta fase del plan, es un aumento rápido en el número de creyentes y un adelanto mayor en la apertura de localidades adicionales, como también la formación de Asambleas Espirituales Locales bien fundadas exigidas en el Plan. Esta actividad mundial, la señal de la cuarta fase del Plan, respondiendo a las oportunidades formidables que ofrece la condición actual de la humanidad, será fortalecida grandemente con la continuación de la proclamación, es la base fundamental esencial para la elección de las Asambleas Espirituales Nacionales que faltan y atestiguará grandemente los beneficios que se derivarán de los viajes de enseñanza a nivel internacional y de mutua cooperación entre Asambleas, sobre todo, requiere de un raudal de sacrificios en las contribuciones de parte de los amigos para el sostenimiento de los Fondos de la Fe y el alistamiento de una multitud de pioneros.

En el transcurso del segundo año del Plan , el mundo bahá’í logró su mayor hazaña de pionería organizada al levantarse un total de 505 creyentes para establecerse en los territorios no abiertos aún o sostenidos levemente. Este magnífico logro deberá superarse. Se hace el llamado para que 733 creyentes salgan de sus hogares y se establezcan en los territorios del mundo con necesidad imperiosa de pioneros, o que aún no han sido abiertos a la Fe. Estos abnegados creyentes, quienes deberán levantarse sin demora, han de establecerse en 184 territorios definidos del mundo durante la cuarta fase del Plan: 48 en África, 40 en las Américas, 40 en Asia, 18 en Australasia y 38 en Europa. A pesar de que a aquellas comunidades nacionales bahá'ís con más posibilidades de proveer pioneros se les ha asignado responsabilidad primordial, todos deben examinar en su corazón si también pueden responder a este llamamiento, ya sea yendo personalmente o, en respuesta a la exhortación de Bahá'u'lláh, enviando a aquellos que puedan ir en su lugar. Se les está enviando información más detallada a las Asambleas Espirituales Nacionales al respecto para garantizar que esta movilización vital de guerreros bahá'ís se efectue tan pronto como sea posible.

Además, amigos, el Plan de Nueve Años va bien adelantado, nuestra labor está bendecida por las confirmaciones incesantes de Bahá'u'lláh y el mundo bahá'í entero se ha comprometido en obtener una victoria completa. Aquella consumación feliz hoy apenas discernible en el lejano horizonte, será alcanzada mediante una ardua labor, proyectos realistas, sacrificios, intensificación en el trabajo de enseñanza y, sobre todo, mediante el esfuerzo constante de parte de cada bahá'í para ajustar su vida interior a aquel glorioso ideal establecido por Bahá'u'lláh y ejemplificado por 'Abdul-Bahá. Al contemplar el ejemplo divino del Maestro, debiéramos reflexionar en que Su vida y hechos no se efectuaron en un plan de aptitud sino que fueron la expresión ineludible y espontánea de su ser interior. También nosotros procederemos de acuerdo con su ejemplo solamente en la medida en que nuestro espíritu interior, creciendo y madurando mediante la disciplina de la oración y en la práctica de las Enseñanzas, llegue a ser el manantial de nuestro proceder y de nuestras acciones. Esto promoverá el logro del propósito de Dios, Esto garantizará el triunfo de Su Fe y nos permitirá reconstruir el movimiento actual de la Causa en un gran impulso, cuya fuerza llevará a la comunidad del Más Grande Nombre a una gloriosa victoria en 1973 y más allá, hasta la perspectiva, aún imperceptible, de la Suprema Paz.

 

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